Los mercados mantienen la tendencia alcista ante la expectativa del nuevo mandato de Obama en EEUU
Los mejores operadores del mercado insisten en que las fuertes movimientos a la baja que se han producido en los últimos días son desproporcionados respecto a los volúmenes de negocio. O dicho de otra manera, que no hay órdenes masivas de venta sino una sequía pertinaz de las peticiones de compra de acciones. Bastan algunas actuaciones de venta, generalmente procedentes de los especuladores técnicos o chartistas, para provocar fuertes movimientos intradía (subidas iniciales superiores al 1% que van perdiendo fuella al mediodía para convertirse en caídas superiores al 1% al cierre de la jornada). Si esto es así, como ratifican los operadores que manejan el mayor número de operaciones de la Bolsa española, habrá que ponerse a buen recaudo ¿Qué pasará cuando de verdad asomen las primeras órdenes de venta de acciones españolas? ¿Cuál es el suelo de nuestro mercado? ¿Cuál su capacidad de resistencia si los particulares y las instituciones siguen de huelga de brazos caídos mirándose su cada vez más feo ombligo?
Hay optimistas que consideran que los grandes tenedores de papel no han vendido sus acciones ni lo van a hacer en un futuro, porque tienen capacidad de aguante. Otros, por el contrario, se aferran a la vieja máxima de que todo tiene un límite y que la capacidad de resistencia, incluso al más puro e histórico estilo numantino, tiene un límite. Añaden estos, que el deterioro progresivo que se presume para la economía global determinará que muchos actores se vean obligados a rascarse el bolsillo y a soltar lastre para acometer el día a día. Es decir, tendrán que hacer liquidez más pronto que tarde. En la actualidad, como casi siempre, la Bolsa es el mercado más líquido, aunque con penalización en el precio, como en la mayor parte de los activos que se negocian diariamente.
“No hay nada que hacer. No hay órdenes de compra ni de venta. El mercado está en manos de media docena de técnicos. Así podemos estar una larga temporada, hasta que el mercado, la cuerda que separa un lado de otro y que nadie somos capaces de ver, se rompa por algún lado. En mi banco no hemos detectado órdenes masivas de venta en los sucesivos ciclos bajistas que hemos vivido en los últimos meses y, por supuesto, no han existido órdenes de compra. Eso explica, la celeridad de los movimientos y cómo los índices son capaces de virar en cuestión de minutos en cualquiera de la dos direcciones. O lo que es lo mismo, el inversor final no existe y la Bolsa Global está en manos de los hedge funds y de una docena de grandes técnicos que fundamentan sus estrategias en el análisis gráfico”!Hace dos semanas transcribía esta frase de P.E afamado operador afincado en Madrid. Hoy vuelvo a reproducirla, porque la conversación que mantuvimos ayer fue exactamente la misma. Añadía P.E
“...Algunos dicen que estamos inmersos en un mercado lateral con pronunciamientos bajistas, pero es algo que no me convence, porque en el mercado bajista llevamos instalados ya cerca de dos años. Si al Ibex le restas la ponderación de Telefónica desde el verano de 2006 hallarás una de las grandes respuestas a lo que viene siendo la Bolsa en los últimos años. La multinacional de telecomunicaciones está ahora en un proceso de realizaciones de beneficios tras las alzas del año pasado y el mercado español lo acusa”!
“...Cuando uno lleva ya la friolera de 30 años en el mercado de valores como yo, concluye en asertos de Perogrullo. Por ejemplo, que el dinero mueve al alza los precios y el papel los tumba. Por eso insisto en que en la actualidad no hay órdenes de tipo alguno y que son los actores técnicos los que mueven los hilos ¿Qué cabe hacer? Yo estoy de brazo cruzados. Hay ciclos, muchos ciclos bursátiles en lo que la mejor forma de ganar dinero es no perder dinero. Esperar y ver a que pase la tormenta. Algo me dice, no obstante, que está Crisis va a ser más larga y profunda que las vividas recientemente, porque hay mucho de sistémica en ella...”
”...Esperar y ver. Esperar que pase la tormenta y ver, comprobar, que de nuevo se recompone el mercado y que el dinero fluye por los canales de riego bursátiles tradicionales. Mientras, el que quiera puede jugar a la ruleta rusa del corto plazo. Se puede ganar mucho dinero. También, perderlo todo. Yo hace mucho tiempo que dejé de jugar al corto plazo...”
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