De acuerdo con el consenso de analistas, una lectura inferior a 50 puntos representa una contracción de la actividad
Es uno de los ejemplos que mejor define la pertinaz sequía bursátil de los últimos meses. El empeño por disparar todos a la misma perdiz. O dicho de otra manera, como me apuntaba hace unos días el estratega de un banco extranjero muy activo en el mercado español: “escasea la caza y abundan los cazadores. Lo normal es que todos disparen a la misma pieza. Eso es un disparate cinegético y de mercado”. Nuestro interlocutor explicaba, de este modo, los sobresaltos que se producen en las últimas semanas en determinados valores, grandes y pequeños, a propósito de informaciones carentes de fondo, pero muy exageradas en las formas. Sucedió hace unas jornadas con Telefónica, cuando todos dispararon al ruido de una posible multa en Perú; a continuación con Solaria y otros valores más que han estado de moda y ahora dejan de estarlo. Hay que ser más cuidadosos y tratar de evitar que todos disparen a la misma perdiz.
La de hoy es una Carta de caza de perdiz roja, una especie originaria del sudoeste de Europa, que está presente en el mediodía francés y también en Portugal. Fue introducida en las Islas Canarias y sur de Inglaterra. Pero es en España donde se encuentra preferentemente por toda su geografía, salvo la cornisa cantábrica, y de manera significativa y abundante en provincias como Ciudad Real, Albacete, Cuenca, Toledo, Guadalajara. Aunque la perdiz es un ave que prefiere las zonas cultivadas, es capaz de adaptarse a otros muchos entornos. En primavera las perdices eligen las zonas con cereal mientras que en verano combinan la seguridad de las zonas con más vegetación. Durante la cría de sus pollos, prefieren los matorrales cercanos a zonas húmedas como ríos o charcas. Durante el periodo de caza se desplazan a zonas con mucha vegetación que es donde se encuentran más seguras.
La perdiz, reina de la caza menor en España, es una especie cuya caza cuenta con diversas modalidades: en mano, al salto, con y sin perro, en ojeo y con reclamo macho. En lo que es nuestro símil bursátil de hoy nos quedamos con el reclamo. En el caso de la caza con reclamo, es preciso tener la preceptiva licencia de caza con el recargo correspondiente en algunas comunidades o la licencia especial en otras. Además de utilizar solo reclamos machos, respetar unos cupos de capturas, cazar los días autorizados y guardar las distancias entre los puestos y la línea de los cotos vecinos.
La caza de perdiz con reclamo se realiza con un macho enjaulado cuya misión es la de atraer mediante sus cantos a las perdices macho que están en celo en la zona. Una vez que estas se aproximan, el cazador finaliza el lance con su disparo.
¿Y en la Bolsa? Hay muchos participantes que no poseen la licencia preceptiva ni que han pagado los recargos correspondientes; no respetan los cupos de captura ni guardan las distancias entre los puestos y la línea de cotos vecinos. Eso sí, tienen machos enjaulados que atraen con sus cantos de sirena a las perdices que picotean por los campos adyacentes. Sucede, así, que muchos cazadores son cazados por la autoridad (SEPRONA, en este caso) y desposeídos, además de multados, de sus pertenencias. Otros actores se comportan como perdices que acuden sin distingos a la jaula del macho para que el cazador finalice el lance con su disparo. Algo nos dice que las autoridades bursátiles deberían estar más atentas al juego sucio, a la propagación de bulos y verdades a medias, que son peores que las mentiras.
La caza con reclamo, en fin, para el campo. La Bolsa es otra cosa.