Una subida de más del 5% que da una nueva vuelta de tuerca a los mercados de por sí lastrados por los malos datos en EEUU
“...El dinero sigue escondido. Se lo ha tragado la tierra. Los movimientos al alza que se producen de manera esporádica en los mercados obedecen a posiciones técnicas fruto de una demanda escurridiza, que apenas mantiene títulos en cartera. Hay operadores que compran y venden, y al revés, en apenas media jornada y que nunca se quedan con los títulos de un día para otro. Mañana será otro día, dicen, para volver a empezar a hacer lo mismo. Este frenético intradía se ha llevado por delante a más de uno. Pero en la Bolsa, como en otros fenómenos de la vida, abundan los ludópatas. Alguno ha necesitado tratamiento médico, pero todo sigue igual. Lo curioso es que el verano se nos ha echado encima y que no hay indicios de cambio. El sesgo se mantiene con orientación bajista y la ludopatía de algunos no da tregua. Es más, diría que gracias a ella la Bolsa abre y cierra sus puertas todos los días. El dinero ha desaparecido, pero el papel tampoco presiona. Algo me dice que en este hecho reside el principal problema del mercado. En la posibilidad de que en algún momento se produzca una gran descarga eléctrica...”
“...Es un hecho que no podemos obviar, porque si el músculo económico, social y laboral encoge, como apuntan todos los pronósticos, lo normal es que muchos actores en los mercados necesiten viandas, dinero fresco para seguir adelante. La Bolsa es en la actualidad el único mercado que garantiza la liquidez, aunque siempre a un precio determinado, pero siempre a un precio, factor que no se puede generalizar a otros activos como el inmobiliario, que se caracterizan por lo contrario, por la falta de liquidez absoluta...”
“...Los que necesitan liquidez para atender los asuntos propios no van a comer piedras, no van a desmontar sus inmuebles para tragárselos. Lo que siempre se ha producido en estas coyunturas ha sido una aceleración de los movimientos de venta de acciones. Este es uno de los grandes peligros que se ciernen sobre las Bolsas globales en general y sobre la española, en particular. El verano ya está aquí y la tendencia negativa dura más de lo previsto, lo que ahonda la tesis de que lo peor está por venir en los mercados...” Es la reflexión de Alberto Rodríguez, afamado operador bursátil.
El verano ya está aquí y los mejores expertos advierten de que:
* En este momento hay riesgos serios a vigilar y que se mantiene una elevada incertidumbre
* Es posible que durante el segundo semestre se observe una ligera mejora en la economía, pero seguirá por debajo de su crecimiento potencial
* La inflación se mantendrá elevada, aunque es posible que se enfríe con la propia moderación de los precios externos
* La situación actual de los mercados es frágil
* Se observa una moderación en el retroceso de la vivienda, pero mantiene precios promedio muy elevados
* La política monetaria actual es adecuada, pero debe ser flexible en el futuro. Pero en el camino no se descartan subidas de tipos. Sí, subidas de tipos
* Abunda la preocupación por el potencial abuso que se puede dar a los mecanismos de inyección de liquidez por parte de los bancos centrales
* Los resultados empresariales comenzarán a mostrar su peor cara
* Las autoridades monetarias mundiales siguen advirtiendo de una Crisis financiera inacabada
Y una guinda a este pastel tan feo. Hace unos días el Gobernador del Banco Central de China acusó a la Fed de estar detrás de la espiral alcista de los precios de las materias primas. Hasta ahora habíamos convenido en que el mercado considera que las subidas de precios de las materias primas se deben a lo contrario, es decir, a la demanda robusta proveniente de los países emergentes, especialmente China. Entonces ¿quién tiene razón?.
El verano, en fin, se echa encima. Esperemos que no nos aplaste.
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