La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
Los primeros cálculos relativos al coste de la crisis de las hipotecas basura, de las subprime, fueron realizados por los mejores gurus del mundo a principio de septiembre. La acotación, el apunte matemático, tranquilizó mucho a los mercados entonces, porque el mal ya estaba hecho, es decir, ya estaba cotizado lo peor como se dice por estos pagos. Dos meses y medio después, los grandes organismos supranacionales confirman que la crisis es la que se dijo en términos de quebranto, pero los mercados han dado un nuevo respingo a la baja, que inquieta mucho a unos y a otros. La desconfianza se ha instalado en las Bolsas con fuerza y uno no sabe si ello responde al miedo al futuro, en lo que es una exageración catastrofista de lo que ha de venir, o si, por el contrario, los actores en los mercados sospechan que las cifras al final, cuando cierren los libros las principales instituciones, serán más altas.
Lo acaba de decir la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Ha afirmado en su informe semestral sobre las tendencias de los mercados financieros que las pérdidas relacionadas con la crisis de las hipotecas de alto riesgo en EE UU podrán alcanzar los 200.000-300.000 millones de dólares. En última instancia podrá ser posible que las pérdidas acumuladas rondaran esta cifra. La tasa de morosidad en hipotecas subprime de tipo ajustable es actualmente del 16%, pero aún quedan por revisarse los tipos de interés de la mayor de ellas, con el índice más alto de revisiones previsto para el mes de marzo.
La acotación habría servido para devolver la confianza al mercado, pero hay prohombres empeñados en oscurecer el horizonte. Por eso, la Bolsa recula y se muestra temerosa. Paulson dijo hace unos días que la economía de Estados Unidos está sana, que continuará creciendo, pero que parte de los problemas del subprime pueden empeorar antes de mejorar. Además, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos ha recalcado la necesidad de mantener un dólar fuerte ¿Pero dónde está la fortaleza, cuando vemos que el dólar hace agua frente a todas las monedas?
El economista jefe del Banco de Inglaterra, Charles Bean, también echa gasolina al fuego al señalar que la turbulencia de los mercados financieros provocada por la crisis del mercado inmobiliario continuará por algunos meses. Bean ha dicho que es probable una mayor volatilidad a medida que aparezcan nuevas pruebas de la crisis. “Pasará bastante tiempo antes de que las cosas vuelvan a su cauce normal”, dice Bean, que es miembro del consejo de política monetaria del banco. “Sólo se ha declarado una pequeña parte de las posibles pérdidas asociadas con el mercado subprime de EEUU por parte de las entidades financieras”, dice al diario. “Es bastante probable que en los próximos meses haya más revelaciones, no necesariamente en este país (Reino Unido)”, sentenció, añadiendo que no está claro si los problemas crediticios se extenderán más allá del sector financiero.
En este encuadre, los mercados consideran, aquí y ahora, la posibilidad de que veamos y mayor deterioro en el mercado de vivienda de Estados Unidos y, lo que es más grave, que a corto plazo, los datos económicos en el área quizás sean peores de lo que espera la mayoría. Estados Unidos, dicen los expertos, no está en coma. Es más, el actual estado de la economía estadounidense debería ser suficiente para que la economía supere la actual fase de indefinición. Pero no es así, porque los inversores desconfían y casi la dan por muerta.
Los más optimistas, en este escenario, confían en que la Fed mantendrá su posición para lograr que los mercados retornen a la normalidad. Este empeño determinará un nuevo recorte de tipos mayor de lo previsto si las condiciones financieras se deterioran de tal forma que vuelvan a inclinar la balanza hacia los riesgos de crecimiento.