En positivo destaca Vidrala con un avance del 10,3%, seguida de Fluida que se ha apuntado una mejora del 5,88%
Las bolsas han comenzado el segundo trimestre con inusitados bríos animadas por el proceso de concentración que vive el sector energético y las expectativas de nuevas operaciones corporativas en el resto del mercado. Los inversores además se aferran ahora a la inyección de dinero vía dividendo que recibirá el mercado en los próximos meses. Unas expectativas que permiten dejar aparcadas a un lado la elevadas tensiones geopolíticas, que han disparado el precio de la energía, y las incertidumbres que generan los flojos datos de actividad que siguen llegando desde Estados Unidos. Un panorama que la Bolsa ha aprovechado para cerrar la primera semana del mes de marzo en su nivel más alto de la historia. En el conjunto del año, el Ibex acumula una subida del 5,86 por ciento, sólo superada por la rentabilidad del 7,62 por ciento de la Bolsa alemana.
El factor corporativo mantiene así una alta dosis de confianza de cara a la conquista en los próximos días de la mítica cota de los 15.000 puntos de Ibex. La Bolsa se encuentra ya a apenas 25 puntos de esta mítica cota. Este nivel, sin embargo, genera grandes vértigos y será difícil superarlo si no aparecen nuevos catalizadores que reaviven el ánimo inversor.
En el trasfondo queda la crisis provocada por las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos, que ya se han provocado las primeras víctimas entras las compañías del sector. La crisis de esta actividad endurecerá los criterios para la concesión de créditos, lo que limitará el número de compradores de vivienda y reducirá las opciones de refinanciación de los clientes que no sean capaces de afrontar sus préstamos. Una situación que amenaza también al sector de la vivienda. Es la pescadilla que se muerde la cola.
Las aguas parecen bajar más tranquilas en Europa, aunque la aceleración de los indicadores de precios y las señales de una mayor presión de los salarios han afianzado las expectativas de un aumento de tasas de un cuarto de punto en las tasas de interés por parte del BCE en el mes de junio hasta el 4 por ciento y es probable que se produzca un nuevo ajuste en el segundo semestre del año.
Con todo, la principal preocupación en los patios de operaciones vuelve a ser la presión alcista de los precios del crudo. La menor tensión geopolítica tras la liberación de los 15 marines británicos capturados por Irán, que había justificado el encarecimiento de la energía no ha tenido sin embargo su contrapartida y la cotización del Brent se ha mantenido a cerca de 68 dólares. Sólo la escalada del euro, que ha alcanzado su nivel más alto en dos años al superar un cambio de 1,34 dólares, servirá al menos para reducir la factura energética.
En el terreno empresarial, todas la atención en esta última semana se ha centrado en el pacto entre E.On, Enel y Acciona que supone la retirada estratégica del grupo energético alemán. Se pone a si fin a un largo culebrón que entre otras cosas ha provocado la dimisión, condicionada a su presentación en el Congreso, de Manuel Conthe al frente de la CNMV. No obstante, E.On ha calentado al resto de las eléctrica al anunciar que en los próximos meses buscará nuevas oportunidades de negocio para crecer en España.
Así las cosas, las bolsas españolas ha cerrado la última semana, de apenas cuatro sesiones, con un alza del 2,28 por ciento, para quedar en 14.974,90 puntos.
Calendario financiero
Las bolsas españolas se enfrentan la semana próxima a una nueva atípica semana bursátil, marcada por la festividad del lunes de acuerdo con el calendario europeo.
Los primeros datos relevantes en los mercados financieros internacionales no llegarán hasta mediados de semana. El miércoles día 11 se publicará la balanza comercial en Alemania y ya con los mercados de valores europeos cerrados en Estados Unidos se conocerán las Actas de la última reunión de la Reserva Federal. Unas actas que los operadores suelen revisar para conocer el estado de ánimo de cara a futuras decisiones en materia de política monetaria.
La sesión del jueves, por su parte, vendrá marcada por la reunión del Banco Central Europeo. El mercado, sin embargo, da por descontado que mantendrá sus tipos de interés después de subirlo al 3,75 por ciento el pasado mes de marzo. Este día, además, se publicarán los datos de PIB y de producción industrial en la zona euro.
La semana se cerrará el viernes con el dato de inflación en España, mientras que en Estados Unidos se darán a conocer las cifras de la balanza comercial, el índice de precios de producción y el dato preliminar de confianza de la Universidad de Michigan, del que se espera un ligero empeoramiento.