El grupo medioambiental Befesa, filial de Abengoa, se sitúa en el extremo negativo al perder un 7,83%
Cuando el nuevo año sólo ha hecho que comenzar, vuelve el repicar de campanas que tocan a no se sabe qué, porque auguran expectativas que tal vez nunca se cumplan. O sí. Las referencias que hemos constatado en los dos últimos meses mantienen el guión clásico, se ajustan a una línea indeleble. Los principales actores no se complican la vida. Se copian unos a otros. El efecto manada alcanza su máxima expresión al observar que la cifra del 10%, como potencial posible de subida de las principales Bolsas del mundo, se repite en todos los informes de situación y de estatregia. Es decir, lo mismo que hemos observado de manera reiterada, hasta el hartazgo, en los últimos nueve años. Hay en la coyuntura actual, no obstante, voces discordantes. Son pocas, pero no por ello menos impresionantes. El paralelismo del ciclo actual con el de 1929 vuelve a escena. Leámos lo penúltimo en esta dirección.
Se trata de un análisis realizado por analistas independientes americanos de Market Oracle, y que nos han trasmitido con preocupación diferentes gestores americanos:"No existe error sobre esto, el credit crunch se está extendiendo a otros sectores del tejido empresarial americano, y permanecerá así hasta que todas las deudas que necesiten ser purgadas se hayan extinguido. Desafortunadamente para todos, tenemos condiciones claves que señalan un alto en el camino del super ciclo económico, tal como la tendencia demográfica. Es un ejemplo de que este proceso podría extenderse en el tiempo.
Hay pocas dudas de que la economía americana, aunque los datos macro aún no lo reflejan, está en recesión. De cualquier forma, llegamos al efecto enero y, antes, a la época de navidad, por lo que es probable que los mercados de acciones se comporten con fortaleza en este periodo concreto. Esta fortaleza está siendo aprovechada por muchos gestores para hacer amplias coberturas de sus carteras, y para “short seller” incrementar sus posiciones bajistas.
“Hemos detectado una sorprendente correlación y paridad entre el comportamiento del DJI durante la crisis de 1929 y la crisis tecnológica”, añaden estos analistas independientes, que concluyen, entre otras razones, que el principal indicador de la Bolsa de Nueva York muy bien podría corregir este año hasta un 50%. O sea, una proyección apocalíptica.
No es la primera vez que mensajes y estudios de este jaez saltan a escena. Los analistas más fríos consideran que cada ciclo es diferente al anterior y que nunca se repiten los mismos escenarios. Añaden, además, que la interconexión de los mercados y la globalización aceleran las posiciones entre los bancos centrales, con lo que el grado de intervencionismo es cada vez mayor. Reconocen, eso sí, que en una coyuntura hipotética de recesión mundial las valoraciones actuales de las Bolsa son excesivas. La clave está, por tanto, en la recesión, si es que la hubiera.