El Sovereing, filial del Santander, cae un 7% debido a su alta exposición a estas dos compañías hipotecarias
Con el primer trimestre ya cancelado, la veda de la presentación de los resultados empresariales se abre, antes en Estados Unidos que en España. Aquí, además, algunas compañías presentarán sus cuentas del primer trimestre a los accionistas cuando el segundo trimestre ya está a punto de vencer, toda una falta de sincronía y de buen hacer en términos de Bolsa. Es un asunto, no obstante, endémico. Por eso, los actores en el mercado buscan referencias más allá de los datos concretos de ahora. Es el PER previsto el que más influye en las valoraciones bursátiles actuales. Aunque los sabios dicen que los datos del primer trimestre nunca hacen historia, por ser un período endeble y dado a realizar apuntes contables de ingeniería financiera, en esta ocasión sí tienen relevancia por el momento en el que se producen, con un mar de fondo bursátil respecto a si todo está o no cotizado en los precios actuales. Entre otros asuntos más.
El músculo empresarial es parte importante en el cálculo de la valoración de una acción cotizada. A veces importan más las expectativas de futuro, la magia y la seducción de la compañía. No, obstante aquí y ahora hay mucho inversor dolido y molido a palos que quiere datos concretos, más nueces que ruidos, realidad frente a expectativa. Es el trasiego emocional desde lo positivo a lo negativo. El mercado, queremos decir, lleva varias semanas en una situación de castigo más que de premio, aprehende las noticias negativas con más énfasis que las positivas. Los resultados empresariales tendrán en las próximas semanas una posición de privilegio en el capítulo de decisiones de inversión.
Desde el verano pasado han sido muchos los estrategas los que han escrito y divulgado proyecciones sobre los resultados empresariales en las principales Bolsas del mundo previstos para este año. Desde hace diez meses son muchos los augures los que han pronosticado un empeoramiento sensible de las cuentas de resultados respecto a los promedios de los últimos años. Las altas valoraciones de muchos títulos se han sustentado en beneficios récord, un supuesto que ahora es muy posible que falle, se debilite y, con ello, encarezca el potencial de muchas acciones cotizadas.
La evolución de los beneficios empresariales en los próximos meses muestra un perfil más sombrío. Para el conjunto de las empresas que cotizan en Wall Street, las últimas revisiones, a la baja, prevén cifras de crecimiento hasta niveles del 6,6% frente al 7,2%, que era el consenso manejado a principio de año. Los sectores de commodities y financiero serán los más afectados. En esta misma línea se revisan a la baja de los datos de crecimiento esperados para este año, hasta niveles del 2,7% desde el 3,1% pronosticado a principio de año.
Se espera, por tanto, una moderación clara en los beneficios tras un crecimiento a tasas de dos dígitos de forma estable en los últimos cuatro años. Desde su suelo en el tercer trimestre de 2001 los ingresos del S&P han subido un 56,3% frente al 111,4% del aumento de los beneficios. Este nivel previsto de aumento de los beneficios sigue siendo un suelo importante para las bolsas, pero es evidente que el mero ajuste a la baja de su crecimiento genera en estos momentos desconfianza ¡Cuidado con las valoraciones!