De acuerdo con el consenso de analistas, una lectura inferior a 50 puntos representa una contracción de la actividad
Las cábalas sobre el cambio de ciclo económico a peor, que, de confirmarse, tendría implicaciones muy negativas sobre las Bolsas, en particular, y sobre el tejido social, en general, comenzaron antes del verano y han ido engordado conforme ha pasado el tiempo. Un fenómeno, apuntan los observadores dotados con mejor olfato, similar al que se registra entorno al cambio climático. En las últimas semanas, las principales firmas de Bolsa han emitido multitud de documentales de las penurias del pasado como exponentes de lo que puede suceder en el futuro. Las Bolsas, no obstante, apenas han cedido a tanta presión ambiental, porque se sustentan en expectativas de tipos de interés cada vez más bajos, es decir, se muestran disconformes con los niveles actuales. Quieren barra libre, dinero gratis y a mansalva, como sucedió hace tres años en Estados Unidos en mayor grado y a continuación en Europa, aunque con menor intensidad. Aquellos dispendios han traído estos barrizales.
Enumero algunos enunciados en esta dirección. Por ejemplo, los analistas estadounidenses prevén una relentización de la economía estadounidense para el próximo año. Según David Rosenberg, economista para América del Norte del banco de inversión Merrill Lynch la recesión de las ganancias, de los beneficios empresariales, ya ha llegado y prevé que vamos a ver una recesión económica en 2008. Unas menores ventas y un aumento del precio de la energía y los costes laborales ha forzado a que muchas compañías como Citi, Bear Stearns o Pitney Bowes se vean obligadas a reducir sus gastos. El esfuerzo para mantener sus ganancias pese al riesgo de la situación actual del mercado podría verse roto a partir del próximo año.
Ahora me quedo en España. Hace poco, el presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España, Fernando González-Moya, consideró que actualmente la economía española no está en un cambio de ciclo pero sí pidió moderación a todos los partidos políticos a la hora de hacer promesas electorales relacionadas con asuntos económicos como reducción fiscal o salarios mínimos, ya que la búsqueda del voto fácil puede provocar efectos negativos en la economía y nos puede llevar a soluciones no deseadas o a decepciones en los ciudadanos porque las promesas no se cumplan.
En declaraciones a Europa Press, González-Moya indicó que “aunque hay indicios, no estamos en un ciclo cambio de ciclo hacia el período recesivo”, tras lo que consideró que la competitividad “es una preocupación constante y endémica en España, donde estamos a la cola en productividad y donde debemos mejorar la competencia”, de manera que “las empresas que funcionan bien saldrán para adelante y las que no, pues no saldrán adelante”.
También consideró que la inflación “siempre ha sido alta en España cuando los indicadores económicos han sido favorables”, aunque expresó su preocupación por el efecto que puedan tener las promesas electorales realizadas por todos los partidos políticos “que deben entender que esas promesas afectarán a la economía de forma negativa si no se hacen con prudencia”. “Uno hace promesas pero al final las cuentas se pagan”, agregó González-Moya, quien consideró que España “sigue registrando un importante crecimiento” aunque reconoció que el sector industrial “no está suficientemente desarrollado” y propuso el establecimiento de una hoja de ruta para “potenciar el sector industrial”, ya que “nuestra economía no es equilibrada y sigue teniendo importancia el sector servicios y la construcción, ahora sumido en una cierta crisis”. Por ello, a su juicio, “hay que liberalizar más la economía e introducir mecanismos para mejorar la competitividad”, a lo que se debe sumar una mejora de la balanza de pagos, para lo que destacó el desvío de las inversiones exteriores hacia “países emergentes con estabilidad política”. “Es cierto que no estamos igual que hace varios años, pero no estamos ante un cambio de ciclo, simplemente cuando la economía va demasiado rápido hay momentos de frenada y en cuanto a la inflación, es un problema endémico de España”, agregó el portavoz de los colegios de economistas españoles, quien se mostró “prudente” y pidió “prudencia” a los políticos “pues no se pueden hacer todas las promesas electorales, ya que luego hay que pagar la cuenta”.