Física (¿de salón?)
Santiago Niño Becerra - Martes, 06 de OctubreHace unos días recibí un mail de un lector. Les incluyo el mail y mi respuesta.
“Mi planteamiento es el siguiente. Parece que si que la economía se hunde llegaremos a niveles bajos, insospechados, pero mi pregunta es, si los gobiernos o los entes que manejan todo el cotarro no están haciendo esto a cámara lenta y puede que pasen 3, 4 o más años para que alcancemos los niveles más bajos en los índices macroeconómicos.
No parecen ignorar esta gente (gobiernos) donde estamos y hacia dónde vamos, pero pienso que pueden retardarlo años, no me baso en nada empírico, sólo son percepciones”.
Mi respuesta fue:

“Imagine un depósito con agujeros por los que se escapa el agua; se va a buscar agua a la Cochinchina para mantener el nivel, lo que es carísimo y, a la vez, se van reparando los agujeros, pero el depósito es tan viejo que ni las soldaduras ni la chapa aguantan ya más presión, por lo que los agujeros continúan formándose y el agua que se va a buscar cada vez sale más cara. ¿Se imagina que pasará?, bueno, pues la resistencia de los materiales es la que es: es una cuestión puramente física: dentro de nada ya no se podrá reparar más el depósito ni se podrá comprar -a crédito- más agua. Bien, pues eso está sucediendo. Los Gobiernos han podido alargar las cosas dos años, desde Septiembre del 2007, pero se acabó, bye, bye. Pero por una pura cuestión física: las cosas aguantan lo que aguantan y se pueden llevar hasta donde se pueden llevar, y punto”.
El planteamiento de mi lector es interesante e intelectualmente atractivo: los Gobiernos dicen: sigamos así: los Planes E que hagan falta, los rescates de entidades financieras convenientes, los déficits que sean necesarios, las emisiones de deuda pública pertinentes, aquí, allá, y acullá. Y, bueno, sigamos, y sigamos, y sigamos: que la rueda continúe girando.
Lo que sucede es que las cosas duran lo que duran: es una pura cuestión de física elemental: un muelle, para que siga siéndolo, no se puede estirar más que una determinada distancia; una calidad determinada de acero soporta un nivel determinado de embutición; un vehículo de unas características concretas es capaz de subir una pendiente de un cierto grado. Es así, y no hay más.
Ni se puede elevar el endeudamiento indefinidamente, ni subir el déficit hasta el infinito, ni inyectar una cantidad ilimitada de pasta en el sistema, por un porrón de leyes económicas que no se pueden violar sin arrostrar las consecuencias que ese acto comporta, cierto, pero, de entrada, por algo más simple de lo que, hasta ahora, se lleva hablando muy poco: por pura física: por una pura cuestión física.
¿De salón?, sí, también de salón.
(¡Muy bueno lo del FMI!, ¡pero que muy bueno!. “La economía ha doblado la esquina”, dice el director gerente del organismo (El País 03.10.2009, Pág. 25), pero el desempleo del factor trabajo va a ir a más.
Sin embargo, si las ayudas, los estímulos y los soportes se retiran, esta marcha puede torcerse y la economía puede volver a ir a peor, y, consecuentemente, el desempleo iría a más peor de lo peor que ya va a ir suponiendo que se mantengan las ayudas, los estímulos y los soportes.
Es decir, para que la recuperación de la que habla el FMI continúe (¿qué recuperación?) la economía debe seguir ingiriendo anfetas, pero aún así, el desempleo aumentará; y si el suministro de anfetas se detiene, el desempleo aumentará aún más.
¿Hay que decirlo más claro?: el desempleo va a aumentar se haga lo que se haga, en otras palabras, el crecimiento del PIB volverá a ser positivo (en cuánto, ya se verá), pero el paro será alto, más alto que ahora, y mucho más alto de lo que fue.
Lo que nos está diciendo el FMI es que es posible una recuperación con desempleo elevado y que la población ocupada no aumentará cuando el PIB ya esté creciendo crezca. ¿Y cómo es eso posible?, pues a base de productividad. Ese será el cambio sistémico que producirá esta crisis. ¡Bueno!, ya nos lo han dicho. ¡Que bien!).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
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