Indicadores que amenzan con complicar aún más la evolución de los mercados después del desplome ayer de los créditos al consumo
Los años del tequilazo, el efecto samba o el efecto tango quedan muy lejos y escondidos en la memoria colectiva del inversor en Bolsa, uno de los actores que más rápidamente padece de amnesia y más fácil se embriaga con el caldo de las plusvalías. Que Latinoamérica es un polvorín repleto de sentimientos nacionalistas desbocados, aderezados con expolios, porque en determinados países no se atienden Leyes ni Reglamentos internacionales, parece cosa del pasado lejano. Que el Ibex, por su composición particular, es el índice bursátil del mundo con mayor exposición a la región es algo que a la mayoría le suena a rancio. Las cosas siguen como estaban y el paso del tiempo, no obstante, apenas ha logrado mejorar las relaciones de algunos países con su entorno y, lo que es peor, no ha supuesto un afianzamiento, o avance, del respeto a las reglas de juego internacionales. Los empresarios españoles con intereses en Latinoamérica han predicado, hasta desgañitarse, la necesidad de respetar las reglas de juego internacionales. Ahora algunos bancos de inversión hurgan en la herida y advierten del caso.
El caso de Exxon Mobile es el penúltimo. Leo el comunicado del gobierno de Venezuela y me traslada a la época de propaganda más fatua. Ya saben que la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) anunció el miércoles pasado su decisión de suspender las “relaciones comerciales y el suministro de crudos y productos” a Exxon Mobil “frente a las acciones de hostigamiento jurídico-económico de esta empresa transnacional estadounidense”. PDVSA justificó la medida argumentando que Exxon Mobil cometió un “atropello" que “va en detrimento de las relaciones comerciales entre ambas empresas”. La acción de PDVSA deja en el aire la situación de la refinería de Chalmette en Estados Unidos, donde la estatal venezolana y Exxon Mobil son socios a partes iguales.
En el mismo acto, Venezuela comenzó a trasladar sus ingresos petroleros a bancos suizos para impedir un posible embargo de fondos por parte de Exxon Mobil, en una batalla legal que enfrenta al presidente venezolano, Hugo Chávez, con la mayor compañía de Estados Unidos. La empresa, con sede en Texas, consiguió una medida judicial que congela los activos pertenecientes a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), en una maniobra para asegurarse el pago de una compensación tras la toma, el año pasado, de un multimillonario proyecto que operaba Exxon.
Busco en mi archivo particular notas al respecto y el ejemplo más reciente lo encuentro en un estudio del banco alemán Deutsche Bank, que observa y advierte de riesgos en el sector energético de Latinoamérica por el nacionalismo de algunos países de la región, como Venezuela. Dicen los estrategas de este banco que este fenómeno resta atractivo a los inversores extranjeros. O sea, nada nuevo, pero quizá por ello más desalentador ¿A cuento de qué viene ahora mentar a la bicha de la contaminación que en el Ibex puede suponer la situación política y económica en algunos países de la zona?
En el informe que cito, los expertos del banco alemán consideran que “en un futuro próximo el aparente nacionalismo sobre los recursos y las tensiones políticas que le acompañan pueden representar un obstáculo” para el sector energético. Además, el banco explica que el atractivo de la región para las inversiones extranjeras directas ya es bajo por problemas fiscales y añade que “esto no mejorará con el nacionalismo sobre los recursos y las declaraciones dirigidas contra los inversores”. Los analistas de la entidad alemana afirman que “el dominio estatal en el sector energético puede frenar las inversiones extranjeras más fuertes en los próximos años”.
Antes de leer este informe entrevisté a uno de los asesores españoles de mayor prestigio en la zona. Dubitativo y mirando al cielo me lanzo el guante que, hecho curioso, coincide con el planteamiento anterior ¿Qué sucedería en la Bolsa española si determinados países latinoamericanos llevaran a cabo políticas de nacionalizaciones masivas de recursos naturales, algo así como enarbolar la bandera de que la tierra es suya, los recursos son suyos y ellos son los que los trabajan?
Se ha dicho y demostrado que la mayor parte de las entidades con intereses en la zona, que son, además, las que más pesan en el índice nacional, tienen amortizado un potencial desastre. Nadie ha sido capaz de determinar y acotar, sin embargo, el efecto contagio inducido por desajustes masivos, un suponer, en la zona.
No deja de ser inquietante, en todos los casos, que vuelva a mentarse a esta bicha maléfica después de varios años escondida en su madriguera.
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