Iberdrola, Santander, BBVA y Telefónica registran ganancias sin precedentes tras los castigos de la semana pasada
Se lo pregunté hace unos días a uno de los mejores gestores de la Bolsa española “¿Qué hay que hacer con el dinero en este entorno plagado de dificultades y gran volatilidad?” El gestor no parpadeó, no dudó un instante. Su respuesta fue automática, como si ya la hubiera dado antes en otras tantas ocasiones. “Lo importante en coyunturas cicateras y con actitudes aviesas como la actual es no perder dinero. Con eso es más que suficiente.” Me dio algunos consejos más. Por ejemplo, “invertir en letras del Tesoro pero a título personal, es decir, no ir a las recompras, “porque hoy no puede fiarse uno de nadie, ni de bancos ni de gestoras, ni de instituciones. Sólo de los grandes bancos centrales”. Terminó el consejo deseado con una advertencia: “lo peor en situaciones como las que vivimos en las Bolsas desde hace meses es correr detrás de las tendencias. Te puedes quedar compuesto y sin novia en menos que canta un gallo”.
Nuestro interlocutor ponía el ejemplo de una liquidez equivalente a 100. Hay valores que han bajado más del 30% en apenas dos meses. Si un inversor cualquiera ha estado de huelga de inversiones, sin hacer nada, ya tiene ante un importante potencial de mejorar el rendimiento de su inversión cuando cambie el sesgo del mercado. No sólo no ha visto mermado su patrimonio sino que lo ha visto aumentado, al menos de manera teórica, por la evolución del entorno bursátil.
Esta exposición, simple y muy vistosa, está cargada, no obstante, de dificultades. “Cuando la tendencia cambie, que cambiará, aunque nadie en estos momentos está capacitado para cuantificar el periodo de inestabilidad económica y bursátil, lo extremadamente difícil y peligroso será elegir el valor, la compañía sobre la que invertir. En diferentes periodos de crisis bursátiles hemos comprobado que generalmente todos los valores admitidos a cotización en Bolsa caen, en diferente cuantía, claro está, pero no todos suben cuando llega la mejoría”, dice nuestro interlocutor.
“Un análisis detallado de la evolución y comportamiento de los diferentes valores cotizados en la Bolsa española desde el crash de octubre de 1987, por elegir un ejemplo llamativo, demuestra que han sido muchos los inversores los que no han logrado recuperarse desde entonces bien porque eligieron valores, que más tarde suspendieron pagos y/o fueron excluidos de Bolsa, bien porque éstos valores han mantenido una evolución plana de manera constante”, señala.
“Primero hay que respetar a la crisis actual. Luego, no precipitarse en la toma de posiciones, porque no sabemos cuánto puede durar este movimiento bajista. Finalmente, hay que elegir bien a nuestros compañeros de inversión, porque habrá valores que no levanten cabeza por los siglos de los siglos”, sentencia.
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