Los precios del crudo reaccionan con rápidas caídas. El barril de Brent ha pasado a pagarse a 48,5 dólares
Lo que no está claro es por dónde se va a producir el acortamiento, cuál será la línea recta que emprenderán los inversores. Los analistas más fríos dicen que serán los valores líderes los que peor lo pasarán conforme pase el tiempo, porque los títulos de capitalización corta ya han sido vapuleados en exceso. Si eso fuera así, el Ibex aún tiene mucho que decir en lo que respecta a los recortes potenciales. El hueco, gap que dicen los yuppies de la Bolsa, es cada vez más grande entre valores grandes y medianos. Hacía muchos años que no se producía un fenómeno similar. Es más, en los últimos cinco años ha sido los pequeños títulos los más alegres y festivaleros. La diferencia a su favor ha sido, en diferentes coyunturas, muy amplia. En los últimos trece meses, la corrección de éstos ha sido brutal. Ahora, la pelota se juega en el terreno de los grandes. Pero no se sabe durante cuánto tiempo.
Si creemos en el principio de eficiencia de los mercados habrá que asumir que la desviación sin precedentes que se ha producido en los últimos trece meses entre la capitalización de los valores líderes y los más pequeños tenderá a corregirse tarde o temprano, porque la Bolsa siempre es eficiente. Si releemos y escuchamos a los mejores analistas del mercado habrá que estar preparados para afrontar nuevos episodios a la baja, porque los que más saben de las cosas de la Bolsa insisten en que la diferencia que se constata entre los diferentes actores en los mercados será neutralizada con recortes de los valores con más peso en los índices.
O dicho de manera más sencilla, los valores con más peso son los que se encuentran en la cruz del anteojo de los hedge fund y de otros protagonistas que actúan con la fórmula del préstamo de valores. Desde la primavera del año pasado, los valores de capitalización mediana y pequeña de la Bolsa española han sufrido diferentes oleadas vendedoras de este tipo de operadores ante la ausencia de dinero fresco, del inversor final. Han sido frecuentes varapalos del orden del 30% en apenas una semana en muchas de estas compañías. Es más, cuando han logrado enderezar el rumbo, las ventas han vuelto a la carga, con movimientos similares.
En los dos últimos meses, es decir, en diciembre y enero, la angustia ha sido dramática y, lo que es peor, muchas compañías encuadradas en este segmento particular de la Bolsa española se han quedado sin recorrido a la baja, totalmente descapitalizadas como están. Además, el dinero no se fija en ellas, pese al descomunal tortazo. El dinero tiene miedo y no sale de su escondite. Nadie se atreve a asomar la cabeza.
¿Qué queda en este escenario? En una posición optimista cabría apostar por la recuperación de este tipo de valores, de los más castigados. En una versión más ajustada a los nuevos tiempos cabe considerar, no obstante, que serán los valores líderes, los más líquidos del mercado, los que peor pueden pasarlo en los próximos meses, salvo que cambie el sesgo del mercado de manera contundente.