Domingo, 12 de Febrero de 2012

Impresiones

Santiago Niño Becerra -  Martes, 17 de Agosto

¿Qué es un país?, ¿qué es Alemania?. ilustraciónUn país, la economía de ese país son datos cuantitativos, toneladas de estadísticas, claro, pero también es otra cosa: lo cualitativo, lo que se percibe en el ambiente. De lo primero no hace falta que les cuente nada: vayan a una base de datos, de lo segundo dos aproximaciones. Primera: hace veinte años estuve en la misma zona en la que ahora he estado: era difícil entenderse a no ser que se hablase alemán: yo no lo hablaba, y pocas personas hablaban inglés; hoy es posible moverse con práctica total facilidad: el nivel de inglés de los habitantes de esta zona ha crecido exponencialmente; ¿qué ha sucedido?, pues que han comprendido que lo necesitaban, así de simple.

Segunda. En España se tiene lo que la arquitectura denomina una mentalidad “bombista”: demolición, reordenamiento, construcción, en amplias zonas de Europa eso no es así, en Alemania, por ejemplo. Observen la fotografía que viene a continuación.

lacartadelabolsa.com

Está tomada en Obersdorf, y como pueden observar refleja las instalaciones del agente de una conocida marca automovilística, concretamente de Ford (les aseguro que la constructora no me ha pagado ninguna comisión). Insisto: es un agente de una marca de automóviles, y, ¿dónde se halla la agencia?, próxima al centro, y no en un edificio de cristal y acero (también las hay), sino en un edificio adaptado, un edificio que no rompe con el entorno, más aún, que se integra en él. La aproximación a la que me refería: en Alemania se conserva, se repara, se acondiciona, se rehabilita, no se destruye por principio.

Las diferencias entre España y Alemania hoy son abismales (hablen con gentes españolas que se fueron en los finales 50 y primeros 60 a trabajar a Alemania, entonces las diferencias eran galácticas), pero pienso que son resumibles en dos grupos, por un lado es una cuestión de organización: todo, cualquier cosa, un restaurante, una autopista, una estación de tren, un aeropuerto, una calle, una gran superficie, emite una sensación de orden, de organización, de eficiencia; por otro, una administración federal y de cada Estado federado supereficiente. Claro, claro, todo ello se ha logrado gracias a dos elementos: una economía que obtenía unos ingresos medios muy elevados debido a que el PIB que generaba era de alto valor y que, en consecuencia, exportaba, y una recaudación fiscal muy alta porque alta eran las bases imposibles y porque reducido era el nivel de fraude fiscal: la mitad del español.

La sensación que se produce recorriendo localidades, carreteras y zonas rurales del Sur de Baviera y de Baden-Wу¼rttemberg ya se la trasladé: wealthy: no es un ambiente megamillonario, pero si rico, y no de nuevo rico, sino de bienestar basado en la solera, en el tiempo, en una evolución que principia en el siglo XII y que trasciende divisiones, guerras, dinastías, luchas familiares, y conflictos religiosos. Pueden visitarse muchos monumentos del pasado, muchos, pero para apreciar ese nivel de riqueza les sugeriría que recorran el museo Dornier en una nave que en si misma es una escultura y que se halla en el aeropuerto de Friedrichshafen.

¿Turismo?, claro: básicamente alemán. ¿Agricultura?, muy superior a la que puede deducirse simplemente leyendo estadísticas, y valorada: muchísimo: en una gran superficie frutas de todo el planeta, pero destacando las cerezas de la zona y dejando muy claro que son alemanas, ¿el precio?: 7,99 euros el kg. (el anterior que les di era de un puestecillo a pie de carretera), y cereales, subsidiados, evidentemente. ¿Industria?: en medio de la Selva Negra, una nave con paredes de cristal, otras rodeadas de árboles, de bosques.

“¡Jolín!, pensarán, esta tierra, ¿no tiene nada malo?”, si: lo han tenido casi todo y ese casi todo han podido administrarlo bien, y cuando en esa tierra se han presentado problemas algo ha sucedido que ha ayudado a revertir la situación. “Y eso, ¿qué tiene de malo?”, continuarán pensando. Un modo de hacer como el alemán se basa en dos elementos: disponer de los recursos que en cada momento se precisen y tener u obtener las ideas para generar PIB a partir de esos recursos; esto último es lo que, pienso, ahora, con la crisis sistémica en la que ya nos hallamos, fallará.

La estructura económica y social alemana parte de que el orden-que-mueve-las cosas continúe inmutable, en ese entorno sus “generadores de PIB” pueden generarlo, pero si ese orden cambia, ¿qué sucederá con el funcionamiento de la estructura?. De la crisis sistémica de 1875 el Imperio Alemán salió reforzado porque la II Revolución industrial tiraba de la realidad; de la de 1929 Alemania salió muy tocada, y dividida, pero el mundo la necesitaba; de la del 2010, con un sistema en declive, con la escasez como referencia, y con la necesidad como bandera, ¿qué ideas puede obtener una economía que se sustenta en el orden que está caducando?. Cierto, cierto, Volkswagen puede diseñar tranvías ultraeficientes, pero ya nada será lo mismo, ¿verdad?.

(Por cierto, corrijan una cosa: la tasa de un euro por persona y día en Alemania no es federal, sino municipal, y varía de un municipio a otro, en Oberstaufen, por ejemplo, asciende a 2,5 euros por persona y día. Ahora aquí se empieza a hablar de la relación entre impuestos y servicios, ¿aviso a nevegantes en general o sólo a los internos?).

(Es curioso:  a veces unas cosas te llevan a acabar de comprender otras. Italia se halla presente por doquier en estas tierras alemanas. Su aceite, claro; su vino: su espumoso: champagne: muchas marcas, cava: sólo una, dos a lo sumo, espumoso italiano: un montón; su cocina (la que todo el mundo conoce y esa otra que conocen muchos menos): por doquier; la moda. ¿Qué ha hecho Italia que no ha hecho España?, dar a conocer sus productos; marketing, si, pero no sólo. ¿Cuántas clases de Grappa conocen?, yo en Alemania he conocido cuatro más: la grappa whiskey, la grappa porto, la grappa madeira y la grappa jerez: destilerías italianas adquieren barricas de esos alcoholes y maduran su grappa en ellas; ¿qué ha hecho España en esa línea para dar a conocer sus productos, a fondo, allende nuestras fronteras?; Italia, todo, y si, también en Alemania).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.