La fortaleza del euro se empieza a dejar sentir ya en las exportaciones del área. En febrero hubo un superávit de 800 millones
La crisis alimentaria que comienza a fraguarse en el mundo ha puesto en jaque a los Gobiernos en general y a Estados Unidos, en particular, al ser éste el promotor de los biocombustibles. Estados Unidos debe evaluar el alza en los precios mundiales de los alimentos y su efecto en los pobres al establecer las políticas que dirigen buena parte de su cosecha de maíz a la producción de biocombustibles. Lo acaba de decir el presidente del Banco Mundial.
Los precios de alimentos básicos como el trigo y el arroz se han disparado en los últimos años, causando hambrunas y desatando manifestaciones y protestas violentas en varios países pobres. El fenómeno suele ser atribuido a problemas climáticos y al incremento del consumo de alimentos en Asia, particularmente en economías en crecimiento como China.
Pero el incremento de la producción de biocombustibles como el etanol, a base de vegetales como el maíz, también se señala como causa del aumento, y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo que Estados Unidos, un promotor de los biocombustibles, debería tenerlo en cuenta.
“El país tiene que evaluar el efecto de eso en la totalidad de asuntos humanitarios en términos de los precios de los alimentos”, dijo Zoellick en una conferencia de prensa en Ciudad de México. El Gobierno estadounidense dice que el etanol producido a partir del maíz y usado como sustituto de la gasolina puede ayudar a reducir la dependencia energética que sufre la nación hacia otros países productores de petróleo.
El año pasado, el Congreso estadounidense aprobó una legislación que requiere que, para el 2022, 36.000 millones de galones del suministro de combustible del país provengan de fuentes renovables. Actualmente, más de una cuarta parte de la cosecha de maíz estadounidense va a la producción de biocombustibles. Bush dijo la semana pasada que todavía respalda el programa estadounidense de etanol y que la industria del etanol de su país es responsable por sólo una pequeña parte de la inflación en el precio de los alimentos.
Zoellick pidió que se hable más sobre el tema. “El tema del biocombustible vale el análisis y el debate”, afirmó. El Banco Mundial, una de las principales organizaciones contra la pobreza del mundo, prometió la semana pasada establecer un grupo de trabajo junto con agencias de Naciones Unidas para enfrentarse a los crecientes precios de los alimentos. Cuidado, por tanto, con las empresas que cotizan en Bolsa y que están ligadas al fenómeno.