LA CARTA DE LA BOLSA

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Es el cuarto mes consecutivo de descenso, con dependencia extrema de Wall Street y marcada volatilidad

LOS QUE HUYERON AL GRITO DE ¡FUEGO! SE RASGAN AHORA LAS VESTIDURAS

ARCHIVOMoisés Romero -  Jueves, 09 de Agosto de 2007

ilustraciónLa historia de la Bolsa está repleta de anécdotas, que, con frecuencia, se contradicen unas a otras. Existen, no obstante, determinadas reglas de juego que el tiempo no ha logrado anular ni neutralizar. Por ejemplo, aún no se ha inventado la pócima capaz de acabar con los movimientos borreguiles, con el efecto manada, con el pánico. Cuando alguien grita ¡Fuego! todo el mundo se alarma y abandona su asiento frente a lo que aconsejan las autoridades, es decir, mirar con frialdad el entorno y, en cualquier caso, no precipitarse al vacío. Esto ha sido siempre así por los siglos de los siglos. Por eso se dice, entre otras cosas, que los sentimientos mandan más en el mercado que los datos del entorno, pese a que la recomendación de los expertos es que hay que analizar los datos con detenimiento, porque siempre se imponen, tarde o temprano, en las valoraciones. Eso es, precisamente, lo que está sucediendo. Los que huyeron al grito de ¡Fuego! se rasgan las vestiduras.

Desde que los inversores no estadounidenses conocieron que en Estados Unidos existen hipotecas basura, puras piltrafas, con las que juegan, no obstante, fondos de inversión y fondos de riesgos; desde que el mercado, el dios Mercado, comenzó a dudar de las condiciones del crédito y a temer una restricción de las mismas, el término Mercado se ha impuesto frente a otros de uso común. Sólo se habla de Mercado, sólo Mercado...No existe nada más en el último y más reciente corto plazo. Pero no debe ser así.

Hasta la instalación de este término en los debates y consideraciones de analistas, expertos, observadores y actores en general, los Datos (con mayúsculas) eran examinados con mucho detenimiento por estas mismas fuerzas, porque los Datos son los que siempre arrojan luz o niebla sobre el momento de las Bolsas, a la vez que brindan oportunidades de poder faenar con mayor comodidad en el futuro. Los Datos, sin embargo, han perdido su calidad y su cualidad en las últimas semanas. No han sido considerados en su justa medida por compradores y vendedores en este tiempo.

Los Datos, no obstante, pronto han vuelto a los Mercados
, porque son los que pueden hablarnos de las valoraciones actuales. Los resultados de la empresas nos muestran el perfil de sus cotizaciones, si están caras o baratas; la evolución de los tipos largos añade una prima de riesgo a este mismo concepto, lo mismo que el vigor, o no, del crecimiento económico. Hay más, una ristra larga de números y de cifras, pero que en el corto plazo parece importar poco.

El sentimiento del mercado ocupa un lugar de privilegio a la hora de marcar tendencias. Eso ningún bolsista lo duda. No hay que olvidar, tampoco, que el sentimiento de mercado debe apoyarse siempre en datos, cifras y estadísticas. Hay que estar preparados para que el Mercado, en fin, deje de mirarse el ombligo.

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