Indicadores que amenzan con complicar aún más la evolución de los mercados después del desplome ayer de los créditos al consumo
Hemos vuelto a releer los discursos de los principales bancos centrales (FED, BCE, BOE, BOJ, SNB...) y todos mantienen el cerco a la inflación, lo que es interpretado por una gran mayoría de actores en los mercados como evidencia de que las principales autoridades monetarias del mundo van cogidas de la mano y actúan al alimón. Los observadores más fríos advierten, no obstante, de que una cosa es predicar la misma canción y otra ponerse manos a la obra, dar ejemplo con hechos concretos. Hay, dicen, mucho seguidismo cuando las monedas apenas alteran su comportamiento, es decir, siguen ajenas a la volatilidad. Todo cambia cuando los sobresaltos monetarios ponen en jaque a exportadores e importadores, que son los que sostienen el andamio del crecimiento económico con su influencia sobre el consumidor final. Control de la inflación, sí ¿Y de los tipos de interés? ¿Dónde está el punto de equilibrio o de neutralidad en promedios históricos? A ello hay que sumar la canción de moda, la del estrangulamiento del crédito que ha hecho zozobrar a las Bolsas.
¿Coincidencia en las posiciones de los bancos centrales? Los grandes estrategas están en desacuerdo, es decir, discrepan del consenso de los actores en el mercado, aunque admiten la convergencia en los ciclos económicos y también que los riesgos de inflación tienen en todos los casos el mismo origen: crudo y estrecho output-gap.
Se distancian los sabios de la expectativa general, porque consideran que, pese a lo anterior, el discurso y actuación de las autoridades está muy condicionado a que el nivel actual de los tipos de interés oficiales sea o no neutral, así como a factores relacionados con el nivel de cambio de las respectivas monedas. El comportamiento de las divisas pasa así, casi con toda seguridad, a primer plano en las decisiones de los bancos centrales, pese a que nunca se admita que son un instrumento más de política monetaria.
Zeither, miembro destacado del Buba, lo ha percibido hace poco de esta forma al subordinar la evolución de los tipos de cambio a los fundamentos de las economías. Es evidente que mientras la recuperación del consumo privado no se consolide en economías como la europea o japonesa la demanda exterior sigue siendo fundamental. Zeitler también valoró que la inversión internacional se podría ver atraída por una moneda fuerte. Pero en los dos últimos años hemos visto que la inversión directa ha seguido siendo negativa en la zona euro, aunque con un fuerte aumento de la inversión de cartera.
No está demostrado, por tanto, que los bancos centrales vayan cogidos de la mano, contentos y felices, ni que actúan al unísono. Cada pastor guarda su rebaño. Por eso, hay que seguir cautos y estar muy pendientes de variables que con frecuencia se olvidan, como es el cambalache monetario. Cuando éste asome la patita por debajo de la puerta, la Bolsa debe ponerse en guardia.
Se está viendo ahora, además, con el descuadre de posiciones respecto a la crisis crediticia en estados Unidos avanzada por las hipotecas basura.
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