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Desde luego si existe tal voluntad lo tienen fácil con el stock de viviendas desocupadas que hay en el reino, y, desde luego, ya están llegando las justificaciones a la necesidad de que haya un potente mercado de viviendas en alquiler. (Realmente las cosas son curiosas. Hace cuatro días nos decían que "lo bueno" era adquirir una vivienda; ahora nos cuentan que lo guay es alquilar; en fin).
Una de las razones que se esgrimen es la burrada de rentas anuales que una persona debe destinar a la compra de una vivienda: 6,8; cuando en USA, si ese número supera el 5, el crédito en cuestión se considera subprime (El País Negocios 19.10.2009). Pienso que un extraterrestre que nos visitase procedente de la constelación de Andrómeda, ante el hecho comentado podría formularse la siguiente pregunta: el problema de la vivienda en los sitios en los que existe, ¿es un tema de precios elevados o es un tema de renta insuficiente?. Otro sí. Alquiler, OK, pero, ¿a nivel de cuota hipotecaria que ya hoy no puede ser pagada?; para un viaje como ese, ¿se precisan alforjas?. Y claro, ahora se plantea la eliminación de las deducciones a la compra de viviendas, ahora, cuando las que se venden casi, casi se venden por casualidad. En fin.
Afganistán. Recuerdo que un día del año 2001, poco después de que USA invadiese Afganistán, vi en Euronews una entrevista a un general en aquel momento del ejército ruso, anteriormente del soviético; venía a decir el militar que en Afganistán es fácil entrar, pero es extraordinariamente difícil mantenerse y prácticamente imposible permanecer. Lo decía alguien con experiencia en el tema, militar de alta graduación de uno de los ejércitos más poderosos del planeta que fracasó en lo tercero, en el siglo XX, del mismo modo que también fracasó en el intento el ejército más poderoso del XIX.
Desde el 2001 hasta la actualidad, USA lleva enterrados en Afganistán 78 millones de dólares diarios, casi 170 millones si nos centramos en lo que llevamos del año 2009, y los altos cargos militares piden más. Ni entro ni salgo en el trasfondo político del tema, simplemente me digo a mi mismo que el Gobierno USA debería explicar al mundo en general y a la ciudadanía USA en particular, que se está obteniendo a cambio de gastar 170 millones diarios de los impuestos que esa ciudadanía paga, y 170 millones de los más de 2.000 que diariamente USA precisa que le de el resto del mundo a fin de financiar su déficit. Es decir, lo que pienso sería interesante es una explicación de la eficiencia económica de esa contienda.
Agricultura. El País Negocios del 18.10.2009 publicó, en su Pág. 15, un artículo extraordinario sobre el campo español; era una radiografía de lo que está sucediendo en el agro de la que podrían resaltarse muchos datos, yo resalto uno: desde el año 2003 las rentas agrarias han caído el 26%, caída que sólo se ha visto compensada parcialmente con las dotaciones de la PAC, PAC que ahora se pretende modificar debido a que se gasta más del 40% del presupuesto comunitario.
Esta situación que apunta al abandono del medio rural del reino (¿entrará España en la lista de países cuyas tierras, previo pago, naturalmente, pasan a ser utilizadas durante casi un siglo por Qatar o China?) contrasta con un cuadro que acompañaba al texto; un cuadro que mostraba el precio medio al que mayoristas y distribuidores pagan a los agricultores los productos que obtienen. Tomen nota: los 100 Kg de aceite de oliva virgen son pagados a 177,95 euros; de limones a 9,83; de naranjas a 11,07; de tomate liso a 28,16; de patata a 17,14; de pollo a 147,54; la docena de huevos de clase L a 0,83. Yo me paro aquí.
Paradoja. Las ayudas, estímulos y similares que se han dado, que se están dando, no arreglan nada, tan sólo sirven para ganar tiempo porque generan una falsa sensación de euforia; sin embargo encierran el peligro de generar inflación porque no deja de ser pasta que se ha metido en el sistema de forma artificial. La paradoja reside en que si tales ayudas se retiran, la euforia desaparece y la caída se acelera.
