Cerca de 120.000 millones de euros de capitalización se han evaporado en los últimos cinco días
Y sin dinero, en caja o prestado, que más da, la Bolsa no puede circular. Le falta gasolina. Y lo que es peor, ninguna entidad financiera nacional está dispuesta a soltar un euro, salvo que usted sea un cliente excepcional y ponga garantías sobre el mostrador capaces de soportar cualquier quebranto. Entonces ¿para qué pedir un crédito? Las entidades financieras españolas continúan endureciendo las condiciones de oferta de crédito, especialmente para las empresas y para los hogares con el objetivo de adquirir vivienda. Pero también la demanda se ha reducido de forma generalizada, aunque especialmente para la compra de vivienda. En el caso de la oferta, las entidades achacan su restricción a los mayores riesgos económicos, aunque también recalcan el aumento de los costes de financiación y la propia restricción de fondos en los mercados mayoristas. Cuando comparamos estas conclusiones con las del conjunto de la eurozona, la primera gran diferencia es su intensidad: en España las entidades financieras han sido mucho más restrictivas en su actuación.
No lo decimos nosotros. Son las conclusiones de una encuesta realizada por el BOS conjuntamente con el resto de los bancos europeos a finales del año pasado. En la nota publicada recientemente por el Banco de España, se comparan los resultados de la encuesta sobre las condiciones de oferta y demanda y las perspectivas para los primeros meses de 2008 de las entidades españolas con las del resto de las europeas. Se observan, no obstante, expectativas de recuperación de la demanda para el primer trimestre, pero seguirán siendo restrictivas, frente a una demanda aún deprimida.
La restricción de la oferta se centró especialmente en grandes compañías y para deudas de largo plazo. Además, también se ha observado un retroceso en la apelación de fondos a los mercados financieros como también un aumento en la reestructuración de deuda. Las empresas han reportado una menor necesidad de fondos para acometer inversiones de capital fijo como para emprender operaciones corporativas.
También se restringieron los criterios para conceder créditos con fines de consumo a las familias, incluyendo entre las razones no sólo las condiciones económicas, solvencia de los consumidores y mayores la competencia actual entre las entidades financieras. De nuevo, se observaron las mismas tendencias en la zona euro pero de menor intensidad.
Se explica así, que los mejores sabuesos del mercado, los grandes estrategas, los que manejan las grandes cifras de la Bolsa investigan día y noche acerca del destino, lo que acontece con el dinero que los Bancos Centrales inyectan al mercado todos los días. “No entendemos lo que sucede. Alguien hace trampas, porque las decisiones de las autoridades monetarias son las correctas en esta etapa de Crisis de Liquidez. Lo lógico es que el dinero fluya, recorra venas y arterias principales de las Bolsas e interbancario y las libere de trombos. Pero no es así. Es como si el dinero cayera en una sima de profundidad enorme. O sea, que los esfuerzos de los bancos centrales no sirven para nada. Alguien, unos y otros, o todos a la vez, cogen el dinero y lo esconden debajo del colchón. Me refiero a los bancos privados y a las cajas de ahorro”. Así reflexionaba uno de los grandes estrategas del mercado español.
“Es el preludio, sentimiento creciente de que el futuro será peor. Y los mercados se resienten. Ya no hablamos de incrementos en la volatilidad intradía ni de las grandes desviaciones de los precios de las acciones respecto a los niveles de hace un mes. Me refiero a la desaparición por arte de magia del dinero que los bancos centrales del mundo dan al Sistema todos los días. No hay precedentes en la Historia reciente de las Bolsas”, añadió nuestro interlocutor.
“Alguien hace trampas. Tira la piedra y esconde la mano. Las Bolsas recelan. Muchos actores en los mercados investigan y no encuentran huellas, resquicios suficientes. El dinero no fluye. Se lo ha tragado la tierra. Sin dinero, los precios están condenados a sucumbir”, dictaminó.
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