Wall Street no reacciona a las malas noticias y sigue apostando por el rally de Navidad
La Carta de hoy es una llamada a la reflexión, al intento desesperado de los prohombres por dar carpetazo a la Crisis. Pero ahora, especialistas de renombre les dan con la puerta en las narices. Empecemos por orden cronológico. Así, el 7 de mayo escribíamos: Lo peor ha pasado, es la frase de moda. Veamos algunos ejemplos. El ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo de Rato, ha señalado que lo peor de la crisis financiera ha pasado. “Creo que la actual situación nos ha dado una lección para aprender” explicó Rato. El ex mandatario elogió la labor de las autoridades monetarias. “Los Bancos Centrales no sólo han actuado inyectando liquidez, también ha sabido enfocar el problema”. A su vez, Warren Buffett dijo el sábado 9 de mayo, durante la junta general de Berkshire Hathaway, que lo peor de la crisis financiera está atrás. Sin embargo, no comparte el optimismo de los analistas que creen que el impacto será breve.
El 10 de mayo el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervin King, dijo que lo peor había pasado.
El 12 de mayo algunas de las figuras financieras más destacadas a nivel mundial, entre las que se encuentran el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, o los multimillonarios George Soros y Warren Buffet, coincidían en afirmar que lo peor de la crisis financiera que ha sacudido los mercados podría haber pasado ya, pese al goteo de pérdidas reconocido por las compañías y a la escalada de precios del petróleo. En este sentido, el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, afirmaba en una entrevista concedida al “Wall Street Journal” que los mercados están saliendo de la crisis de liquidez y que “probablemente lo peor ha quedado atrás”. “No hay duda de que las cosas han mejorado mucho respecto a como estaban en marzo”, dijo Paulson, quien, sin embargo advirtió de que todavía habrá “baches en la carretera” y que el mercado necesitará algunos meses para que desaparezca totalmente la angustia.
Por su parte, el consejero delegado del banco alemán Deutsche Bank, Josef Ackermann, en un acto organizado el pasado martes por la Cámara Americana de Comercio en Francfort, hizo un guiño a la célebre frase de Winston Churchill tras la victoria aliada en el Alamein al afirmar que “estamos al principio del final y no al final del principio”.
El 15 de mayo El director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, consideró que “ya pasó” lo peor de la crisis financiera surgida en Estados Unidos, si bien sus efectos seguirán notándose en la economía durante varios trimestres. “Hay buenas razones para pensar que las instituciones financieras dieron a conocer lo esencial (de los daños), sobre todo en Estados Unidos (...) por tanto, lo peor ya pasó”, dijo Strauss-Kahn ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, en Bruselas. Pero “el principal problema es la relación entre la crisis financiera y la economía real, y eso no se ha superado”, añadió el director del FMI al considerar que la crisis aún dejará sentir su peso sobre la actividad económica “durante varios trimestres”.
....PERO
El 19 de mayo el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, advirtió de que la crisis de crédito que desde el pasado verano afecta a las economías globales se mantiene “en curso” y descartó que lo peor de sus efectos ya haya pasado, En una entrevista en la BBC, Trichet detectó “serias correcciones” en los mercados internacionales debido a la nueva situación y reprobó las estrategias de recorte de tipos puesto que si se sigue por este camino, los grandes bancos desencadenarían consecuencias aún más graves.
El 20 de mayo El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió de que todavía existen “graves riesgos” para la estabilidad financiera global, pese a constatar ciertos signos de normalización en los mercados de crédito. En un discurso pronunciado en Tokio, el vicedirector gerente del FMI, John Lipsky, afirmó que los responsables de las diferentes políticas “deben evitar la complacencia” y tomar las decisiones necesarias para restaurar la confianza, a la vez que deben prepararse para nuevas presiones. “Aunque estamos observando algunos signos de normalización en los mercados de crédito, todavía observamos graves riesgos para la estabilidad financiera global”, dijo Lipsky. “Pese a que los mercados recientemente parecen ser menos volátiles, especialmente desde la actuación de emergencia de la Reserva Federal para evitar la quiebra de Bear Stearns, los riesgos se mantienen”, aseveró.
En este sentido, el vicedirector gerente del FMI señaló que el regreso al progreso económico global alcanzado a principios de esta década sigue siendo un objetivo “posible”, aunque admitió que para alcanzarlo son necesarias nuevas iniciativas políticas y tiempo. “Además, continúan siendo significativos los riesgos para un resultado menos favorable”, añadió.
Por otro lado, Lipsky advirtió de que la reciente reducción en el déficit por cuenta corriente de EEUU en parte refleja el “virtual estancamiento” del crecimiento del país, a la vez que la inflación general ha repuntado en prácticamente todos los lugares por encima de los objetivos a medio plazo de los responsables de política monetaria. Asimismo, el vicedirector del FMI señaló que los plazos de los flujos de capital que han sostenido el déficit de EEUU, han llegado a ser menos menos favorables en términos de duración y costes, lo que implica mayores riesgos.
“De este modo, observamos el riesgo de que la última reducción del déficit por cuenta corriente de EEUU no suponga el final de los grandes desequilibrios, sino el cambio a otros nuevos”, dijo Lipsky, quien advirtió de que algunas economías con tipos de interés flexibles como la eurozona se enfrentan actualmente a una divisa que está en la “lado fuerte” respecto a los fundamentales a medio plazo.
Asimismo, el vicedirector gerente del FMI mostró su preocupación por el hecho de que estos nuevos desequilibrios se desarrollen en aquellas economías con menor capacidad de absorción, mercados financieros más débiles y una menor credibilidad de su política monetaria, como por ejemplo algunos mercados emergentes.
¿A quién atendemos?