Los inversores, sin embargo, si deberán estar atentos a las habituales cifras semanales de reservas de crudo
Alan Greenspan dijo una vez que ni siquiera él entendía sus discursos y que aquél que dijera que los había entendido es que, en efecto, no había entendido nada. Palabras como conundrum van en esa dirección. Se refiere al desconcierto cicatero en los mercados de bonos, al dispar comportamiento de los tipos a largo plazo y a las relaciones inexplicables y contra natura, que los activos financieros mantienen con frecuencia. Por ejemplo, en los últimos años hemos visto que todo subía al mismo ritmo. En los últimos siete meses, la caída en picado de los activos ha exagerado algunos procesos, como el de las commodities, más apegadas a la fluctuación del dólar que a los fundamentos económicos. También, la huida del dinero en los mercados de acciones y la búsqueda de activos de renta fija. Es decir, se ha manifestado una mejor relación entre los diferentes instrumentos financieros. Pero no hay que echar las campanas al vuelo, porque el conundrum puede volver en cualquier momento.
En lo que respecta a los mercados de bonos y en paralelo al aumento de la pendiente de la curva de tipos, hemos visto en las últimas semanas que se abren los diferenciales con el Benchmark. En el caso del euro, el riesgo país considerando BTP en 10 años es ahora de 64 p.b. de 27 p.b con el bono español y de 24 p.b. con el OAT francés. Se trata de un fenómeno claro de huida hacia la calidad. Esas son, generalmente, sus consecuencias, en un entorno de fuerte aversión al riesgo.
¿Hemos pasado lo peor? Es la pegunta de moda. Los observadores dotados de mejor olfato dicen que todo apunta a que probablemente estamos lejos de haber visto lo peor de la Crisis. Los comentarios y decisiones desde la Fed hace unas semanas anticipaban precisamente que “todo puede aún empeorar”. Por el momento, la forma más rápida de combatirlo es a través de los tipos de interés. Los expertos consideran que no es descartable que la Reserva Federal haga un ajuste más fuerte hasta dejarlos en el 2,25%.
De hecho, los tipos de interés de la deuda, con su evolución más reciente, han dejado todo preparado para que el suelo de los tipos de interés en Estados Unidos se sitúe por debajo del 2%. Determinados analistas consideran que no será necesario, aunque reconocen que se ha avanzado muy poco en el debate sobre la posible solución de la Crisis fuera de la política monetaria. Tan sólo el FMI se ha decantado de forma clara por la utilización de la política fiscal, pese al rechazo desde algunos gobiernos europeos.
Según Kimmit del Tesoro USA, “haciendo frente a vientos en contra del mercado hipotecario, las turbulencias de los mercados de crédito y a los precios de las materias primas como el crudo, el crecimiento se desacelera y los riesgos son claramente bajistas”. Está claro que los tipos de interés oficiales seguirán bajando en EE UU, aunque en el Tesoro algunos defienden un mayor aumento de la pendiente de tipos ¿Volverá el conundrum?
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