La multinacional salva los muebles del principal índice de la Bolsa española desde que comenzó la crisis hace tres años
Sí, como en aquella pegatina que muchos propietarios de 600s de los 60 colocaban en la luna trasera de su flamante vehículo: pegatina, muñequito oscilante o bamboleante, cojín con el escudo de un club de football.
Ni idea de cómo acabará la primera parte del culebrón Opel, pero de lo que estoy convencido es de que para lo que sí va a servir es para elaborar un manual que será encuadernado en marrón y en cuya tapa será estampado un título muy parecido a este: “Estrategias de negociación en el subsector del automóvil”. Se utilizará un tipo de encuadernación que permita ir añadiendo y eliminando hojas a fin de mantener el manual permanentemente actualizado; luego, cuando haya pasado lo que tiene que pasar con las dieciocho plantas de ensamblaje de automóviles existentes en el reino, el manual puede ser la base de la tesis doctoral de alguna ministra o de algún ministro.
Conocerán la expresión “Tener la sartén por el mango”, bien, pues insisto en lo ya dicho: el subsector de automóvil la tiene, y lo sabe. Ignoro como acabará el affaire Opel, pero de entrada Magna ha conseguido que le paguen no-despedir (que no es equivalente a ‘mantener’) 1.200 trabajadores (recuerden que la segunda cifra de Magna fue 2.100 despidos); a la vez, el Gobierno alemán ha conseguido que la factura que tenía que pagar a Magna -que él tenía que pagar- se vea reducida, y que la oposición política de otros países reduzca su intensidad; ¡no está mal todo eso de una tacada!.
Las palabras del Señor Ministro de Industria son, pienso, para enmarcar: “Hemos visto que la oferta cumple con nuestras expectativas” (El País 23.10.2009, Pág. 24); pregunta: ¿qué expectativas?, ¿qué se destruya el menor número de puestos de trabajo posible durante el mayor tiempo posible?; y siguió en Señor Miguel Sebastián: “Le he confirmado al Gobierno alemán que estamos dispuestos a hacer un esfuerzo proporcional al peso de la planta zaragozana en Opel” (misma fuente anterior); pregunta: ¿a cuánto ascenderá la contribución del Reino de España?.
Estas estrategias, según parece, al menos en sus prolegómenos, se mueven a muy altos niveles: cancillerías, jefaturas de Gobierno, incluso puede que de Estado; luego, para los niveles inferiores quedan los números, los detalles, los flecos: tantos millones por tal modelo, por estos centenares de empleos ya ajustaremos, por que os quedéis en tal emplazamiento ya veremos. Es curioso porque lo que nos habían contado era otra cosa: en base a un target de mercado escogido y a unas características técnicas definidas, fabricar el mejor automóvil posible al menor coste posible; luego se van metiendo nuevas variables en la ecuación y aquello se convierte en ¿una negociación estratégica para continuar ocupando gente que de otro modo no lo estaría?.
¿Y el papel de los sindicatos?. Han manifestado que los despidos que vayan a haber se llevarán a cabo de forma “poco traumática” (misma fuente); pregunta: ¿cómo puede ser ‘poco traumático’ decirle a alguien que ya no es necesaria/o y que, si encuentra alguno, no va a volver a encontrar un empleo con las condiciones que tenía en el puesto para el que ya no es necesario?. Recuerdo, hace años, las palabras de un alto directivo, británico él, de una transnacional británica: “Todo lo que puede ser pagado con dinero es barato” (no se lo pregunté, pero siempre he pensado que cuando pronunció esas palabras pensaba en que todo puede ser pagado con dinero: la única dificultad, subsanable, puede residir en encontrar el precio).
Y, en principio, se ha llegado a un acuerdo: estos modelos aquí, aquellos allá, …; pregunta: ¿qué sucederá cuando las ventas de automóviles se derrumben en todas partes?, ¿han sido establecidas cláusulas defensivas y aclaratorias para cuando se vendan muy pocos coches porque muy poca gente pueda comprar un coche? (perdón: obtener un crédito para pagar un coche).
Y aún quedan los flecos: Magna dice que quiere reducir los costes laborales 25,5 millones de euros. Eso es más fácil de arreglar: una congelación salarial por aquí, una vacación fiscal por allá (bien diseñada, claro), una bonificación de cuotas a la Seguridad Social por acullá, y ya tenemos los 25,5 millones.
Lo dicho: se está elaborando un manual de negociación y actuación, Opel ha sido la primera, ¿quién será la segunda?. (Dice el del fondo que la primera fue SEAT con el Q3, pienso que no; aquello fue algo concreto a cambio de algo concreto (ahora hace falta que se concrete, pero eso es otra historia); esto, pienso, decía, ha sido una entelequia filosófico-estratégica).
Me pregunto que pensará del tema José Ignacio López de Arriortúa.
(La tasa de ahorro del reino está aumentando. No entro a valorar el hecho: unos dicen que es positivo: ahorrar para después invertir, otros negativo: hay que consumir para generar PIB. Lo que si quisiera conocer es una información que no he encontrado por ninguna parte, así que si alguien de Uds. la localiza rogaría me remitiera en link o la referencia bibliográfica.
La tasa de ahorro ha subido, está subiendo, pero, ¿cómo se distribuye tal aumento?, es decir, lo que no he visto en ninguna parte es la distribución de ese ahorro por decilas de renta: porcentaje del ahorro total generado por el 10% más rico de la población, porcentaje de ahorro del segundo 10% con mayor renta, y así sucesivamente. ¿por qué digo esto?, pues porque mucho me temo que, fundamentalmente, quienes están ahorrando son, en proporción, las personas con mayor renta. Hagan la prueba: ¿cuántas personas de las que Uds. conocen ahorran?, y de las que ahorran, ¿cuál puede ser su renta aproximada?.
Lo dicho: el número está bien, o no, pero lo importante es como se distribuye).
(Cuando acababa de colgar el texto que Uds. han finalizado he recibido un mail de una lectora. Entre lo que me cuenta, y en relación con el último párrafo del Viernes último, reproduzco lo que sigue ya que enlaza perfectamente con lo que hemos comentado hoy.
“(…) ayer hablé con un matrimonio de empresarios de Zaragoza (…) distribuidores en la zona (de una serie de bienes y servicios relacionados con la construcción y el mantenimiento arquitectónico). En la buena época llegaron a tener 60 y pico empleados, hoy la tienda está cerrada, las empresas relacionadas con la construcción mal. Tienen 2 hijos y son los 4 autónomos, pero ahora solo trabajan el padre y el hijo (…) me contaban lo de Opel, me decía (nombre de mujer) que allí en Zaragoza la mayor parte vive de Opel, directa o indirectamente, y que desde mayo en la tienda que ahora han cerrado no había vendido ni un euro porque había una sensación de inseguridad tremenda.
Estaba contenta porque me decía que menos mal que Opel ya se había solucionado para 10 años y que los que echaban ya solo eran 900, algunos con prejubilaciones etc, que eso tranquilizaba mucho a la ciudad...”).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.