Se publicarán el viernes, con nuevo método contable. Se espera que la tasa de paro sea igual o superior al 7%
Ha sido el gran debate del fin de semana: la Bolsa española tocó las campanas el viernes, presa de júbilo, tras la aprobación del Plan de Rescate en Estados Unidos, con un alza próxima del 3,78%, mientras el protagonista del fenómeno, Wall Street, bajaba el 1,5%. La subida de la Bolsa española se produjo, casi en exclusiva, por la subida meteórica de las acciones de BBVA y Santander, del 6,31% y 7,64%, respectivamente, a las que se unieron, con menos carga emotiva, el resto de los bancos medianos y los valores líderes del mercado. “Fue una exhibición de poderío, de fortaleza, de los dos grandes bancos españoles, quizá por el sentimiento reinante en la comunidad bancaria internacional de que mantienen la mejor estructura de recursos propios en la actualidad dentro del sistema bancario a nivel mundial. Hay que tener en cuenta, además, que el índice sectorial bancario es el más penalizado en las Bolsas del mundo desde hace catorce meses, porque las cotizaciones han caído a plomo, es decir, son los valores con mejor evolución potencial en teoría, cuando cambie el sentimiento, asunto que aún llevará mucho tiempo. Mientras, los fondos que replican los diferentes índices y sectores se fijan en los valores con mejor expectativas a nivel global. Dentro de este encuadre, los dos grandes bancos españoles son los mejor colocados, cosa que no puede decirse de la banca mediana nacional”, decía ayer el analista jefe de una firma de Bolsa, que quiere mantener su nombre en el anonimato.
“Hay más. Existe la creencia entre los grandes gestores de fondos del mundo que los diferentes Gobiernos no dejarán caer a los grandes bancos de cada país ni a las grandes compañías. Algo así como los Grandes no pueden caer, que es lo que sucede en Estados Unidos. Otra cosa son los bancos medianos y pequeños, determinadas cajas de ahorro y pequeñas y medianas empresas. En estos casos la tensión es mayor, aunque se apuesta más por fusiones y adquisiciones de partes concretas, que por quiebra general. Es decir, que un Estados asuma el control de un banco y luego lo trocee. La orden general a ambos lados del Atlántico, por decirlo de algún modo, es que los ahorradores no pierdan su dinero depositado en las entidades de crédito. Otra cosa son los depósitos estructurados, bonos corporativos e instrumentos financieros con mayor riesgo. Allá cada uno con su formulación. En resumen, cuanto más grande es un banco o empresa más se está a salvo, más al cuidado de los Estados en la coyuntura actual. BBVA y Santander cuentan con éstas y con más bendiciones”, añade.
Por lo demás, los analistas consultados por lacartadelabolsa comentaban hace una semana, y así lo recogíamos, que los dos grandes bancos españoles, BBVA y Santander, acumulan las mejores recomendaciones por parte de las firmas de Bolsa a nivel mundial dentro del sector bancario...Los dos valores líderes del mercado bancario español han pasado en menos de año y medio de ser susceptibles de ser opados por Citi, UBS, HSBC, Lehman, Merrill...a ser opantes de los numerosos bancos que han sufrido, siguen sufriendo, grandes y graves hemorragias en la situación actual..La Bolsa apuesta por que BBVA y Santander serán grandes protagonistas en el escenario de Crisis Financiera Global tanto fuera como dentro de España. .
Respecto a los elogios, Morgan Stanley advierte en un su último informes de que “lo peor” de la crisis “está por llegar” en España y que 2009 será un año difícil, escenario en el que BBVA podría servir de valor refugio para los inversores preocupados por riesgos de capital. El banco de inversión considera que “en el contexto de un deterioro generalizado de los negocios bancarios”, los títulos del grupo que preside Francisco González pueden servir de refugio para los inversores en comparación con sus competidores europeos.
Morgan Stanley recalca que sin esbozar un escenario “de desastre”, la situación de capital de la entidad “parece bastante segura”, si bien subraya el riesgo de sorpresas negativas en cuanto a la obtención de beneficios en sus mercados principales, España y México. A su parecer, incluso si la crisis que atraviesan los mercados adquiere la gravedad de la registrada en la década de los 90, BBVA “podría manejar la situación sin necesidad de aumentar su capital o recortar el dividendo”.
