Iberdrola, Santander, BBVA y Telefónica registran ganancias sin precedentes tras los castigos de la semana pasada
2006 fue año de récord en fusiones y adquisiciones. La abundante liquidez, similar a la exuberante subida de los mercados a finales de los 90, que tanto criticó Alan Greenspan, hasta provocar el estallido de la burbuja de los valores tecnológicos, ha propiciado el enorme apalancamiento de los grandes fondos de inversión y de los de capital riesgo. Conforme los grandes bancos centrales han ido subiendo los tipos de interés, la madeja ha ido adelgazando. Quedan sobre el terreno de juego muchas compañías compradas con financiación barata, que necesitan ahora crecer para mantener en pie sus respectivas estrategias. Para ello tienen que volver a recurrir a la demanda externa de fondos, pero a tipos más altos. Dicen algunos especialistas que ha llegado el momento de los bonos empresariales, un fenómeno recurrente que merece un análisis especial por el riesgo implícito que entrañan ¿O ya nadie se acuerda de las suspensiones de pagos, de los fallidos y de los bonos basura?
Hace unas semanas Jim Leaviss, gestor del fondo M&G European Corporate Bond, apuntaba que pese a las continuas subidas de tipos de interés por parte del BCE a lo largo de los últimos meses y, la espera de un nuevo movimiento alcista, los bonos corporativos europeos han registrado sólidas rentabilidades. Además, los datos económicos siguen sugiriendo un mayor fortalecimiento económico en la zona euro y la consiguiente preocupación por la inflación.
Por ello, Leaviss cree que es posible que se den más subidas de tipos de interés y en este contexto los bonos de rentabilidad variable son una buena opción. ‘Es probable que los bonos a largo plazo en Europa se beneficien de la demanda de los fondos de pensiones, que exceden de lejos la oferta disponible. Este fuerte desequilibrio debería permitir que los bonos a largo plazo siguieran adelante’, señalaba Leaviss.
Otro punto interesante. Jim Leaviss advertía de que el incremento de fusiones y adquisiciones y un mayor gasto de capital podrían hacer que los spreads se incrementaran. Las compras apalancadas con capital ajeno (LBOs) por compañías de capital riesgo podrían ser objeto de opas, experimentando un fuerte incremento de la deuda en balance. Por ello cree que el número y tamaño de compras apalancadas con financiación ajena de capital riesgo continuarán en aumento durante 2007, siguiendo la línea que hemos visto desde hace algunos años.
Por ello, desde M&G Investmets se apuesta por una estrategia de invertir en sectores que están relativamente a salvo de LBOs, como son los casos de eléctricas, bancos y aseguradoras, ya que no podrían ser opados por vía del capital riesgo por motivos regulatorios, mientras que las compañías inmobiliarias ya están muy apalancadas y no hay ninguna ventaja en que una firma de capital riesgo incremente su deuda más aún.
Llega el ciclo, en fin, de los bonos corporativos.