LA CARTA DE LA BOLSA

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Sábado, 30 de Agosto de 2008. 07:15
Flash: El Ibex pierde en agosto el 1,46% y eleva la caída anual hasta el 22,89%

Es el cuarto mes consecutivo de descenso, con dependencia extrema de Wall Street y marcada volatilidad

EL INVERSOR FINAL SE HA CONVERTIDO EN UNA ESPECIE PROTEGIDA, PORQUE CADA VEZ EXISTEN MENOS

ARCHIVOMoisés Romero -  Miércoles, 16 de Abril de 2008

ilustraciónEs uno de los efectos más dramáticos de la Crisis que se ha cebado sobre los mercados de acciones desde el verano pasado. El inversor final, el que mueve operaciones intradía con celeridad, el que agita, el que transmite certidumbre o incertidumbre a los demás participantes, está a punto de desaparecer, como la estrella de la radio de la canción. La explicación fundamental está en la acumulación de pérdidas, que en muchos casos han terminado en ruinas personales, y en la reiteración de profundos y erráticos niveles de volatilidad que han roto los nervios y quebrado la personalidad de numerosos actores en los mercados. Desde mediados de marzo, el mercado ha tomado otros derroteros. Los técnicos, pero los de gran empaque, porque los pequeños también han sido eliminados, hacen y deshacen. Ellos mismos libran la Gran Partida. Apenas quedan inversores finales en el mercado. La volatilidad conlleva una progresiva reducción de la profundidad de los mercados, que se traduce en una mayor inestabilidad. Un circulo vicioso que se une al del propio deterioro de los mercados de crédito, con la valoración mark to market llevando a las entidades financieras a un mayor deterioro de su balance. 

El caso más reciente de este fenómeno lo encontramos en las idas y venidas alrededor de Bear Stearns. Sólo desde este grado de deterioro de la profundidad de los mercados puede explicarse que la valoración de Bear bajara casi el 90% en Bolsa en menos de veinticuatro horas. Ello, claro está, determinó procesos violentos a la inversa, es decir, recuperaciones superiores al 100%. A estas alturas, no obstante, todos debemos saber que una caída del 90% en el valor de un título no es compensada luego con una subida inmediata del 100%, que es lo que han transmitido muchos Medios en estas semanas.

Los expertos insisten en que los mercados volverán a nadar sin tentarse la ropa, es decir, a medir su profundidad justa cuando las condiciones financieras, que siguen siendo restrictivas, mejoren. De ahí que los sucesivos y fuertes recortes de tipos de interés en Estados Unidos hayan tenido un efecto nulo en el corto plazo. Con todo, los más optimistas señalan que hay que constatar en las próximas semanas si estas caídas de tipos se han traslado ya a los agentes económicos y, también, si se reflejarán en gasto, en consumo, las devoluciones de impuestos llevadas a cabo por el Gobierno de Estados Unidos por importe de 158.000 millones de euros (158 bn.$). Hasta ahora, si prestamos atención a las expectativas de los consumidores, sólo una mínima parte de ellos están dispuestos a gastarlas.

Hay coincidencia en que el empeoramiento de las perspectivas económicas está detrás de este fenómeno y que, por ello, la principal motivación de la Fed en sus últimas decisiones ha tenido que ver más con la mejora de la situación financiera que con la de facilitar las condiciones de crédito más favorables, aunque una cosa lleva a la otra, pero con un desfase temporal apreciable.

La inflación es la otra gran rubrica que preocupa a todos. Hasta ahora, todo endeudamiento público, sea cuál fuere su origen, ha terminado en mayores cifras inflacionistas. Son muchos los economistas los que consideran que no es lógico ni necesario pensar en la inflación en este entorno, porque las preocupaciones son otras. No obstante, los expertos más fríos destacan lo contrario al señalar que la subida de la inflación provocada por el gasto público llevará a una subida rápida de los tipos de interés cuando la Crisis financiera sea superada, aunque admiten que esto no va a ocurrir de forma rápida. Es más, añaden que la Fed tampoco tiene más margen de maniobra en la actualidad para actuar contra la inflación.

El desglose de asuntos señalados explica, por sí mismo, la muerte del inversor final. Una especie protegida, porque no sabe dónde ir, qué camino tomar.

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