Los inversores se muestran muy intranquilos ante cualquier noticia y la temporada de resultados da margen para los sustos
Incógnitas que perduran con el paso del tiempo, que nunca mueren ¿Quiénes somos, de dónde venimos, dónde nos encontramos, hacia dónde vamos? El buen estratega y el atinado inversor bursátil, como en otros tantos negocios, debe combinar el análisis y la reflexión con la prudencia y el sosiego. Hoy, como ayer, unos dicen que lo peor ha pasado y otros, que lo peor está por llegar. Añaden aquellos que la falta de ideas ahonda el mercado bajista en el que nos encontramos desde hace varios meses. Otros, no obstante, mantienen siempre abierta la puerta de la esperanza y apuestan por una recuperación del músculo económico a nivel global. La Confusión de Confusiones, ese libro de Bolsa escrito hace muchos años (¡ay! José de la Vega), sigue vigente en la actualidad y perdurará por los siglos de los siglos. Ahí reside la magia y la dificultad de la Bolsa. Si todo fuera predecible con facilidad, la Bolsa moriría de éxito y de holgazanería. Es decir, no habría Bolsa. En este mar de incógnitas hay dos asuntos que concitan mayor interés. Uno, la tendencia de fondo del mercado. Otro, la evolución de los tipos de interés. Hay más factores muy graves, como el deterioro de los beneficios empresariales y la quiebra de la banca de inversión.
Respecto a la tendencia de fondo, aún echa humo un informe demoledor escrito por los estrategas de Morgan Stanley hace unas semanas. Decían cosas como “consideramos que EEUU están en recesión, lo que conducirá a una significativa debilidad en Europa (...) El escenario más bajista se centra en la estanflación y el desapalancamiento. Ante la inflación generalizada, este escenario supondría la extensión de la recesión de EEUU al mercado europeo. En este entorno bajista, podríamos ver subidas de tipos por parte de los bancos centrales para contener las presiones inflacionistas”.
Más perlas. El banco de inversión estadounidense Morgan Stanley consideraba que el reciente ‘rally de mercado bajista’ ha llegado a su fin y advierte de que los seis o doce próximos meses se caracterizarán por los recortes en las previsiones de ingresos y no descarta un escenario ‘superbajista’ en un entorno de “estanflación, desapalancamiento y reacoplamiento”. En un informe elaborado por el equipo comandado por el estratega jefe para Europa de Morgan Stanley, Teun Draaisma, la entidad reconocía que ya no mantiene una postura alcista (’bullish’) para el resto de 2008, puesto que considera que el ‘rally de mercado bajista’ (’bear market rally’) se ha terminado.
“Los valores pueden parecer baratos, pero sólo si las previsiones de ingresos son correctas (...) Tenemos una crisis inmobiliaria, una crisis de crédito, un problema de inflación, una crisis del petróleo y un consumo sobreapalancado”, advertía el documento. “Las autoridades pueden recortar los tipos tanto como quieran, pero es improbable que esos recortes generen tracción suficiente mientras que la calidad de los balances de los bancos sea incierta”, añadía.No obstante, los analistas de Morgan Stanley apuntan que en el transcurso de 2009 podría recobrarse la tendencia alcista, aunque reconocen que “mantienen la mente abierta”.
Respecto a los tipos de interés, los plazos se muestran tensos desde hace tiempo. Dicen los estrategas que es probable que los activos en dólares deban pagar su “prima de riesgo” por la elevada necesidad de capitales que mantiene la economía norteamericana en un contexto de creciente estrechez de los mercados de financiación internacional. Todo ello con una mayor presión del Gobierno norteamericano (realmente del sector público en general) en búsqueda de financiación ante las mayores necesidades que suponen un mayor déficit público tanto por las medidas fiscales de estímulo como por los estabilizadores automáticos. Los expertos esperan que los tipos de interés a largo plazo seguirán subiendo en los próximos meses.
¿Qué hay de la restricción de financiación? Coinciden los expertos en que probablemente la sentiremos más en la segunda mitad del año, porque esperan que la economía norteamericana mantenga tasas de crecimiento casi nulas en la segunda parte del ejercicio, una vez asumida la devolución de impuestos del Gobierno y aún sufriendo el deterioro de la vivienda.