De acuerdo con el consenso de analistas, una lectura inferior a 50 puntos representa una contracción de la actividad
Los futuros del crudo para el 2016 han estado cotizando a 140 USD y algunos analistas estiman el precio del barril de petróleo en 200 USD en el 2015; sinceramente, pienso que, o bien se equivocan porque se equivocan, o bien se equivocan porque quieren equivocarse. De entrada, lo último que yo haría, ahora, es comprar futuros, para el 2016, sobre algo como el petróleo.
A partir de Noviembre, todo, pero proporcionalmente más el precio del crudo, va a empezar a bajar debido a que la demanda de todo, pero especialmente la de petróleo, va a ir derrumbándose a medida que la economía mundial vaya adentrándose en la crisis. Todos los subsectores reducirán su demanda de derivados del petróleo porque la demanda de todos los bienes y servicios descenderá. Se reducirá la oferta, claro, pero la tendencia a la baja de la demanda será mucho más pronunciada debido a que los productores tenderán a mantener su oferta particular a fin de mantener sus ingresos, algo que, evidentemente, no van a conseguir.
Les recuerdo mis previsiones. A finales del 2008, estimo un precio del brent de 80/95 USD, de entre 75 y 90 a finales del 2009, de 60 para finales del 2010; cuando finalice el 2011, el barril rondará los 50 USD, 55 cuando acabe el 2012, 70, 95 y 110 son mis estimaciones para finales del 2013, del 2014 y del 2015. La crisis va a arrastrar a la baja el consumo de energía, de combustibles y de materiales derivados del petróleo (lubricantes, plásticos, fluidos hidráulicos, !), profundamente en sus años centrales: 2010 - 2012, lo que se verá reflejado en las cotizaciones del crudo. Luego, cuando la recuperación ya sea un hecho a partir del 2018, una recuperación que, desde luego, estará basada en la eficiencia y en la productividad, no en el desperdicio ni en el hiperconsumismo, el precio del crudo subirá, y su distribución y consumo serán regulados, pero por eficiencia y buscando la limitación de su consumo debido a su escasez.
En otro orden de cosas, y aquí, en el reino, seguimos con las negaciones basadas en la fe: “Nada apunta a que (la recesión) sea una posibilidad factible”, son palabras del Sr. David Vegara, secretario de Estado de Economía (El País, 22.05.2008, Pág. 23); aunque lo matiza: “(con) la información disponible” (misma fuente), pienso que se equivoca: mucho, mucho.
Ya lo hemos dicho, lo repetimos porque es importante. Las previsiones gubernamentales (pensando bien) proyectan, reproducen, en el medio plazo, los parámetros que, hasta ahora, se han estado dando en la evolución económica: entre el primer trimestre de 1996 y el último de 1997, crecimiento muy fuerte; entre dicho trimestre y primero del 2000, crecimiento fuerte; entre éste y el tercero del 2002, caída brusca. Al llegar a aquí, se acaba una rama del ciclo y comienza, con ligeras modificaciones, otra: entre el tercer trimestre del 2002 y el primero del 2007, subida, no tan pronunciada como la suma de las dos anteriores, más sostenida, con menos oscilaciones, y ahora viene el juego de manos: entre el primer trimestre del 2007 y el tercero del 2009, la caída, con un crecimiento intertrimestral que, al final de dicho período, puede ser del 1,7 / 1,8%; a partir de aquí, otra vez la subida, subida de la que se beneficiará este Gobierno porque sucederá en esta legislatura; ¿la desaceleración o lo-que-sea pasada?, un mal sueño. El razonamiento tiene una cierta lógica, pero adolece de un tremendo fallo de base: suponer que lo que viene va a ser un fiel reflejo de lo que fue.
Y no va a ser así. En el 2000, cuando la burbuja puntocom estalló, muchas cosas se fueron a la mierda, por ejemplo, el Nasdaq (¿recuerdan que nivel alcanzaba por aquellas fechas?), pero todo siguió igual: se salió de la recesión con más crédito, con más consumo, con más deuda, con más “más”, y funcionó, claro, por eso hemos llegado hasta aquí: se ha agotado el sistema; hemos crecido, mucho, pero hemos agotado al sistema, punto. Ahora lo que viene es el principio del final, una transición sistémica: por eso, la crisis que viene no es coyuntural.
En el 2009, en el tercer trimestre de dicho año, ya será evidente hasta para un bebé que la crisis es inevitable. En esos momentos, la actividad económica se hallará, ya, muy debilitada; el desempleo ya habrá crecido de forma ostensible, las cifras de consumo de un mes serán peores que las del precedente, las de recaudación fiscal, también, las de “morosidad”, no digamos; en todas partes, pero aquí, más: ya hemos empezado a ir peor. En ese escenario, de nuevo, en todas partes, pero, también de nuevo, más aquí, el Gobierno habrá perdido toda opción política, lo mismo que la oposición, por lo que, como la única vía será “hacer lo que haya que hacer”, se acordarán coaliciones y Gobiernos de crisis. ¿Se acuerdan de los Pactos de la Moncloa?, pues eso. ¿Tremendo?, pues sí, tal vez, pero será lo que habrá. (Los jóvenes lo entenderán muy bien, ya lo verán).
Y es curioso lo que ayer dijo el presidente del Gobierno: que el Gobierno que él preside se equivocó en sus previsiones; lo siento, pero no estoy de acuerdo, pienso que el Gobierno se EQUIVOCO. Lo que no comparto en absoluto es lo que dice en relación al nivel de preparación de la economía española para afrontar la crisis: no Sr. Rodríguez Zapatero, se equivoca: por desgracia la economía española es de las peor preparadas y de las que más va a sufrir lo que se avecina. Y el principal partido de la oposición tampoco acierta: en la generación de esta crisis, en la crisis en si, España ha jugado un papel meramente testimonial, y va a desempeñar un papel marginal; el Gobierno del reino muy poco podía hacer y muy poco va a poder hacer, de verdad.
(Escribo esto después de escribir lo anterior. Una alumna, en relación a una noticia en la que se abordaba lo anterior, me en la tarde de ayer envió un mail en el que me comentaba una serie de temas relacionados con las palabras del presidente del Gobierno. Finalizaba su mail diciendo “Segurísimo que ellos (los políticos del Gobierno) sabían que España crecería muy por debajo del 3% previsto para 2008”).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.