Morgan Stanley recalca que esta posición deriva de la combinación de una gestión tradicional y conservadora y de los duros requisitos establecidos por el Banco de España en términos de previsiones y capital, mucho más exigentes que los establecidos por otros institutos emisores de países europeos. Además, incide en que el banco cuenta con diversos activos susceptibles de venta, como la red de operaciones de seguros, opción que podría beneficiarse del interés de diversas aseguradoras extranjeras de entrar en el mercado español. “Esperamos que BBVA sea uno de los ganadores en los mercados en que opera tras este escenario de turbulencias”, dice la firma, que resalta su “decente capitalización” y su fuerte franquicia de clientela.
Santander, en la misma línea
Respecto al Santander, la mayor parte de los analistas aplaude sus últimos movimientos. Santander ha comprado, a través de su filial Abbey, la compra de los depósitos del banco británico Bradford & Bingley, las sucursales y los empleados de las mismas por 400 millones de libras en efectivo, unos 500 millones de euros. Asimismo, Santander pagará otros 200 millones de libras por el capital del negocio offshore de la entidad británica. Con esta operación, Abbey adquiere los depósitos de B&B, unos 20.000 millones de libras, así como otros 1.600 millones de libras en depósitos, que posee la filial de B&B en la Isla de Man. La mayoría de dichos depósitos, un 94%, tienen un saldo inferior a las 35.000 libras, importe máximo que cubre el fondo de garantía de depósitos británico, por lo que la entidad cree que los clientes no retirarán sus depósitos de la entidad.
Santander estima que la operación le reporte un beneficio de 40 millones de libras en 2009, 60 millones de libras en 2010 y 80 millones de libras en 2011, gracias al menor coste de financiación de los depósitos frente a la financiación mayorista, el ahorro de costes y las sinergias de ingresos, al tiempo que esperan unos costes de reestructuración de 50 millones de libras. Asimismo, espera que la operación sea aditiva desde el año 1 (+0,3% en 2009, +0,4% en 2010 y +0,6% en 2011) con un ROI del 10%, 15% y 20% respectivamente. De este modo, Santander consigue otros 2,7 millones de clientes en Reino Unido, cantidad que recientemente aumentaba con la compra de Alliance & Leicester con una inversión total de 2.260 millones de euros. Teniendo en cuenta las tres entidades del grupo, Santander cuenta ya con una base de clientes de 24 millones en Reino Unido.
Dicen los analistas de Norbolsa que ”consideramos que esta adquisición es positiva, ya que Abbey consigue aumentar de forma significativa su base de depósitos de clientes, alcanzando una cuota de mercado en depósitos y en sucursales del 10% (objetivo de la entidad en todos los mercados en los que está presente), mejorando su capacidad de financiarse (a un precio menor) y reduciendo su ratio de préstamos sobre depósitos hasta el 130% desde el 150% anterior. Del mismo modo, Santander eleva su presencia en Reino Unido con unas 200 sucursales nuevas, lo que le servirá para continuar impulsando su crecimiento en este país en los próximos trimestres”.
Banca global, malas expectativas
Mientras, los bancos europeos y de EEUU, que en el último año se han visto obligados a asumir cuantiosas pérdidas crediticias que han puesto en riesgo la estabilidad financiera de varias instituciones, se enfrentan a un nuevo desafío por las obligaciones derivadas del pago de al menos 787.000 millones de dólares (534.600 millones de euros) por el vencimiento en el próximo año y medio de obligaciones de deuda a medio plazo. En este sentido, el periódico Wall Street Journal auguraba hace unas semanas que los problemas comenzaron en septiembre, puesto que se produjo el vencimiento de unos 95.000 millones de dólares (64.467 millones de euros) en títulos de deuda a tasa de interés fluctuante ("floating-rate notes"), una fórmula ampliamente utilizada por los bancos en 2006 para conseguir financiación, y cuyo vencimiento suele producirse a los dos años de la emisión. De este modo, puesto que el vencimiento de este tipo de títulos coincide con las dificultades de los bancos para captar capital, el diario apunta que se está produciendo una feroz competencia entre las entidades para captar depósitos y emitir nueva deuda, que resulta más cara.
Según el periódico, el analista de JPMorgan, Alex Roever, estima que “antes del final de 2009 tendrá lugar el vencimiento de 787.000 millones de dólares en títulos de deuda a tasa de interés fluctuante ("floating-rate notes") y otras obligaciones a medio plazo, un 43% más que en los 16 meses anteriores”. Por este motivo, los bancos pueden sufrir el “hundimiento” de sus márgenes de beneficio ante las demandas de los inversores de mayores intereses por sus préstamos, lo que podría acentuar las restricciones de crédito de los propios bancos a la hora de realizar nuevos préstamos a las empresas y particulares, lo que agravaría la desaceleración económica a ambos lados del Atlántico.