En positivo destaca Vidrala con un avance del 10,3%, seguida de Fluida que se ha apuntado una mejora del 5,88%
Dicen los sabios que los grandes estrategas bursátiles y financieros van a morir con las botas puestas, porque ya es demasiado tarde para cambiar de discurso y reconocer que en el horizonte hay más sombras que luces una vez que la volatilidad se ha instalado en los mercados. Mantienen la idea de que el crecimiento en el mundo será orgánico y sostenido, es decir, no admiten en sus disertaciones términos como enfriamiento económico o recesión, que es mentar a la bicha. Los analistas más fríos del mercado insisten en que la maquinaria echa humo por todas partes, porque el milagro bursátil de los últimos años ha estado dirigido y promocionado por el enorme apalancamiento que han facilitado tipos de interés excepcionalmente bajos. Para que los inversores sigan en el Nirvana sería necesario que los bancos centrales favorecieran nuevas entradas de cash al sistema, que, a su vez, sería utilizado por los devoradores del apalancamiento. Hay, no obstante, serias dudas de que esto vaya a continuar eternamente. También, que la economía en el mundo mantenga el ritmo de crecimiento actual.
Van a morir con las botas puestas los grandes estrategas financieros y bursátiles, porque sólo se han dedicado a cambiar el perímetro de sus empresas en los últimos años, sin otras miras ni distingos. “Cobran sueldos millonarios para que la bicicleta no se pare. Sólo admiten el término crecer y crecer a costa de enormes apalancamientos y no con fundamentos de mejora en términos de recursos propios. Si desnudamos a muchas compañías de la Bolsa española veremos cómo el ratio de endeudamiento respecto al de recursos propios deja titiritando a los balances”, dice uno de los grandes estrategas del mercado español.
Los que seguimos la Bolsa al instante, por unos u otros motivos, hemos escuchado, desde siempre, que crecimiento económico es sinónimo de mejora en los precios de las acciones. Es el análisis más fácil de ejecutar, pero el más difícil de predecir. Un inversor percibe que la economía crece, porque el paro es residual; el consumo de las familias crece; se venden más coches y lavadoras; se viaja sin tino ni tiento en fiestas y macropuentes y, en fin, se sigue recurriendo a la hipoteca para estirar las finanzas particulares. Un inversor es incapaz, no obstante, de vaticinar el principio del final de este ciclo de mejora, es decir, cuándo la coyuntura va a empeorar.
La Bolsa tampoco es capaz de anticipar los cambios. Éstos, como se ha visto en las crisis recientes, son cotizados por el mercado cuando ya se han producido, es decir, cuando es tarde. Nunca la Bolsa ha sido capaz de predecir un enfriamiento de la economía o la entrada en recesión. Lo único que ha hecho ha sido moverse a impulsos, pura visceralidad, emanados de proyecciones negativas realizadas por prohombres como Alan Greenspan. El discurso del ex presidente de la Reserva Federal siempre tiene impacto en los mercados, pero es sólo coyuntural. El día a día borra las peores huellas.
Por eso los estrategas morirán con las botas puestas. Insisten en que se mantendrán altas tasas de crecimiento y sostienen que el crecimiento será robusto y estructural al mismo tiempo. Las encuestas IFO en Alemania volverán a marcar el ritmo en las Bolsas, porque los estrategas sostienen que Alemania tirará del carro ¿Y la subida del IVA? Los empresarios alemanes consideran que la subida de impuestos en Alemania podrá ser superada sin grandes problemas. Hay quien dice, no obstante, que si Alemania va bien, el resto puede que no lo vayan tanto debido al diferente impacto de mayores subidas de tipos. En países como España es el instrumento más efectivo para moderar riesgos debido al fuerte auge de la demanda de préstamos hipotecarios en los últimos años.
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