Wall Street no reacciona a las malas noticias y sigue apostando por el rally de Navidad
Los índices son exponentes de los valores cotizados en cada Bolsa. Aunque la globalización ha provocado que todos los indicadores se muevan al alimón del Dow Jones, ello no significa que los mercados sean como gotas de agua. Es más, ninguno se parece a otro. Es uno de los grandes anacronismos del momento. O si se prefiere, de falta de eficiencia de los mercados. En el español, del que nos ocupamos en la Carta de hoy, todo pivota alrededor del sector bancario. Grandes, medianas y pequeñas entidades han cerrado el grifo de la financiación y a continuación sectores que han sostenido el andamio de la Bolsa, como constructoras, inmobiliarias y valores de crecimiento, han caído en caso típico de efecto dominó. Las crónicas de los últimos días vuelven a estar plagadas de desencuentros de los inversores nacionales con los bancos, que acumulan fuertes descensos en lo poco que va de año. Hoy, como hace unas semanas, volvemos a preguntarnos lo mismo ¿Puede desarrollar la Bolsa española su actividad de manera normal con los golpes bajos que le propina el papel a los bancos? Hasta ahora no ha podido.
De nada sirven los paños calientes de estrategas y prohombres; de grandes Foros o Instituciones. Se ha dicho que el sector bancario español está mejor posicionado que el resto de sus homólogos en el mundo y que se ve más afectado por las tensiones de liquidez y la falta de confianza en los fondos de titulizacion que por riesgos de su propia calidad hipotecaria. Nada, por tanto, que temer si lo que se pregona es cierto y ninguna entidad española nos sorprende sacando algún esqueleto del armario.
Hace poco, Funcas recordaba que la principal fuente de incertidumbre del sector “deriva de las dificultades para la obtención de liquidez”, ya que este tipo de tensiones se habían venido aliviando recurriendo al mercado interbancario, y más recientemente, y “de forma más intensa”, mediante procesos de titulización, aunque esta vía se ha visto “muy restringida” tras el fenómeno “subprime”. En este sentido, la Fundación de las Cajas de Ahorro destaca que la consecuencia más “indeseada” y “notable” de la crisis “subprime” fue la generación de incertidumbre y desconfianza sobre los fondos de titulización y sobre cualquier título que tuviera como subyacente un activo crediticio, “afectando a las bases mismas de la reputación financiera”.
También ha salido al quite el Banco de España, que ha constatado la posición de solidez con la que se han enfrentado las entidades españolas las turbulencias financieras de los mercados de crédito. El organismo supervisor fundamenta su valoración en la fortaleza de sus cuentas de resultados, su rentabilidad y elevada eficiencia, niveles de solvencia ampliamente por encima de los mínimos regulatorios, y por la normativa prudencial, que ha hecho especial hincapié en la necesidad de que las entidades gestionen adecuadamente su riesgo de crédito. El Banco de España destaca que bancos y cajas parten de un buen punto de partida para afrontar las turbulencias.
Además, resalta la importancia, ante un periodo de turbulencias como el actual, de un modelo de provisiones genéricas como el español, que contribuya a la generación de los fondos necesarios durante las fases expansivas, cuando los riesgos se originan, para hacer frente a los momentos de dificultades. En todo caso, el Banco de España no despeja las dudas sobre la crisis y reitera que todavía es pronto para valorar el verdadero alcance de este episodio, y que se mantiene la incertidumbre sobre su potencial impacto en el escenario macroeconómico global.
No obstante, las crónicas de los últimos están plagadas de desencuentros entre los actores y participantes en los mercados, y de algunos de sus protagonistas más valiosos, los bancos. Uno se pregunta ¿podrán los principales índices bursátiles del mundo, en general, y el español, en particular, sortear las dificultades y trazar líneas alcistas? Que sepamos la Bolsa española nunca ha podido sustraerse del mal momento bancario, sino todo lo contrario.