El Sovereing, filial del Santander, cae un 7% debido a su alta exposición a estas dos compañías hipotecarias
Mírenlo con mente amplia.
¿Qué es lo que está sucediendo desde hace meses en la economía, a la sociedad planetaria?. Suben los precios de los alimentos de origen agrario, la oferta de commodities se vuelve rígida, no hay liquidez, hay desánimo, no hay confianza. Mírenlo con mente amplia: lo que sucede, lo que está sucediendo: faltan recursos.
Un recurso es todo aquello que hace falta para hacer algo: “Medio de cualquier clase que, en caso de necesidad, sirve para conseguir lo que se pretende”, dice la Real Academia Española; también: “Bienes, medios de subsistencia”, y, también: “Conjunto de elementos disponibles para resolver una necesidad o llevar a cabo una empresa”. Sin recursos no hay nada, nada puede hacerse, de nada puede salirse. Bien, eso es lo que sucede: faltan recursos. Esta, en la que ya estamos, es una crisis de recursos; y este tipo de crisis son muy jodidas, mucho: echen mano de un libro de historia y miren que sucedió en las crisis agrarias que se dieron en Europa hasta el siglo XIX: salvando las distancias, será algo así.
La banca con porquería subprime: en UK, en USA, en todas partes: en Europa, dice el FMI, 176.000 millones, ¿cómo lo saben con tanta exactitud?: 441.306 millones a nivel mundial: ¿con 36 céntimos?. (¿Revisarán también esta cifra?). Aquí, tranquilos: no hay subprime, pero el FMI dice que el reino las va a pasar moradas, ¿por qué será?.
Repasando papeles he encontrado una cosa interesante:
“Si los extranjeros deciden retirar sus fondos del dólar, los estadounidenses serenos y astutos intentarán hacer lo mismo. Antes o después, el Congreso, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro estadounidenses tendrán que volver desesperados a esos controles de capitales tan incongruentes con la actual retórica de globalización y libre comercio. Con toda probabilidad, durante una crisis así de los tipos de cambio, sería inevitable un derrumbamiento financiero mundial”. Es parte del artículo “La transición europea” escrito por Paul Anthony Samuelson, ya saben, Premio Nobel, y publicado en El País Negocios el 28.08.2005.
No, no es una amenaza pero … Si llega a haber desconfianza en USA, viene a decir el texto, dentro de USA habrá desconfianza, lo que llevará a un proteccionismo defensivo, lo que desencadenaría un crash. ¿No les suena?. Claro: lo financiero es lo más significativo, pero sustituyan ‘financiero’ por cualquier otro concepto: ‘alimentario’, ‘petrolífero’, ‘de capital’, ‘de confianza’; de recursos, en definitiva.
Varias promotoras van a vender (van a intentarlo) pisos a precio de coste, con rebajas que van a llegar al 40% del precio de catálogo (¿es ese el margen?). Hemos estado malgastando recursos, hiperconsumiéndolos, por eso hemos hipercrecido; ha estado bien, pero nos hemos estado comiendo tres panes diarios, y dos de esos panes eran de los años siguientes: o no comeremos pan o tendremos que quitárselo a alguien (producir más pan, el necesario, no es posible).
Más papeles encontrados:
“La época de despilfarro del capitalismo se ha acabado, o está tocando a su fin. Entiendo que en los 50 se diseñaran automóviles como el Impala, que era un alarde de belleza, de decoración. Pero me parece que en un mundo masificado todo eso es insostenible, que hay que ajustar los productos a las necesidades. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es un coche? Pues es una sillita con ruedas para cuatro personas. No hace falta que se convierta en una falla ni permitir que consuma un litro más de lo imprescindible. Por eso he hecho este Impala en el momento de su estallido, para simbolizar un ´hasta aquí hemos llegado´ de la civilización de la abundancia”. Su autor es el escultor Xabier Mariscal, y la pronunció comentando una de sus obras: el estallido de un Chevrolet Impala de 1959. (Llàtzer Moix, “Tanto despilfarro se va a acabar”. La Vanguardia 15.12.2005).
Se veía venir: se estaba viendo venir.
(En esta línea: los promotores piden que el Estado subsidie la compra de viviendas. ‘¡No!, ¡eso no han pedido!’, alguien dirá. Sí, han pedido eso: léanlo bien. El nuevo slogan: “Estado. Subsidia. La gente necesita …….. baratita”. (Lo han adivinado: en la línea de puntos pongan lo que convenga: vivienda, sanidad, impuestos, gasóleo, …. Mientras haya superávit y el cuerpo aguante …. Luego ya veremos, ya veremos).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.