Este dato mete más presión al BCE para que baje los tipos de interés en su próxima reunión
¡Está subiendo!, ya. ¿Subirá más?, ¿se mantendrá donde está?, pues no sé, la verdad. Para serles totalmente sinceros, yo estimaba que el BCE reduciría ligerísimamente los tipos esta primavera, lo que tendría algún reflejo en el Euribor, pero M. Trichet & friends son más clásicos que un sastre de Old Bond Street y están aplicando el manual erre que erre. En fin, como la opción de la productividad de momento no, pues seguiremos como estamos.
Bien, si hasta el momento los tipos se han quedado donde están y el Euribor lleva la marcha que lleva, es obvio que hasta Noviembre no se va a mover nada de nada (para abajo, claro). A partir de Noviembre los tipos en la UEM empezarán a bajar y ya no se detendrán hasta, prácticamente, el 0% en el 2011. La pregunta es, en ese escenario, ¿qué hará el Euribor?.
El Euribor, no lo olvidemos, es el precio al que las entidades que almacenan pasta se la prestan. Se puede decir lo que se quiera, pero la última verdad por la que el Euribor está en el nivel que está es porque los que almacenen la pasta no se fían los unos de los otros, nada, ni un pelo (lo que, por otra parte, tiene toda la lógica del mundo: si una de estas entidades mira la cartera de clientes que tiene es como si estuviese viendo la de los demás, por lo que !). Las preguntas, entonces, son: ¿cómo va a evolucionar la confianza entre esos almaceneros de pasta y que impacto va a tener en el sistema tal evolución?.
A partir de Noviembre la crisis empezará a manifestarse, tanto por arriba como por abajo: empeoramiento de macroagregados, sí, pero también trabajadoras y trabajadores que ven como sus empresas cierran o reducen plantilla (me comentaba muy recientemente un directivo de una entidad financiera española que habrá gente que, cuando vuelva de vacaciones, se encontrará bajada la persiana de la empresa en la que laboraba). En ese escenario, ¿qué pasará con el Euribor?.
Dos posibilidades. Primera. Viendo el BCE el progresivo derrumbe de la actividad económica (en USA, los tipos posiblemente se coloquen en el 1,5% entre Diciembre del 2008 y Enero del 2009), comenzará a reducir el interés del dinero, pero al ser la actividad decreciente, los impagos -no ya los morosos- se dispararán; las peticiones de créditos aumentarán, pero no tanto para emprender nuevas actividades, sino, simplemente, para sobrevivir; ante la disyuntiva de incrementar su negocio y aumentar el número de problemas, las entidades financieras deciden reducir negocio, mantener posiciones, limpiar ineficiencias y esperar, por lo que el Euribor, lejos de bajar, aún crece más.
(Esta posibilidad tiene una variante: a finales de año, principios del siguiente se produce la quiebra de, al menos, una entidad financiera importante; de suceder eso, la desconfianza será aún mayor, por lo que la prima de riesgo de los préstamos interbancarios aún será mayor, por lo que el Euribor aún crecerá más).
Segunda. Si la caída de la actividad económica es más brusca o mucho más brusca de lo estimado, la demanda de créditos se reducirá, por lo que también lo hará la de préstamos entre entidades financieras: si nadie pide o pide poquísimo, ¿qué sentido tiene que el precio sea elevado?.
(También esta posibilidad tiene una variante: si la evolución hacia el escenario anterior se torna más rápida de lo previsto, el Euribor, independientemente de su nivel, se convertirá en un referente meramente testimonial: será del estudio caso por caso y petición por petición, de donde saldrá un Euribor a medida para cada cliente y para cada ocasión).
La primera posibilidad es terrible: únicamente quienes sean archisolventes podrán obtener un crédito, el impacto en la economía, en términos de volumen de actividad será demoledor, no así de productividad. La segunda es la muerte por inactividad: todo parado, congelado, nadie se mueve; la quietud perfecta, la zona muerta.
Hoy por hoy no tengo claro hacia donde vamos, de verdad. Lo seguiré pensando, y, cuando lo tenga claro, les aseguro que Uds. serán los primeros en saberlo.
(Cuentan, dicen, aseguran, que hay entidades financieras que han aleccionado a sus empleadas/os para, cuando alguien entra en alguna de sus agencias y se interesa por un crédito hipotecario, responder con una panoplia de argumentos desincentivadores, entre ellos, que “los pisos van a bajar más”. De ser cierto que eso se dice, y al margen de lo afortunado del argumento, lo dicho es absolutamente verdad: los precios de los inmuebles van a reducirse más, mucho más, muchísimo más).
(Cataluña: como ejemplo, vale. Ya ha llovido, las reservas embalsadas alcanzan casi el 50%: ¡se acabaron las restricciones!. Lo dijimos aquí: a la que lluevan cuatro gotas nadie volverá a acordarse del superproblemón que tenemos encima: la falta de agua ! y su desperdicio: ¿sabían Uds. que, en algunas conducciones, llega a perderse el 50% del agua que circula por ellas?. Ya ha llovido, luego los políticos -todos- pueden decir: “ya nos ocuparemos otro día de este tema, y, si tenemos suerte, se ocuparán otros”. ¡Viva la eficiencia!).
(Pone los pelos de punta (a mi me los pone): el saldo vivo de los créditos concedidos por las Cajas de Ahorro -Cajas sólo: sólo Cajas- asciende al 80% del PIB del reino. Da exactamente igual que el ritmo de concesión se esté desacelerando: es una exageración, y lo peor: sin esa enormidad de deuda el PIB no hubiese sido el que ha sido. Más. Las cajas, para conceder esos créditos que han concedido, han tenido que ir a buscar una cantidad que equivale al 13% del PIB del reino; ¿por qué?, pues porque sus depósitos no alcanzaban para tanto crédito concedido. El Euribor sube, pues si, pero, ¿es ese el principal problema?).
(Más. Ayer, la ministra de Vivienda, en TVE: dijo que es el momento adecuado para adquirir una vivienda. ¿Sí?, teniendo en cuenta que ya ha empezado el alza del número de desempleadas/os; ¿sí?, considerando que los precios de la vivienda van a bajar mucho, muchísimo; ¿sí?, si hoy es más fácil que llueva de abajo para arriba que obtener un crédito hipotecario. ¿Cuál sería la genuina razón de que la Señora Ministra, dijese lo que dijo?).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía. IQS. Universidad Ramon Llull.