De acuerdo con el consenso de analistas, una lectura inferior a 50 puntos representa una contracción de la actividad
Los que se acaban de incorporar al ruedo bursátil han escuchado por todas partes el término DESCONFIANZA como referencia de la coyuntura actual. Es decir, consideran que la CONFIANZA será la que recomponga la estructura y cimiente mejor los mercados. Los operadores más viejos no apuestan por lo mismo y recuerdan que términos como éste, a los que, con frecuencia, se añaden apatía, desgana, desinterés...ya se han escuchado en ciclos anteriores de la Bolsa, en los bajistas. Eran, entonces, otros protagonistas, otros factores internos y externos, otros momentos, pero siempre por el sendero a la baja. El hecho de que durante tres meses consecutivos, incluso más, hayamos escuchado la misma cantinela, la misma palabra sorda y de mal agí¼ero, DESCONFIANZA, muy bien puede ser indicativo de que el recorrido de la Bolsa ya es otro desde hace tiempo, aunque no se quiera ver, el de la baja. Pero en las últimas horas ha renacido la esperanza al albur de rumores reiterados de que los tipos de interés en Estados Unidos bajarán pronto y fuerte. El pulso económico es débil, pero la pócima milagrosa es la de unos tipos bajos, muy bajos, más bajos.
Hay, en este discurso más pesimista en lo que respecta al cuadro económico (bueno para la Bolsa), otros indicadores que se alternan, van y vienen, desde hace meses y que se han situado en los peores niveles que vimos en verano. Por ejemplo, el crossover 5 años del euro alcanza niveles de 390 p.b. También la volatilidad VIX repunta hasta el 26%. El diferencial tbill-depo 1 mes en dólares se abre, pero es cierto que en niveles lejos de los de aquel momento. Diferencial 3.665%/4.7%, con caída y subida respectiva de ambos tipos. Pero lo más llamativo es la evolución de los tipos de interés de la deuda pública. El mercado ya valora con una probabilidad del 100% que vuelvan a bajar los tipos de interés oficiales en Estados Unidos el 11 de diciembre. .
Volvemos al guión inicial, tres meses después la argumentación es la misma. La desconfianza en el sector financiero se mantiene, pero los grandes bancos dicen que lo peor ha pasado, que las cuentas las tienen acotadas, y el mercado se lo cree. En el mismo acto, el temor a que la economía de Estados Unidos pueda entrar en recesión aumenta. Por eso, los mercados miran para otra parte cuando desde los bancos centrales se lanzan mensajes sobre un escenario alentador a la vez que se desgañitan alertando sobre la inflación que viene ¿Pueden seguir bajando más los tipos de interés? La respuesta es afirmativa, aunque los mejores estrategas dicen que sólo un descenso contundente de los precios del petróleo ayudaría a enderezar las cosas.
Noviembre, en fin, se despide con un monólogo sombrío, pero esperanzador en términos de recuperación bursátil por mor de una mayor presión bajista sobre los tipos de interés. La Navidad está más cerca y la mayoría duda de que para entonces se hayan arreglado las cosas económicas y financieras. Pero la Bolsa se apoya y vive por y para los tipos de interés.
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