Los mercados, en cualquier caso, se aferran a cualquier indicio positivo más que a la constatación de malas noticias económicas
Apenas tienen relevancia en el conjunto bursátil mundial, pero siemrpe son indicativas del sentir de los inversores en una zona en la que el precio del petróleo es clave. Por eso, el hundimiento de las Bolsas del Golfo Pérsico es interpretado como preludio del posterior hundimiento del pfrecio del crudo.
Esta es la secuencia de acontecimientos de última hora: las Bolsas de Arabia Saudí, Egipto, Abu Dhabi y Kuwait, la más importante plaza financiera de la región, se hunden y arrastran a otros mercados, como El Cairo.
Contaba ayer Invertia, que los mercados financieros de las ricas monarquías petroleras del Golfo obtuvieron en los últimos meses colosales ganancias -sin relación con la verdadera situación económica local- debido al enorme flujo de liquidez, generado por los altos precios del petróleo y una importante especulación.
Estos dos factores provocaron una burbuja especulativa, que al estallar origina estas notables bajas en las bolsas, según los analistas financieros. El mercado saudí perdía el martes 4,82%, pero el principal índice TASI de la bolsa de Riad ya cayó casi 28% respecto a su récord de cotización, el 25 de febrero (cerca de 20.700 puntos). Ahora está por debajo de los 15.000 puntos.
La bolsa de Abu Dhabi perdió el martes 4,44% y la de Kuwait cayó 3,7%. Por su lado, el índice de la bolsa de Dubai cerró en baja de 81,18 puntos, aunque se mantuvo por encima de la cota de los 600 puntos, a 611,86 puntos, pero este nivel es inferior en 40% al alcanzado a fines de 2005 (1.019 puntos).
En El Cairo, la bolsa perdía 11,3%, su mayor caída en un sólo día desde hace cinco años. Algunos valores llegaron a perder 20% y las cotizaciones fueron suspendidas durante media hora. "Mi marido se ha vuelto depresivo desde que perdió 500.000 riales (133.000 dólares) en la bolsa y ya no puede cumplir con sus deberes maritales", se lamentaba una saudí, Oum Rached.
Según el doctor Laith al-Anani, del centro médico del rey Fahd de Riad, los casos de crisis cardíacas y de hipotensión se han multiplicado desde que el índice TASI de la bolsa saudí empezó a hundirse en las últimas dos semanas. La bolsa de Riad es la más capitalizada del mundo árabe, con cerca de 650.000 millones de dólares.
Las oscilaciones bursátiles centran todas las conversaciones en Arabia Saudita, donde cerca de seis millones de personas -sobre un total de 17 millones de habitantes- están implicados "directa o indirectamente" en el mercado de valores.
"Muchos especuladores han desaparecido tras la fuertes pérdidas de los últimos diez días y algunos de ellos han sido hospitalizados, aunque sus familias dicen que se encuentran en el extranjero", explicó Ahmad al-Anzi, director de banco.
"Nuestras ventas han caído más de 40% en los últimos 15 días. Mucha gente viene incluso a vernos para vender su coche", aseguró Mansur al-Souqairi, responsable de un concesionario de automóviles. Los más afectados son los pequeños inversores, que a menudo pidieron créditos a sus bancos para poder comprar acciones.
Pero todos los sectores de la sociedad se ven afectados. La imagen de profesores comprando o vendiendo acciones mediante computadoras portátiles o teléfonos móviles era una imagen impensable hasta hace poco en una sociedad profundamente conservadora. Hoy, forma ahora parte del paisajesaudita.
Adel Dabban, un ingeniero eléctrico palestino, explicó que la compañía saudita para la que trabajaba tuvo que cerrar sus puertas porque su director había decidido especular en bolsa. De los seis mercados bursátiles del Golfo, el de Oman era el único que no registró pérdidas el martes respecto a su nivel de lunes y al de fines del año pasado. Pero esta bolsa es también, y de lejos, la más pequeña de la región.