LA CARTA DE LA BOLSA

Acceso Restringido
Domingo, 12 de Octubre de 2008. 08:42
Flash: El Ibex vive la peor semana de su historia, al bajar el 21,2%, y pierde ya un 40,7% en el año

Cerca de 120.000 millones de euros de capitalización se han evaporado en los últimos cinco días

MOTÍN EN LA CÁRCEL DE LA BOLSA. SE RECRUDECE LA GUERRA ENTRE ANALISTAS Y EMPRESAS

ARCHIVOMoisés Romero -  Lunes, 14 de Enero de 2008

ilustraciónNo quieren luz ni taquigrafos, pero buscan cualquier foro o escenario para despotricar contra los bancos de inversión. O sea, quieren pelea, pero sin árbitros. “Los reguladores deberían haber tomado cartas en el asunto hace años, cuando estallaron los escándalos contables y financieros en Estados Unidos y cuando se supo de la connivencia entre determinados analistas bursátiles y las empresas, para que los primeros hablaran bien de las segundas, y al revés. Toda una ceremonia hipócrita. Ahora, en lo que es la ley del péndulo, los analistas se han pasado al otro bando y tiran contra todo lo que se mueve, disparan con pólvora del rey. Lo peor es que recomiendan malas posiciones, descubren los entresijos y miserias de otras tantas empresas sin mirar lo que tienen dentro ¿Cómo entender que Merrill Lynch, Citi, UBS, Crédit Suisse...recomienden vender valores, porque consideran que irán mal cuando son ellos, precisamente, los que han montado este carajal y son los que van mal?” Me lo dijo ayer el presidente de una compañía del Ibex. Me dicen que este discurso abunda mucho en las últimas semanas.

Las cosas ya se torcieron hace meses cuando determinados bancos de inversión supranacionales, es decir, anglosajones, se pusieron el mundo de la Bolsa por montera y comenzaron a arremeter contra todo lo que se ponía a su alcance. Las empresas han mantenido las formas, han guardado la compostura hasta que la oleada de malas notas ha emanado de los bancos que peor lo están pasando y, lo que es más importante, por el emponzoñamiento que han provocado en las Bolsas y mercados.

Todo iba mal en las cosas de la Bolsa en los últimos catorce meses y ha empeorado en los primeros compases de 2008, porque la Bolsa es algo así como una cárcel con barrotes de oro. Unos y otros, ricos y pobres, Presidentes y CEOS, mayoritarios y minoritarios, pierden dinero hasta las cejas. Motín en la cárcel de la Bolsa, con la guerra entre analistas y empresas cotizadas cerca de su punto álgido. Se recrudece la tensión entre los dos bandos. Las empresas intentan sacar los colores a los analistas de los bancos de inversión que están en peores condiciones, y al revés. Son signos evidentes del cambio de ciclo. Donde no hay harina, hay tremolina, decían los clásicos. Por ejemplo, mi abuela cuando escaseaba la ración de pan en su casa en la postguerra.

Vuelve la moda de los precios objetivo, ahora a la baja. Todas las firmas de Bolsa utilizan este tecnicismo con el propósito de fijar referencias temporales de los precios. Los gestores de fondos siguen estas recomendaciones, en lo que se conoce efecto manada. Ahora que la depresión acecha, la maquinaria de la banca de inversión vuelve a la carga con el asunto. El Diccionario de la Lengua española dice que objetivo es perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir. También, que es algo desinteresado y desapasionado. Hace referencia a un blanco para ejercitarse en el tiro o también alude a un punto o zona que se pretende alcanzar u ocupar como resultado de una operación militar.

El Diccionario de la Lengua Española no puede ser más explícito, porque todas las acepciones expuestas tienen su correspondencia real en los informes de estrategia y de situación que elaboran las principales firmas del mercado. Unas dicen que elaboran sus informes con independencia de su manera de sentir o de pensar. Otras, eligen valores como blanco de sus decisiones y también las hay que desarrollan escaramuzas propias de operaciones militares.

Ahora que el enfriamiento agarrota a los mercados, la moda de los precios objetivo se impone y, como siempre, vuelve a desafiar las tendencias al alza y a la baja de los índices. Los actores, no obstante, sostienen que los precios objetivo son elaborados por alguien que intenta explicar el por qué de ese precio y que en ese proceso, que algunos definen como murallas chinas, el desinterés y la falta de pasión que cita el Diccionario de la lengua Española no son tales, sino más bien todo lo contrario.

[Volver]
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin expreso consentimiento. Presentación | Aviso Legal | correo@lacartadelabolsa.com ©Ediciones Saavedra S.L. (2004).