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Sí, ¿en qué parte del ciclo nos encontramos?. Es una pregunta simple, pero la respuesta requiere un análisis exhaustivo de diferentes datos económicos cuantitativos y cualitativos que vamos conociendo. Naturalmente, también de los datos financieros. Tras cerca de un año y medio de recesión (en la economía norteamericana; en el resto menos, lo que no es muy esperanzador), casi el doble de duración que una recesión normal, es claro como todos buscamos indicios de su final. Además, la intensidad de las caídas registradas no tiene comparación con otras recesiones en el pasado. Más larga e intensa, con un impacto brutal en el mercado de trabajo. El FMI ha realizado estudios sobre recesiones pasadas llegando a la conclusión de que la conjunción de una recesión económica y crisis financiera conlleva una recuperación posterior gradual y lenta, así como una mayor intensidad en las caídas en plena crisis. Realmente lo que estamos sufriendo en estos momentos. Pero estas conclusiones ayudan poco para adelantar el final de la Crisis. En teoría, la salida de una recesión tiene su origen en el sector exterior: la caída de la moneda en un contexto de salida neta de capitales aumenta la competitividad vía precio y lleva a una fuerte aportación positiva del sector exterior que actúa como detonante de la recuperación. Claro que esta es la teoría.
En la práctica, la realidad actual, no enfrentamos a una crisis económica global donde no está claro quién será el motor futuro de la demanda mundial. Tampoco si contaremos con un comercio mundial suficientemente abierto y profundo como para fomentar un crecimiento económico elevado. No, el sector exterior no actuará en esta ocasión como motor de la recuperación. Y el ajuste de los desequilibrios, en términos de mayor descenso de las importaciones frente a las exportaciones, no debe confundirse con una mejora genuina de la balanza exterior.
Realmente han sido las encuestas de confianza, datos cualitativos, las que han alimentado el optimismo actual del final de la Crisis. Bueno, las encuestas de confianza y la recuperación de los mercados. ¿Encuentran alguna relación entre ambos indicadores? Sin que ello signifique despreciarlos: la Crisis actual también es una crisis de confianza. Pero es el exceso de confianza lo que más me inquieta en estos momentos. Las expectativas frustradas. Al final, que las bolsas hayan ido demasiado lejos y la recuperación de las encuestas de confianza haya sido muy rápida. De ser cierto, no debería extrañarnos una consolidación de las bolsas del orden del 5/10 % con una tendencia de fondo que seguiría siendo bajista. Y todo esto con una corrección de la mejora de las encuestas de confianza.
Pero hay un elemento común entre los optimistas y los pesimistas sobre la recuperación de la economía: todos coinciden que estamos lejos de ver un suelo para el deterioro del mercado de trabajo. Además, hemos escuchado al responsable de economía de la Comisión Europea advertir del riesgo de convertir en estructural el fuerte repunte de desempleo. Esto significa que el consumo se mantendrá con un crecimiento moderado, cuando se recupere. Partiendo de que esta recuperación no será rápida: las familias necesitan ajustar su patrimonio tras los últimos años de fuerte endeudamiento. No, el consumo privado no será el motor de la recuperación. Pese a las ayudas del sector público, política fiscal expansiva incluida.
Resta la inversión, construcción e inversión empresarial, para liderar la recuperación. Pero una recuperación sostenible de la inversión requiere de unas condiciones financieras favorables (¿las hay ya?) y de un horizonte temporal atractivo, en términos de claridad y rentabilidad. Ninguna de estas condiciones se cumple en estos momentos. Otra cosa es que veamos como se matizan los fuertes descensos de la inversión en bienes de equipo de los últimos meses. Pero esto no es recuperación.
¿Y la construcción? Residencial y comercial, según los países, se encuentran en la última etapa del ajuste (USA). Con todo, no cabe considerar una recuperación rápida. Y en el caso de la vivienda, con caída adicional de los precios pese al teórico atractivo actual. ¿Infraestructura? Sin duda, será clave. Pero, ¿de qué margen cuentan los gobiernos considerando los elevados déficit públicos actuales? Y esto también se extiende a la política de gasto público.
Sí, la recuperación llegará. Aunque todo apunta a que no será sólida, más bien titubeante durante algunos años. ¿En qué momento del ciclo nos encontramos? Claro, superando la recesión.
José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España
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