De acuerdo con el consenso de analistas, una lectura inferior a 50 puntos representa una contracción de la actividad
No es un responso, porque el magnate no está muerto. Fue la oración más rezada ayer en el Gran Templo del Capitalismo, en Wall Street. Sabemos cómo comenzó, pero no como acabará. Los rezos de la mayor Bolsa del mundo se convierten en siseos en el resto de los mercados de valores, pero sus efectos balsámicos, más allá de la Mística, son incontestables. Estaban las Bolsas asomadas a la sima otra vez después del quebranto, la víspera, de la mayor aseguradora del mundo. Algo pasó, no obstante, en las horas en que las Bolsas extranjeras no coinciden en términos operativos con los mercados de Estados Unidos, porque se hizo la luz y, además, con un resplandor desconocido. Los creyentes de la Bolsa se arrodillaron deslumbrados. En un abrir y cerrar de ojos, justo cuando muchos se habían tirado al precipicio, el magnate estadounidense Warren Buffett anunció su acercamiento a las tres mayores aseguradoras de bonos de Estados Unidos para ofrecerles asumir 800.000 millones de dólares (550.000 millones de euros) en bonos municipales. La noticia que Wall Street abriera la sesión con fuerza alejando el temor a recortes en las calificaciones de las aseguradoras. El resto fue la comparsa que exageró aún más el asunto. Todo sea bien recibido.
La historia al instante es más o menos como sigue: Buffett, presidente y consejero delegado de Berkshire Hathaway, confirmó en declaraciones a la cadena de noticias CNBC la formalización de esta oferta dirigida a las tres mayores empresas intermediarias financieras del mundo, MBIA, Ambac Financial Group y FGIC, esta última controlada por un consorcio de inversores que incluye a Blackstone Group.
Por el momento, una de ellas ha rechazado la propuesta, mientras que el resto no ha respondido. El propio Buffet declinó hacer público el nombre de la aseguradora que ha contestado negativamente y ninguna de las tres empresas ha querido hacer declaraciones al respecto.
La aceptación de la oferta forzaría a los inversores a vender bonos emitidos por las ciudades y los estados por miles de millones de dólares, lo que elevaría el coste de financiación de los municipios y, potencialmente, los impuestos.
El plan podría ayudar a las aseguradoras de bonos, porque les aliviaría del pago de indemnizaciones, y liberaría unos 8.000 millones de dólares (5.482 millones de euros) de capital, al traspasar parte del riesgo a Berkshire Hathaway. Sin embargo, la oferta también contribuiría a aumentar el riesgo de la cartera remanente, ya que las aseguradoras tendrían menores ingresos de sus activos municipales - usualmente más seguros - para compensar las pérdidas potenciales por sus obligaciones de deuda colateralizada (CDO, por su sigla en inglés).
“Esto (el plan) no hace nada por los CDO, pero no estoy seguro de que algo pueda hacer mucho por los CDO”, dijo Buffett.
Según el plan de Buffett, que incluye una cláusula de 30 días para permitir a las aseguradoras llegar con un acuerdo mejor, las empresas se quedarían con una cartera de deuda de mayor riesgo, incluyendo sus CDO. La oferta fue realizada a través de una carta que también fue enviada al regulador de seguros del estado de Nueva York, Eric Dinallo, el miércoles pasado.
Algunas preguntas. ¿Quién pone tanta pasta sobre la mesa? ¿Por qué Buffet, que es un magnate importante y con mucho dinero, pero un hombre de carne y hueso? ¿Por qué ayer y no hace un mes?
Algunas respuestas. A la primera: alguién poderoso le ayudará. A la segunda, porque Buffet tiene miles de fieles seguidores en el mundo. A la tercera, porque la Bolsa no se puede colapsar después del colapso del Crédito y el cras de las hipotecas.
(Son preguntas y respuestas que nos hemos hecho a título personal). Por cierto, el final de la oración es Amén.
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