Una subida de más del 5% que da una nueva vuelta de tuerca a los mercados de por sí lastrados por los malos datos en EEUU
Los seguidores de la Bolsa saben ya a estas alturas de agosto, que el Ibex volvió a batir marcas en lo que se refiere a la consecución de beneficios durante el primer semestre del año. En Wall Street, el promedio final superó las expectativas, justo cuando se esperaban una moderación de los excedentes empresariales hasta niveles promedio históricos, que, todo hay que decirlo, se sitúan por debajo de los actuales, pero son capaces de mantener encendida la llama de la Bolsa. O sea, se trata de medias magníficas. El debate hoy, en cualquier caso, ya no está en el pasado sino en el futuro, que es lo que siempre trata de adivinar y cotizar el mercado. Son muchos los actores en el mercado los que consideran que el mantenimiento del beneficio empresarial es insostenible y que en los próximos trimestres las cifras promedio volverán a flaquear. Hay bancos de inversión, no obstante, que se ponen el mundo por montera y auguran un ciclo del beneficio empresarial más largo del previsto. Que así sea.
Es lo que consideran, por ejemplo, los analistas que integran el equipo de análisis de Merrill Lynch al destacar en un informe reciente que estamos en un ciclo de 10 años de crecimiento sano de beneficios, del que sólo hemos gastado 4,5 años. Merrill Lynch señala que las acciones están más baratas que los bonos y pronostica que las bolsas europeas subirán un 8% en los próximos 12 meses. El informe de marras fue divulgado a finales de julio, es decir, mantiene toda su vigencia, porque, además en esos momentos ya se contabilizaban resultados importantes y suficientes en el S&P.
Estos analistas, asimismo, se declaran partidarios de sobreponderar las acciones frente a los bonos o los activos inmobiliarios. Merrill Lynch señala la volatilidad de los últimos tiempos en la bolsa y los datos macroeconómicos mixtos son característicos, típicos, del momento del ciclo en el que nos encontramos y que ya fue algo que ocurrió en los dos ciclos de crecimientos de beneficios anteriores (el que fue de 1983 a 1992 y de 1993 a 2002).
Para estos especialistas, el fenómeno apuntado es lógico cuando los crecimientos de beneficios caen de niveles elevados a zonas más en línea con los crecimientos históricos medios. Los expertos de Merrill Lynch señalan que “esta incertidumbre más el problema de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos y la ampliación de las diferencias de rentabilidad en las diferentes zonas mundiales hace que los inversores se estén empezando a preocupar porque piensan que el final de la racha alcista está cerca”.
No obstante, Merrill Lynch está en desacuerdo con esta teoría y señala que aún estamos a mitad de camino del ciclo de 10 años de crecimientos de beneficios. Destaca que simplemente estamos entrando en un momento de crecimientos de ganancias empresariales más estables. “Si la historia es una guía, deberíamos tener aún más años de crecimientos sanos de beneficios por llegar”. Según su análisis, todo ciclo consta de una fase de recuperación, crecimiento estable, reaceleración y por último, un descenso de los beneficios.
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