British Sugar será el comprador de esta división por un importe de unos 526 millones en conjunto
La irrupción de las cajas de ahorro en el entramado bursátil durante los últimos años ha alcanzado en la actualidad tal dimensión que apenas hay media docena de compañías dentro del Ibex que no cuenten en su accionariado con cajas de ahorro y, además con importantes posiciones. O dicho al revés, las cajas de ahorro se han convertido en la principal fuente de papel latente en el mercado español. Hace treinta años fue la banca industrial, ahora desaparecida, la que jugaba este papel. En un ciclo muy negativo, entonces, para la economía mundial, en general, y para la española, en particular, estos bancos desaparecieron; la Bolsa se hundió y tardó más años de lo previsto en recuperarse a la vez que el Banco de España tuvo que hacer de apagafuegos de manera reiterada. Los tiempos han cambiado y, también, los métodos y el papel de los reguladores, pero las crisis llegan tarde o temprano. Por eso, la Bolsa no parpadea y las cajas de ahorro sienten el aliento en la nunca de los actores en el mercado.
Por eso, una de las noticias que más se comentan en las últimas semanas es que Fitch Ratings recortó el ‘rating’ individual de Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante (Bancaja) a “B” desde “A/B”, afectado por su exposición al sector inmobiliario y su participación en Iberdrola, donde controla el 6,03%,. Además, Fitch ha confirmado los ‘ratings’ de la entidad en el largo plazo y corto plazo de la caja en “A+ y “F1”, respectivamente.
No obstante, la agencia de calificación mantiene la perspectiva “estable”, ya que confía en que la entidad continuará arrojando resultados positivos y en su capacidad de generar capital de forma orgánica. Fitch matizó, en cualquier caso, que esta exposición al mercado inmobiliario “queda mitigada” por la “especialización” del grupo en la gestión de este tipo de activos, en las políticas y controles existentes y en la “adecuada diversificación geográfica y por productos” de la entidad.
Hace unos días, Caja Rural informó el lunes a la CNMV que dos de sus fondos de inversión, administrados por su gestora Gescooperativo, ostentan participaciones inferiores al 5% en uno de los fondos bloqueados por BNP Paribas al estar expuesto en sus inversiones a la crisis de las hipotecas subprime o de algo riesgo en Estados Unidos. En concreto, los fondos Gescooperativo Tesorería Dinámica FI y Gescooperativo Multiestrategias Alternativas FI cuentan con una participación del 2,78% y 2,20%, respectivamente, en el fondo afectado Parvest Dinamic ABS Sicav. Además, la gestora también ha comunicado participaciones inferiores al 5% en otro fondo que podría estar afectado, el ABS Invest FI. Exactamente, el Gescooperativo Tesorería Dinámica FI y el Ansafer Inversiones Sicav tienen el 1,05% y el 4,17% del citado fondo.
Los actores en los mercados andan, en fin, con la mosca (enorme) detrás de la oreja, máxime ahora que las agencias de calificación de riesgos han sido llamadas a capítulo por la CE al considerar que actúan cuando el fuego ya se ha extendido en lugar de evitar que se produzca el fuego, léase la gran crisis desatada por las hipotecas basura a las que éstas otorgaron calificaciones necesarias y todo tipo de parabienes.
Sucede, con frecuencia, que a raíz de estos acontecimientos y consideraciones se endurecen los controles. Por eso, estemos atentos porque las agencias de calificación han desenterrado el hacha de guerra. Las cajas de ahorro españolas, las grandes tenedoras de acciones en la actual coyuntura, están en el filo de la navaja. Las cañas pueden volverse lanzas.