Wall Street no reacciona a las malas noticias y sigue apostando por el rally de Navidad
Mucha calma y mayor serenidad. La presión especulativa en los corros de Iberdrola y Gas Natural ha perdido fuerza e intensidad después de las elecciones generales y, en concreto, después del nombramiento de Miguel Sebastián como ministro. Conforme pasa el tiempo, los expertos coinciden en que el desembarco extranjero, la oferta hostil de EdF, está un poco más lejos y que la opción española gana cuerpo, aunque los planteamientos de fusión o de integración de ambas compañías sólo están esbozados, es decir, se conocen las líneas generales de la operación, las mismas que terminaron en fracaso de fusión en el verano de 2006, antes de la compra de Scottish Power por Iberdrola. Las acciones de ambas compañías en Bolsa mantienen una evolución a ritmo de Ibex, apegadas a la tendencia del mercado desde marzo y especialmente vinculadas a los movimientos de las utilities en el resto de los mercados de acciones del mundo. Los operadores más dinámicos aconsejan, no obstante, seguir muy de cerca los acontecimientos, porque en cualquier momento puede saltar la sorpresa. Además, Iberdrola está plantando cara en todos los frentes. Quiere vender muy caro su pellejo.
“Además del denominado factor político, que en esta ocasión va a ser determinante, porque el PSOE ha vuelto a validar su posición, es muy interesante observar los movimientos y manifestaciones de los responsables de las compañías que pesan en el capital de Iberdrola y Gas Natural, Es decir, hay que seguir de cerca todo lo que se cuece alrededor de La Caixa y Repsol, que controlan un 64% de Gas Natural; y de ACS y BBK, que tienen un 12,7% y un 7,7% de Iberdrola, respectivamente”, dice el analista jefe de un banco de inversión.
“Desde el ángulo estrictamente político conviene recordar y recalcar que una eventual pérdida del control español de Iberdrola supondría que más de un 70% del sector eléctrico pasaría a manos públicas extranjeras, incluso un más del 85% si Acciona se retira de Endesa)”, añade.
“Respecto a los socios de referencia, lo más interesante de las últimas horas han sido las manifestaciones desde Criteria al señalar que buscará “capturar posibles primas de control” en un posible escenario de fusiones de empresas energéticas en España,. La compañía presidida por Ricard Fornesa dedica un apartado de la documentación remitida al regulador bursátil a las perspectivas de futuro del panorama del sector energético español, afirmando que “cualquier escenario debe tener sentido industrial” y “creación de valor para los accionistas”. En este contexto, Criteria pretende tener un papel principal en un proceso “que acaba de empezar” y en el que la sociedad cotizada se ve como “un jugador clave pero que no tiene prisa”, finaliza.
Iberdrola, al pie del cañon
Mientras, Iberdrola sigue firme en su posición de defensa numantina. La última actuación ha sido la presentación ante la Comisión Europea una denuncia contra la República Francesa y contra EDF por el monopolio nuclear ejercido en el país por la eléctrica presidida por Pierre Gadonneix, según el texto de la denuncia. En concreto, la denuncia, de 78 páginas, considera que Francia ha vulnerado el artículo 86 del Tratado de la Comunidad Europea (TCE) al aprobar medidas que confieren una “ventaja competitiva sustancial” a EDF y “blindan de forma inexpugnable” su posición de dominicio. La eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán realiza en la denuncia, con fecha del 18 de abril, un argumentario en contra del monopolio de las centrales nucleares, en el que hace acusaciones por separado contra el Estado francés y contra la eléctrica pública.
Entre otras cosas, dice que el Estado da al grupo francés potestad para explotar en monopolio el parque nuclear francés, que es principal y más barata fuente de suministro en Francia, sin que se le obligue a permitir el acceso a terceros ni a hacer suministros al mercado mayorista. Además, denuncia que el Estado mantiene barreras legales que impiden a los competidores de EDF gestionar plantas nucleares e incluso desarrollar y explotar al margen de esta compañía prototipos de reactores nucleares. Junto a esto, Iberdrola denuncia que Francia privilegia al grupo francés con un sistema de tarifas reguladas para “cubrir exclusivamente los costes soportados por EDF”, lo que hace “inviable” la existencia de competencia en condiciones de rentabilidad para otros operadores. Según dicen los abogados de Iberdrola, “el Estado francés ha creado un “campeón nacional” con una posición de dominio inexpugnable en los mercados eléctricos de Francia, vulnerando numerosas disposiciones” de la legislación comunitaria.