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Los principales bancos centrales entre los que se encontraban la Fed, el BCE, el Banco de Inglaterra y Canadá, entre otros, decidíÑ‚Âan en el mediodíÑ‚Âa de hoy recortar sus tipos de intervención en 50 puntos básicos de manera coordinada. Esta medida ha sido bien acogida por las bolsas aunque no han conseguido revertir la totalidad de las pérdidas acumuladas en las primeras horas de sesión. La noticia, muy demandada por los mercados en las actuales condiciones de crisis de crédito, apoyaba las últimas medidas de grandes inyecciones de liquidez llevadas a cabo por estos bancos centrales. De esta forma, la Fed dejaba el tipo de interés del dinero en el 1,5%, el BCE en el 3,75% y el BoE en el 4,5%. Japón, aunque no bajaba tipos, apoyaba esta acción (tipo oficial actual en el 0,5%). Dentro de la OCDE, el único que no bajaba tipos era Noruega, debido a las particularidades de su ciclo. Aye, los ministros de EconomíÑ‚Âa de la Unión Europea enviaron el martes un doble mensaje de tranquilidad para los mercados y para los ahorradores ante las actuales turbulencias. Por un lado, reiteraron que no dejarán que quiebre ningún banco y pactaron una serie de principios comunes para rescatar a las entidades en dificultades. Y para calmar a los ahorradores decidieron aumentar la garantíÑ‚Âa míÑ‚Ânima de depósitos en caso de quiebra de 20.000 a 50.000 euros, aunque la mayoríÑ‚Âa de paíÑ‚Âses, entre ellos España, subirá hasta 100.000 euros.
El incremento de la garantíÑ‚Âa tiene como objetivo evitar que los ahorradores retiren masivamente su dinero de los bancos y también prevenir los “problemas” que se están sucediendo por el distinto tratamiento que están dando los Estados miembros a esta cuestión y frenar “ciertos movimientos de ahorros y depósitos de unos paíÑ‚Âses a otros”, según explicó el vicepresidente económico y ministro de EconomíÑ‚Âa, Pedro Solbes. Unos movimientos que se iniciaron con el anuncio la semana pasada por parte de Irlanda de que garantizará el 100% de los depósitos. La iniciativa irlandesa arrastró a otros Estados miembros como Grecia, Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia y Portugal y amenazaba con desestabilizar a toda la UE. “Nosotros también hemos sufrido internamente estos problemas”, dijo el vicepresidente.
En este encuadre, la Comisión propuso para responder a este problema que la garantíÑ‚Âa míÑ‚Ânima de los depósitos se elevara en toda la UE de 20.000 a 100.000 euros. Sin embargo, los paíÑ‚Âses más pequeños se opusieron a esta iniciativa por considerar que teníÑ‚Âan “difíÑ‚Âcil” alcanzar este umbral, según explicó la ministra francesa de Finanzas y presidenta del Ecofin, Christine Lagarde. “Lo que es grande para unos es gigante para otros”, señaló Lagarde.
Para tener en cuenta esta “diversidad” entre los Estados miembros se ha optado por este doble míÑ‚Ânimo, según la ministra francesa. Las conclusiones pactadas por el Ecofin señalan que “todos los Estados miembros proporcionarán, por un periodo inicial de al menos un año, una protección garantizada a los depósitos personales para los particulares por una cantidad de al menos 50.000 euros”. “Muchos Estados miembros están determinados a aumentar su míÑ‚Ânimo a 100.000 euros”, añade el texto.
Solbes resaltó que “existe una serie de paíÑ‚Âses miembros, la mayoríÑ‚Âa, que hemos mostrado nuestra preferencia de poner 100.000 euros como míÑ‚Ânimo”. Y su anuncio fue confirmado por la tarde por el presidente del Gobierno, José Luis RodríÑ‚Âguez Zapatero.
El Ejecutivo comunitario se compromete a presentar “de manera urgente” una propuesta legislativa para “promover la convergencia de los sistemas de garantíÑ‚Âa de depósitos”.
