Wall Street no reacciona a las malas noticias y sigue apostando por el rally de Navidad
¿Hacia dónde vamos? sigo pensando que cerrar posiciones, llevar los precios con fuerza al alza, sólo puede llevar en el escenario actual a nuevas y más virulentas caídas en el futuro. ¿Se había descontado un escenario malo? ¿y quién nos dice que finalmente puede ser pésimo? pero, por otro lado, entiendo que en estos momentos no hay mucho “colchón” para ir en contra del mercado. Que “el mercado siempre tiene razón”, aunque me temo que “cambia demasiado de opinión”. Sí, quizás lo más inquietante de la recuperación inesperada de las bolsas es la tensión en los tipos de interés de la deuda. Malas noticias para la vivienda, cuando podríamos ver nuevas tensiones en los tipos de interés hipotecarios.
Pese a lo que pudiera parecer con la recuperación de los datos de viviendas iniciadas y permisos de construcción de junio, la realidad sigue mostrado que el deterioro de mantiene. También pese a la mejora que conoceremos en los datos de crecimiento del Q2, lo cierto es que en la segunda mitad del año incluso podríamos ver un crecimiento nulo. Las últimas cifras del sector exterior explicarían más de 1.5 puntos de crecimiento económico, cuando el consumo privado haría el resto para justificar un aumento del PIB cercano al 3.0 %.
Pero, tras escuchar al propio Bernanke en su reciente comparecencia ante las cámaras, estas cifras no creo que le sorprendan. El presidente de la Fed advertía de una mayor debilidad en la segunda parte del año, cuando parte del crecimiento durante el H1 adelantaría parte del gasto previsto para la segunda mitad. De hecho, una senadora USA propuso la semana pasada un nuevo paquete fiscal para mantener el gasto de las familias en los próximos meses.
Frente a una política fiscal tan expansiva, un miembro de la Fed alertó de los riesgos para la estabilidad a largo plazo de una política anticíclica. También el ECB en su último Informe mensual repasa los riesgos de una política discrecional, que pueden acentuar más el ciclo frente a su objetivo inicial de contrarrestarlo. Especialmente si detrás de la desaceleración hay un shock de oferta. La Crisis de los setenta a la que hace continua referencia Trichet, supuso un deterioro de la deuda a medio y largo plazo con un impacto muy limitado a corto plazo para detener el deterioro económico. Todo esto podría observarse en los tipos de interés de largo plazo, una de nuestras argumentaciones para el aumento de la pendiente de la curva de tipos en los próximos 2/3 años.
¿Y a corto plazo? seguimos desconfiando de las expectativas de subidas de tipos oficiales que maneja el mercado. Pero es claro que su reconocimiento, de que los tipos de interés oficiales no subirán, depende de un mayor deterioro de las perspectivas de crecimiento. Es sólo cuestión de tiempo que ocurra.
José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España