Repsol se desfonda un 1,5 por ciento tras el importante esfuerzo alcista protagonizado ayer
La renta variable se define así, porque cambia en cualquier momento. Hay variaciones en los precios de las acciones cotizadas y en el nombre de los actores. Hay cambios, también, en la política de remuneración de las compañías cotizadas. Algunas, incluso, no pagan retribución alguna al accionista. En épocas de crisis, el culto al dividendo alcanza su máxima expresión y, lo que es más peligroso, sirve de acicate cuando las ventas tumban las cotizaciones. Es muy frecuente leer y escuchar que ésta o aquella empresa ofrece una rentabilidad por dividendo del 5%-6%-7%… a los precios actuales, que es la invitación a comprar sin pensarlo dos veces. El que entra en las aguas de la Bolsa no debe olvidar, sin embargo, que las empresas están facultadas para mantener, subir o bajar el dividendo. Incluso, para suprimirlo. Por eso, los dividendos de hoy no garantizan que se vayan a mantener en el futuro.
Aún recuerdo que Fecsa, ahora en la órbita de Endesa, pagaba sabrosos dividendos minutos antes de suspender pagos. O como la emblemática Iberduero, hoy en el conglomerado de Iberdrola, tuvo que recortar el pago en un momento dado para desesperación de la comunidad bursátil y financiera de la época. También cuando Banesto arrojó la toalla y, antes, cuando el Hispano decidió no pagar dividendos. Me viene a la memoria, del mismo modo, la supresión del dividendo en valores líderes y la sustitución de la derrama por ampliaciones gratis o subidas del valor.
Ahora que el culto al dividendo alcanza su máxima expresión, porque los varapalos soportados por todos los valores que cotizan en la Bolsa, unos más que otros, como siempre; ahora que los foros están repletos de comparaciones en materia de dividendo; ahora, en fin, que nos invitan de manera permanente a comprar acciones de ésta o aquella compañía por su elevada rentabilidad por dividendo, conviene recordar que la renta variable, como digo al principio, se define así, porque varía. Los dividendos no están al margen de esta situación. Es más, en épocas de austeridad como las actuales, los responsables de muchas empresas cotizadas suelen acomodarse a las circunstancias y hacer lo propio, es decir, recortando gastos, como el dividendo.
Las cifras que se reparten en la Bolsa española no tienen desperdicio. Las sociedades cotizadas repartieron 23.338,92 millones de euros entre sus accionistas en concepto de dividendo en 2007, un 7,01% más que los 21.809,71 millones entregados en 2006. Los dividendos coparon el 99% de la retribución total con la que las empresas premiaron a sus accionistas en 2007, que alcanzó los 23.465,54 millones de euros, un 1,65% más. El importe total también incluye 126,62 millones de euros en concepto de devolución de primas de emisión.
Los bancos, las eléctricas y Telefónica fueron las entidades que más dividendos repartieron durante 007, con 7.531, 3.819 y 3.147 millones de euros respectivamente, el 62,12% del total de los dividendos pagados por todas las compañías cotizadas en la Bolsa española. Además, casi todas las empresas aumentaron sus dividendos durante 2007 y sólo los accionistas de Endesa vieron reducida su retribución en un 45%, ya que la eléctrica repartió durante el ejercicio anterior un dividendo de 2,09 euros en pleno proceso de OPA.
Las constructoras, que viven ahora momentos de debilidad, fueron las que repartieron el mayor importe por acción durante 2007. En concreto, Acciona concedió 2,890 euros por título, lo que elevó la cifra total a 183,6 millones de euros. A continuación, se situó FCC, con 2,050 euros y un importe total de 267 millones y ACS, con 1,250 euros por título y 267 millones.