El vicepresidente expresó su “satisfacción” por el hecho de que se hubiera logrado en la UE una “visión conjunta” sobre este problema. “Nos parecíÑ‚Âa enormemente útil avanzar en una dirección conjunta para que las actuaciones de unos y otros paíÑ‚Âses respondan a las mismos principios”, declaró.
NO HABRÁ UN LEHMAN BROTHERS EUROPEO.
Al tiempo que aumentaban las garantíÑ‚Âas para los ahorros de los europeos, los ministros de EconomíÑ‚Âa de la UE reiteraron que no dejarán que quiebre ningún banco comunitario como consecuencia de las actuales turbulencias y pactaron una serie de principios comunes para rescatar a las instituciones financieras en dificultades, entre ellas limitar las indemnizaciones que cobren los directivos despedidos y hacer que los accionistas carguen con las consecuencias de la intervención.
“No toleraremos un Lehman Brothers europeo”, aseguró Lagarde, en referencia al banco de inversión estadounidense a cuya quiebra se atribuye el agravamiento de la crisis financiera. Solbes explicó que estos principios comunes tienen “menos relevancia” para España porque la situación del sistema financiero es “muy cómoda” y “no estamos teniendo las mismas tensiones que en otros paíÑ‚Âses”.
“Hemos acordado apoyar a las instituciones financieras sistémicas. Todos nos comprometemos a tomar todas las medidas necesarias para reforzar la solidez y la estabilidad de nuestro sistema bancario y para proteger los depósitos de los ahorradores individuales”, rezan las conclusiones aprobadas por unanimidad por los Veintisiete.
Para garantizar la estabilidad financiera, los ministros de EconomíÑ‚Âa consideran “apropiado” recurrir a medidas como la recapitalización de los bancos más vulnerables. “Cualquier intervención pública debe decidirse a nivel nacional en un marco coordinado”, señalan las conclusiones del Ecofin.
El primero de los principios comunes acordados por los Veintisiete consiste en garantizar que cualquier intervención se realice “a tiempo” y tenga carácter temporal. Los Estados miembros deberán tener en cuenta siempre los intereses de los contribuyentes y garantizar que sean los accionistas los que carguen con las consecuencias del rescate.
Los Gobiernos deberán poder cambiar a los directivos de un banco intervenido y actuar para evitar que estos ejecutivos salgan de la entidad rescatada con “beneficios indebidos”, es decir, con indemnizaciones demasiado altas. Finalmente, los ministros de EconomíÑ‚Âa coinciden en que deben protegerse los “intereses legíÑ‚Âtimos” de los competidores de los bancos intervenidos y deben evitarse “efectos negativos de contagio”.
Los ministros de EconomíÑ‚Âa respaldaron la actuación del Banco Central Europeo (BCE) desde el principio de las turbulencias y subrayaron que “todas las autoridades deben garantizar la liquidez del sistema financiero para preservar la confianza y la estabilidad”. Asimismo, reclamaron a todas las instituciones financieras “plena transparencia” sobre el estado de sus cuentas.
NORMAS CONTABLES.
Los Veintisiete destacaron además que debe “evitarse cualquier distorsión de trato entre los bancos estadounidenses y europeos debida a diferencias en la aplicación en las normas contables”. Por ello reclamaron que se siga el ejemplo norteamericano y se cambien las reglas que obligan a tener en cuenta en cada momento la depreciación de los activos. Esta cuestión debe resolverse a finales de mes para que las nuevas reglas puedan aplicarse ya durante el tercer trimestre.
Finalmente, los ministros de EconomíÑ‚Âa indicaron que “la aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (que prohíÑ‚Âbe superar el 3% de déficit público en relación con el PIB) debe reflejar las actuales circunstancias excepcionales, de acuerdo con las disposiciones del propio Pacto”.
La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, anunció que el Ejecutivo comunitario presentará en breve una serie de directrices que detallen cómo deben aplicar los Estados miembros los planes de recapitalización y los sistemas de garantíÑ‚Âa para asegurarse de que cumplen la legislación comunitaria. Kroes seguirá actuando con la mayor rapidez posible para evaluar y aprobar cualquier plan de rescate que se le presente.
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