Una subida de más del 5% que da una nueva vuelta de tuerca a los mercados de por sí lastrados por los malos datos en EEUU
Esta semana ha sido de auténtica locura al registrar la mayor caída y la mayor subida en la historia en el Ibex 35 sin, prácticamente, solución de continuidad. Unos abruptos movimientos de pánico y euforia que reflejan el complicado momento por el que atraviesan los mercados financieros internacionales. El temor a la recesión en Estados Unidos ha generado un ambiente de pesimismo general en los primeros compases de la semana que ha obligado a las autoridades monetarias a ir adoptando drásticas y progresivas medidas para defender la economía que al final han terminado por devolver la tranquilidad a los operadores. Ahora es necesario que la extrema volatilidad vaya moderándose progresivamente para ir en busca del equilibrio. Ese proceso, sin embargo, se antoja muy largo, según las analistas. Es más, muchos de ellos consideran que estos rebotes son meramente coyunturales y el Ibex podría caer hasta el nivel de los 10.750 puntos, por lo que aconsejan aprovechar las posibles reacciones al alza para deshacer posiciones.
El plan de estímulos fiscales anunciado por la administración Bush la semana pasada y la decisión de la Reserva Federal de recortar sus tipos de interés con carácter urgente el pasado martes, hasta el 3,5 por ciento, para contener la sangría no lograron el efecto balsámico deseado en un primer momento. De hecho, la reacción fue especialmente negativa al extenderse la impresión de que la crisis era mucho más grave de lo anunciado. Finalmente, el apoyo de las autoridades a las aseguradoras que dieron cobertura a los bancos por las hipotecas de alto riesgo, última columna sana del edificio financiero norteamericano, ha sido el catalizador para recuperar la confianza de los inversores junto a unos buenos resultados empresariales.
Los esfuerzos de las instituciones norteamericanas para evitar entrar en recesión han tenido, en cualquier caso, muchos detractores, sobre todo en Europa. Los expertos recuerdan que en todas las crisis, las medidas adoptadas lo único que han conseguido es retrasar, pero nunca evitar sus consecuencias. Eso es lo que debe pensar Jean Claude Trichet, que más preocupado por la inflación que por el crecimiento, mantiene su política de esperar y ver, que tanto ha disgustado a los inversores en estos días. El tiempo será el que, como siempre, acabará danto o quitando razones.
Los precios del oro y el platino tocaron el viernes niveles récord en medio de la debilidad del dólar, preocupaciones por abastecimiento, la firmeza del petróleo, y expectativas de más recortes en la tasa de interés en Estados Unidos. El oro al contado tocó un máximo intradiario a 914,50 dólares la onza, superando el récord de la semana pasada. El mercado energético también da por terminada la crisis y el barril de Brent ha superado de nuevo los 90 dólares. El cambio del euro se ha consolidado sobre 1,47 dólares.
En estas condiciones, el balance del mercado al final no ha sido tan dramático como se podía temer a principios de semana. El índice Ibex 35 ha perdido un 3,77 por ciento para quedar en 13.141 puntos. Eso sí, encadena una peligrosa racha de siete semanas consecutivas de retrocesos, la peor en diez años, en los que se han ido perdiendo todos los soportes importantes consolidados en los últimos meses.
Destacados de la semana
El protagonismo de la semana lo ha acaparado Banco Popular con un alza del 6,38 por ciento después de anunciar unos sólidos resultados al cierre de 2007. Abengoa, animado por las noticias sobre las energías alternativas, se ha apuntado una subida del 5,63 por ciento en el cómputo global de las cinco últimas sesiones. Inditex, pese a los ajustes del viernes, ha ganado un 3,53 por ciento. Sacyr Vallehermoso ha sido el valor más castigado con un recorte del 11,34 por ciento. Telefónica, que había sido de los valores grandes que mejor habían aguantado, ha perdido hoy un 8,73 por ciento. Endesa ha cedido un 8,12 por ciento.
Calendario financiero
Tras la práctica ausencia de referencias macroeconómicas en los últimos días, la semana que viene se presenta especialmente intensa en cantidad y calidad de estadísticas en una y otra orilla del Atlántico que servirán para despejar un buen número de incertidumbres respecto a la marcha de la principal economía mundial. En los últimos días ha habido todo tipo de comentarios sobre si se encuentra camino de entrar en recesión.
Para el lunes se espera la masa monetaria de la zona euro, principal variable que utiliza el BCE para medir las presiones inflacionistas, así como las ventas de casas nuevas en Estados Unidos. En la sesión del martes el foco de atención se centrará en el IPC de Alemania y en los pedidos de bienes duraderos y la confianza de los consumidores que llegarán desde la otra orilla del Atlántico. Este día, además, se reunirá el Comité Técnico Asesor del Ibex para decidir sobre la posible salida definitiva de este indicador de Aguas de Barcelona y Altadis después del éxito de las correspondientes opas a las que se han visto sometidas.
El miércoles se dará a conocer el dato provisional del PIB norteamericano correspondiente al cuarto trimestre, aunque todas las miradas se centrarán en la decisión que la Reserva Federal respecto a sus tipos de interés. El mercado espera un nuevo recorte de medio punto después de la rebaja del 0,75 por ciento acometida por la autoridad monetaria el pasado lunes con carácter de urgencia.
La sesión del jueves vendrá cargada de indicadores a una y otra orilla del Atlántico. En la zona euro se publicarán las cifras de confianza, de inflación y de paro, mientra que desde Washington llegrán las estadísticas de costes de empleo, los precios de importación y exportación, el deflactor de inflación y el índice de actividad de lso gestores de compra (PMI) de Chicago. La última sesión de la semana estár marcada por las ventas por menor en Alemania y el PMI de la zona euro, así como por el informe de empleo, los gastos de construcción, el ISM sector manufacturero y el dato revisado de confianza de la Universidad de Michigan.