El principio de la crisis puede ser ese. Asustadas las autoridades económicas por el peligro de inflación, comienzan a retirar los estímulos a fin de que el peligro inflacionario desaparezca; gasolina al fuego: el sistema, agotado ya y en mantenimiento asistido gracias a las ayudas, se derrumba acelerando lo que los estímulos pretendieron evitar: la deflación.
La Historia se repite, pensarán; y acertarán. El crash del 29 estalló por el agotamiento del sistema y por nefastas decisiones económicas que fueron adoptadas para conseguir… la estabilidad, y se realimentó en 1933 al retirarse las ayudas por innecesarias. El crash del 2010 estallará al intentar evitar una inflación que nunca llegará porque el consumo (de todo) empezó a derrumbarse mucho antes de que los estímulos pudieran causar inflación; a eso añadan especulaciones varias, caídas del dólar USA y nerviosismos en Oriente Medio.
La retirada de las ayudas no ocasionará el crash porque los condicionantes para el crash ya los tenemos aquí desde hace años, tan sólo será un acelerante que debe ser adoptado porque es lógico que así sea. En otras palabras, si no, mal, y si sí, peor.
Tipos de cambio. El problemas de los tipos de cambio estriba en que, por narices, ha de tomarse como referencia otra divisa para expresar el tipo de cambio de una divisa, es decir, no es posible expresar el tipo de cambio de una divisa con respecto a sí misma, ¿o si?. El dólar USA pierde valoración con respecto al euro, lo que debería indicar que el dólar USA se halla en una situación más débil en relación a la moneda europea, lo que debería ser debido a que la economía USA se está debilitando y la europea reforzando; que se espera que la economía USA vaya cada vez peor y la europea cada vez mejor, vamos.
Muy bien. Y, ¿qué sucede si, efectivamente, la economía USA va cada vez peor y la europea también?; (y la japonesa, y la china, y la de las Islas Fidji); entonces, ¿qué sucede con los tipos de cambio?.
El funcionamiento de la mecánica de tipos de cambio se basa en que se da por supuesto que si algo baja algo tomado como referencia ha de subir, lo que, matices al margen (muy importantes algunos), pude aceptarse, pero, ¿qué sucede cundo una crisis sistémica como ante la que ahora nos encontramos, barre todo el planeta y afecta a todas las economías postglobales que lo pueblan?, ¿qué referencias deberían tomarse para evitar este efecto?.
Los hay que quieren resucitar el Patrón Oro, lo que, pienso es absurdo: tomar como medida una commodity cuya oferta y precio puede ser manipulada por cuatro brokers y tres mineros, ¿ya hemos olvidado que sucedía cuando The UK controlaba el 75% de las reservas mundiales del metal amarillo?. Otros hablan de la cesta de monedas. Transitoriamente, pienso, se pondrá en marcha, pero consiste en una solución temporal: ¿qué sucede si alguna de las economías que integran la cesta, o todas, van mal o muy mal?.
Uno de los problemas inherentes a los tipos de cambio es la oferta monetaria que de esa divisa hay en circulación: TODA la oferta monetaria. ¿Alguien conoce a cuánto asciende la oferta monetaria de dólares actualmente existente?, de dólares en todas sus formas y manifestaciones, claro; y la de euros, ¿alguien la conoce?. Entonces, ¿de que tipos de cambio estamos hablando?. Conviene que hoy, por ejemplo, 1,0 euros equivalgan a 1,50 dólares USA, mañana a 1,51 y pasado a 1,49; perfecto, nada que objetar, pero, entonces, que nadie hable del “problema de los tipos de cambio” ya que no se trata de un problema, sino de una conveniencia, y las conveniencias son otra cosa (sobre todo si son convenientes).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
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