Viernes, 25 de Mayo de 2012

Los impuestos de los ricos.

Santiago Niño Becerra -  Martes, 25 de Mayo

El presidente del Gobierno dijo el pasado Viernes que "Ahora no toca el nuevo impuesto para los ricos" ilustración(El País 22.05.2010). Pienso que tiene razón, y también pienso que no se ha entendido la referencia temporal: el "ahora".

“Subir impuestos a los ricos”, que “los ricos paguen más”, son ideas de otra época, de los años 60, un momento en el que el crecimiento económico iba como un cohete, en el que el pleno empleo de todos los factores productivos era una de las herramientas básicas para crecer y cuando la redistribución de la renta y la búsqueda del igualitarismo eran fines en si mismos. Los ricos debían pagar más porque como podían seguir acumulando riqueza, a través de esa mayor aportación a los ingresos públicos el Estado podía contribuir más al crecimiento. Cierto, cierto, se vendió como un modo de hacer justo y equitativo y se entendió como un logro de algo llamado “izquierda”, pero en el fondo no era más que alimentar la máquina del crecimiento. Eso, en los 80, se acabó.

En los 80 se vendió lo contrario: “La economía de Estados Unidos no funciona porque los ricos no son suficientemente ricos y los pobres no son suficientemente pobres”. (Ronald Reagan, en 1979, durante la campaña como candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos). Había que bajar los impuestos a los ricos para que consumiesen más y, sobre todo, para que invirtiesen más.

El modus operandi se copió por doquier, sin embargo lo único que aumentó fue la desigualdad: los ricos cada vez fueron más ricos y los pobres más pobres (cuando el (New) Labour Party ganó las elecciones en The UK en 1997, la tasa de pobreza infantil era del 32%, cuando el old las perdió en 1979 era del 10%), pero no fue por sadismo, sino porque ya empezó a dejar de ser necesaria esa redistribución: se sustituyó por dar al pueblo acceso al crédito y a permitir que la población aumentase su capacidad de endeudamiento, ¿por qué?, pues porque mejorando la productividad el crecimiento del PIB se desvinculaba del que experimentase el empleo.

De ahí el “ahora”: ahora no es oportuno: ahora no es conveniente: se daría mala imagen, si se subieran se haría lo que no se debe hacer: se transmitiría el mensaje de que se quiere redistribuir -“redi, ¿qué?”-, cuando lo que hay que hacer, según el anexo del manual que se incorporó en los 80, es limpiar, sanear, y eso se hace reduciendo lo que los no-ricos consumen de los dineros públicos, dineros públicos que están yendo a la baja y que, según el manual, más a la baja van a tener que ir (no: no es un error). ¿Dónde está el error?, pues en el manual: es viejo, ya no sirve, responde preguntas que ya nada significan y da recetas que utilizan ingredientes que hace años han dejado de obtenerse. Un nuevo manual: eso es lo necesario.

Una verdad de los impuestos en España es la siguiente: en el año 2007, el 43,51% de los declarantes españoles por IRPF manifestaron una base imponible de entre 21.000 y 30.000 euros (recuerden que el PIB pc del reino en el 2009 fue de 34.800 USD en ppp), sin embargo los pagos de ese porcentaje de población sólo constituyen el 29,39% del total ingresado por este impuesto. En el otro extremo, el 0,57% de la población con una base de 150.000 euros en adelante, contribuye con el 16,26% de lo recaudado por IRPF. Haber base para “gravar más a los más ricos” la hay, otra cosa es que sea conveniente, pertinente, discriminatorio el gravar sólo un tipo de rentas, injusto si no se persigue también el fraude fiscal (6,5% del PIB), ... 

Lo que es muy curioso es que el principal partido de la oposición del reino diga que el plan de recorte del gasto público que ha puesto en marcha el Gobierno significa un “estacazo al débil”, resulta curioso que lo diga porque fue al poco de ganar las elecciones en el 96 cuando se puso en marcha la Reforma Rato, una reforma fiscal que no se caracterizaba, precisamente, por buscar la redistribución de la renta, la única vía para no dar estacazos a los débiles, lo que sucede es que entonces España “iba bien” y muy pocos pensaban en el mañana ... que es el hoy (cierto, cierto: ni aquí ni en ninguna parte).

Y claro, no es de extrañar que esté volviendo a circular aquel chiste tan antiguo, ¿lo recuerdan?. Alguien llama por teléfono y pregunta: “Buenas tardes, ¿estoy llamando a las Hermanitas de los Pobres?”, y al otro lado de la línea alguien responde: “No, no, se equivoca; aquí estamos las amiguitas de los ricos”. Lo peor es que hoy nadie es amigo de nadie y que las llamadas telefónicas cada vez se están volviendo más extrañas.

(Ya que estamos con los impuestos ... En The UK dice el Chancellor of the Exchequer que el nuevo Gobierno Con-LibDem ha heredado una economía desastrosa, lo curioso es que cuando el New Labour recibió el Gobierno en 1997 heredó un desastre social. ¿Quiere ello decir que, o bien es inevitable la pobreza o lo es el déficit?.

Lo que no se entiende muy bien es la justificación que ha dado Mr. George Osborne al aumento que han experimentado los ya anunciados recortes de gasto público; ha dicho que se hará para mejorar la calidad de vida de la población. Me pregunto como va a mejorar la calidad de vida cuando pueden llegar a desaparecer 0,7 millones de puestos de trabajo públicos, entre los que podría encontrarse abundante personal sanitario.

Lo que decíamos: para tener un buen Modelo de Protección Social hace falta realizar un gasto tal que lleva al déficit porque es imposible generar los ingresos públicos suficientes que serían necesarios para financiarlo, sobre todo si otros gastos han de ser mantenidos por definición, y cuando se alcanza un déficit insoportable hay que recortar todos los gastos imaginables a fin de reducirlo, lo que lleva a la miseria social. Para saber más: http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=amUkwRb.XpDA&pos=9. Y aún hay quien dice que la solución está en aumentar la población; en fin).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.