La Carta de la Bolsa Imprimir Artí­culo

ADEMÁS DEL G20 Y DE OBAMA HACEN FALTA IDEAS ¿CUÁNTO VALE UNA IDEA PARA EVITAR EL APOCALIPSIS?

Jueves, 23 de Abril de 2009 Moisés Romero

ilustracionHe leído proyecciones globales apocalípticas, aunque en algunos casos no las comparto, relativas al estancamiento de las políт­ticas fiscales, la subida del paro a niveles máximos y una fuerte caíт­da en los beneficios como responsables de la extensión y profundización de la Recesión Económica Global. También, que el PIB estadounidense caerá un cinco por ciento en el actual trimestre y la tasa de desempleo llegará al 9 por ciento en los últimos tres meses de 2009 y continuará creciendo en 2010; que seguirá la caída del rendimiento del bono a 10 años, que la economía del mundo se enfrenta a un escenario similar al de 1929 o que la amenaza de deflación es cada vez más alta y que la recesión en 2009 es inevitable. Se ha dicho, del mismo modo, que la ampliación de los spreads aflojará y se normalizará progresivamente, pero que el consumo privado seguirá sin levantar cabeza a nivel global. El paro será el gran problema y las condiciones de crédito seguirán endureciéndose tanto a familias como a empresas. El Dólar/Euro, librarán una singular batalla y los beneficios empresariales caerán de forma brusca en Europa, por encima del 30%. Muchas compañías recortarán los dividendos pagados, resultando una rentabilidad inferior a la actual. En los mercados emergentes, la prima de riesgo será muy alta.El dinero no fluirá hacia la Bolsa y los tipos de interés ya no bajarán en EEUU, pero sí en Europa hasta niveles próximos a cero...

¿Y luego qué? ¿Por qué no nos ponemos a trabajar, a fabricar ideas, sí aunque sólo sean ideas?¿O acaso son suficientes los trillones de dólares con que la Administración de Obama ha inundado los mercados de EEUU y animado al resto de las grandes (ahora débiles) potencias económicas a seguir sus pasos? ¿Es suficiente la fe, la creencia de las masas en que el presidente de EEUU no sacará de la ciénaga? ¿Es posible el milagro permaneciendo de brazos cruzados? ¿Arreglará todo la contabilidad creativa? ¿Un enfermo de cáncer en fase terminal se cura por la mentira del médico que le dice que sólo tiene una gripe? ¿Nos aliviará la deuda histórica contraída y la que acabamos de contraer, aún más alta, el G20?

El patio de la Bolsa está vacío de operadores pese al Gran Rebote experimentado en las pasadas seis semanas, pero plagado de confusiones y estados anímicos deprimidos. En los soportales, algunos, muy pocos, discuten sobre el fondo del mercado. No hay ideas nuevas, dicen unos. Todo sigue igual que hace dos años, cuando empezó a dibujarse la tendencia bajista general, añaden los primeros. Síт­, hay nuevas proyecciones, argumentan los segundos, pero nadie parece estar dispuesto a poner los euros sobre la mesa. Los dos frentes coinciden en que el dinero sigue sin fluir, tanto el institucional, porque bancos y cajas de ahorro no sueltan un euro, como el privado. Este último asustado y en la faltriquera, porque son muchos los miedos al futuro que se divulgan desde todos los frentes. O sea, nada nuevo, pese a los esfuerzos de los gobiernos, del FMI y del G20.

¿Hay que cerrar los ojos y esperar la muerte? ¿Dónde está aquél guru reputado, el que dijo “dadme una idea y moveré la Bolsa”?

He escrito en alguna ocasión que sin ideas que admirar, compartir o discrepar no hay sentimientos enfrentados, que son los que influyen de manera decisiva en el proceso de formación de los precios. A unos les gustan las nuevas ideas y compran, otros las desprecian y venden. Gracias a ello, las

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