Wall Street no reacciona a las malas noticias y sigue apostando por el rally de Navidad
Hay chanzas y burlas que manifiestan el momento trágico por el que atraviesan muchos participantes en los mercados. La guasa anglosajona generalmente no tiene desperdicio cuando se trata de manejar la contabilidad y las expectativas a su antojo, pero con el ánimo, siempre, de engatusar al gentío. En los últimos años hemos asistido a un festival de declaraciones, contratos de intenciones, para que todo el mundo pedalee al mismo ritmo y, de este modo, conseguir que la bicicleta económica de piñón fijo se mantenga en pie, aunque a diferentes velocidades. De otro modo, el piñón fijo determinaría un batacazo enorme. Ahora, los anglosajones quieren poner puertas al campo de la Bolsa y, con ello, acotar los movimientos a la baja. Lo que pretende la Agencia de Servicios Financieros (FSA, en sus siglas en inglés) británica es algo así como volver a reinventar la Bolsa, nuevas reglas de juego, en la que no será admitido aquél actor o participante con intenciones aviesas. Por ejemplo, el que intente ganar dinero con venta de acciones al descubierto.
La Agencia de Servicios Financieros (FSA, en sus siglas en inglés) británica pretende poner coto a la venta de acciones al descubierto de aquellas entidades que realicen ampliaciones de capital, porque dice que conllevan serios riesgos para el mercado, al aumentar la actual volatilidad de los precios. Es decir, lo que sucede siempre en momentos de crisis como la actual y al revés, cuando la exuberancia se multiplica.
Usted sabe que la venta de acciones al descubierto son acciones prestadas, que el especulador o gestor utiliza con el propósito de que su precio baje antes de tener que devolvérselas a sus dueños es decir, una estrategia legítima empleada para ayudar a ganar liquidez y que está muy de moda en la coyuntura actual en todos los mercados del mundo. Dice la FSA, que en sí misma no es abusiva, pero cuando el proceso de emisión se traslada a un ámbito mayor se puede producir un abuso de mercado, “especialmente en las condiciones actuales”. Y yo me pregunto, si el regulador es consciente de que hay abuso de mercado ¿por qué no actúa ya en lugar de suprimir métodos operativos legalmente establecidos?
No obstante, la semana pasada comenzó ya a aplicarse una nueva regulación con respecto a este mecanismo de venta de acciones para evitar que se eleve la volatilidad en el mercado. “En las actuales condiciones de mercado, existe un aumento potencial de abuso de mercado a través del “short selling” durante las ampliaciones de capital”, ha dicho el regulador, que destaca que en consecuencia, existe una “severa volatilidad”. Y sigue. “Esto no supone daños potenciales sólo para los que emiten las acciones, sino para la confianza global en la Justicia y la calidad del mercado británico”, señala el regulador.
Es curioso que estas disposiciones se produzcan ahora, cuando las grandes entidades financieras anglosajonas y otras tantas corporaciones necesitan fondos propios que obtienen a través de ampliaciones de capital orquestadas. El regulador explica que el problema se agrava por la prolongación del tiempo que lleva completar las ampliaciones de capital, lo que podría impulsar las crecientes solicitudes de acortamiento de los plazos de las mismas. Esto también podría conllevar una revisión para una mayor eficiencia y orden en dichas ampliaciones de capital.
Yo a esto lo llamo intervencionismo elevado al cubo, porque todos debemos saber que esta reacción de la FSA se produce después de que HBOS, el mayor banco de Reino Unido, haya sido objeto de prácticas de “short selling”, que mantienen fijo su objetivo en el banco debido a su exposición al debilitamiento del mercado inmobiliario y con la esperanza de que se vea obligado a modificar el precio de su emisión de acciones. Los títulos de HBOS se situaron por debajo de los 275 peniques en algún momento, es decir, por debajo del precio de la emisión de nuevas acciones.
Ya lo saben. La bicicleta tiene que seguir en pie.