LA CARTA DE LA BOLSA

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Domingo, 12 de Octubre de 2008. 10:41
Flash: El Ibex vive la peor semana de su historia, al bajar el 21,2%, y pierde ya un 40,7% en el año

Cerca de 120.000 millones de euros de capitalización se han evaporado en los últimos cinco días

SELL IN MAY, AND GO AWAY. O SEA, VENDE EN MAYO Y LÁRGATE DEL MERCADO. ESO DICEN LOS CLÁSICOS

ARCHIVOMoisés Romero -  Lunes, 05 de Mayo de 2008

ilustracion Hay pautas de comportamiento que los mercados siguen de manera inexorable con el paso del tiempo. Hay frases célebres que muchos inversores siguen con los ojos cerrados. Una de ellas es sell in May, and go away. Algo así como “ vende en mayo y lárgate”. O como decía el banquero estadounidense, vende en mayo y échate a dormir hasta pasado el verano. No siempre se produce la máxima, pero los datos tienden a avalarla, porque en los 17 años comprendidos entre 1991 y 2007, el Ibex 35 ha saldado el periodo que va de mayo a septiembre con una caída media del 2,97%. Por el contrario, entre enero y abril el promedio ofrece una subida del ligeramente superior al 7%, mientras que el último trimestre del año arroja un balance aún más positivo, en torno al 8%. Hay, por tanto, una referencia impecable, que, según los estudiosos, está fundamentada, casi en su integridad, en el flujo de fondos que se genera en los periodos descritos. El dinero tiende a correr con más alegría en el periodo que va de Santa Lucía a San José, de principio de diciembre a mediados de marzo, y a secarse conforme que se acerca la hora de pagar impuestos, es decir, mayo.

“Vende en mayo y lárgate”, estipula una de las sentencias más graves de los mercados de acciones-. Es la traducción literal de la frase original en inglés -sell in May, and go
away-. Esta máxima enlaza con otra, la que siguiendo la estela del anterior aconseja vender las acciones en mayo y olvidarse del mercado bursátil hasta que llegue octubre. O, aún mejor, hasta la primera semana de diciembre, que es la que abre la espita a la entrada de dinero en las Bolsas procedentes, en su mayor parte, de los fondos de pensiones. Muchos actores en el mercado conceden a estas frases un virtuosismo especial, que terminan consagrándolas. Ahora que amanece mayo, no parece que las cosas vayan a desentonar en esta ocasión.

Cinco meses después siguen sobre la mesa de operaciones los desperfectos causados por lo que primero fue Crisis de Crédito, más tarde Crisis Financiera y ahora un totum revolutum con matices claros de Crisis Económica. Por eso, los mejores estrategas consideran en sus revisiones apresuradas del comportamiento posible de las Bolsas que sólo cabe jugar a rebotes técnicos más o menos profundos en lo que es una tendencia bajista, que se ha consolidado en las Bolsas con el paso del tiempo. “Hay una tendencia natural, no escrita, a poner en marcha las decisiones de inversión al año natural de forma que en los últimos meses y primeros del año se hacen más inversiones en general que en los meses centrales, y ahora no va a ser la excepción”, dice un gran estratega.

A los riesgos explícitos y constatados de la Crisis de Crédito se ha unido, en esta ocasión, el deterioro de los resultados empresariales y, lo que es más importante, sus expectativas de futuro. Con los primeros resultados de 2007 en la mano, la prudencia se ha impuesto, porque las valoraciones actuales están, en su mayor parte, muy ajustadas. Es decir, el mercado está caro en términos generales por mucho que el corifeo de agitadores y analistas de otras tantas firmas de intermediación bursátil y financiera destaquen que la renta variable está barata en comparación con la renta fija y que la mayor parte de los valores líderes del mercado ofrecen potenciales de revalorización muy elevados.

Tampoco está demostrado en esta ocasión que la búsqueda de oportunidades basadas en el dividendo sea acertada. Es cierto, que las empresas han impulsado su política de remuneración en los últimos ejercicios y que algunas empresas del Ibex dan por esta vía una rentabilidad superior al 5 por ciento. Pero no menos cierto es que la volatilidad patente provoca grandes movimientos intradía en los precios de los valores líderes, de tal manera que de un plumazo caen las rentabilidades por este concepto, al igual que fluctúan más de lo deseado las variaciones fundamentadas en el PER previsto. Además, el dividendo no es un compromiso sine die. Puede cambiar, y de hecho cambia, a medida que se alteran las expectativas de las empresas que los abonan.

Mayo echa a andar. No hay mejores señales en el cielo de la Bolsa.

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