Repsol se desfonda un 1,5 por ciento tras el importante esfuerzo alcista protagonizado ayer
Mito 4: “Elevados salarios son responsables de reducidos niveles de competitividad”.
De lo que se deduce que para mejorar a competitividad hay que reducir los salarios o, cuanto menos congelarlos. Los montos salariales, los niveles de salarios, no tienen la culpa de nada, de entrada porque la fuerza de la que hoy dispone el factor trabajo es nula. Un salario debe ser el resultado de valorar un puesto de trabajo, de forma que a un puesto de trabajo le corresponde un nivel salarial y solo uno, independientemente de la persona que ocupe ese puesto de trabajo. ¿Quiénes deben valorar un puesto de trabajo?, empresas especializadas, que las hay, y las que son buenas, lo son muchísimo. ¿Qué influye en la valoración de un puesto de trabajo?, muchos elementos, entre ellos, el valor añadido que ese puesto genera.
La valoración de un puesto de trabajo fija un nivel salarial y define unas necesidades de cualificación que el trabajo a realizar en ese puesto precisa para ser realizado; y, claro, no lo hemos dicho, pero está implícito: el nivel de productividad y las posibilidades de mejora de la productividad de ese puesto de trabajo influyen en su valoración.
Lo que sucede con los salarios es que en la inmensa mayoría de las ocasiones, en las empresas, los puestos de trabajo están mal definidos o no están definidos en absoluto; de entrada, porque muchas/os empresarias/os piensan que ellas/os son más sabias/os que nadie; luego, porque un estudio de esas características cuesta una pasta, bastante; después, porque hacer eso va a suponer reorganizar procesos, lo que es molesto; y, para acabar, porque ‘total, para lo que hacemos, ya estamos bien como estamos, ¡pero estos cabrones de trabajadores cobran demasiado!, y así no podemos ser competitivos!’.
Mito 5: “Si los salarios se redujesen o, por lo menos, se congelasen, o creciesen por debajo de la inflación, se crearía más empleo”.
Por favor, seamos lógicos: una compañía, ¿cuándo contrata factor trabajo?, ¿cuánto factor trabajo contrata?, pues cuando lo necesita y la cantidad que necesita … independientemente de que el precio medio por hora sea un 2% superior o inferior a hace dos semanas, siempre y cuando … el valor añadido generado lo justifique; aquí está el quid de la cuestión, aquí y no en los salarios.
Si una empresa genera valor añadido suficiente, si su productividad es la correcta, si uno y la otra evolucionan tal y como deben evolucionar, contratará factor trabajo si lo necesita, si no lo necesita, no lo contratará … independientemente del precio medio de la hora de trabajo.
Claro, si una empresa genera un bajo valor añadido y si su productividad es ridícula, se quejará amargamente de los niveles salariales y, aunque necesite aumentar su plantilla, se lo pensará muy mucho porque, si la incrementa, sus costes crecerán, crecimiento que no podrá compensar porque su productividad es muy baja.
Mito 6: “Cuanto más fácil es reducir la plantilla de una compañía y cuanto más barato es despedir a trabajadoras/es no necesarios, más crece el empleo”.
Otra vez: la población ocupada aumenta en tanto en cuanto es necesaria, precisa; si tan dificilísimo y tan carísimo fuese reducir plantillas y despedir trabajadores/as, lo que harían las empresas es invertir brutalmente para sustituir factor trabajo por capital … si el valor añadido de lo fabricado lo justificase, ese proceder, además, llevaría a una mejora de la productividad.
Pero claro, si lo fabricado es de bajo valor y la única forma de producir más es meter gente, para que los números salgan hay que poder contratarla y despedirla fácil y rápidamente. Eso tiene un nombre técnico: actividades intensivas en factor trabajo, y son típicas de países … subdesarrollados.
Algunos de los mitos anteriores están vigentes en algunos países, en honor a la verdad hay que decir que algunos de ellos están vigentes en bastantes países, y lo peor, lo están entre los sindicatos: los combaten, pero no demuestran que son eso: mitos. Pero hay países, hay economías en los que y en las que están vigentes todos los mitos anteriores, la economía española es una de esas. Pero con ser eso muy malo, con ser terrible que en España estén vivos esos seis mitos, lo peor es que es uno de los poquísimos países del mundo mundial en que está vigente un séptimo mito, mito que es, con diferencia el peor, el más dañino. Es el que mañana veremos.
(Se habrán enterado de lo que ayer manifestó el Sr. Pedro Solbes en el desayuno organizado por Europa Press: vamos para abajo; la solución: Finales del 2009 (no será así, claro, pero, ¿no era en el segundo semestre del 2008?). Y utilizó un ungüento mágico: la victoria en la Eurocopa. ¿Por qué el principal partido de la oposición no utiliza cosas como esta?, ¿será porque, en el Gobierno, dirían lo mismo?).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.