La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
Las Bolsas del mundo han vuelto a cogerse de la mano para subir escalones y recuperar el equilibrio tras el descalabro de la semana pasada, que arrampló con las ganancias de los últimos meses en un suspiro. Bajaron todas al mismo compás y suben todas con idéntica armonía. Queda patente la marca, por enésima vez, de los grandes hedge funds del mundo, que son los que menean las ramas del árbol de la Bolsa cuando consideran que la fruta está madura y, también, los que tocan la corneta para que el gentío vuelva a ponerse en fila. Dicen los observadores mejor preparados en estas lides que la recuperación concreta del mercado en las últimas horas no cuenta con referencias sostenibles, porque los fundamentos que provocaron la debacle se mantienen. Incluso algunos han empeorado, como es el caso del músculo económico en Estados Unidos a tenor del semblante de preocupación que muestra el Libro Beige de la Reserva Federal ¿Y por qué braman, entonces, las Bolsas? Porque apuestan por caídas en los tipos en Estados Unidos. Europa no importa, por ahora.
Habrá que convenir, en este estadio, que las fuerzas vivas del mercado mantienen posiciones claramente enfrentadas. Los alcistas no contemplan males mayores y por eso no entendieron el fuerte reajuste de precios de la semana pasada mientras los bajistas se frotan los ojos al constatar subidas tan vigorosas como las experimentadas en las últimas cuarenta y ocho horas, como si nada hubiera sucedido antes. El corto plazo en la Bolsa es, de este modo, un juego de ruleta rusa, tal es la rapidez con la que se desarrollan los acontecimientos de puertas adentro, tal la violencia bajista y la incorporación inmediata al alza. Ir con el pie cambiado, comprar o vender fuera de tiempo, puede resultar letal.
El Santo dijo que en épocas de turbulencias no hay que hacer mudanzas y la vorágine, ahora al alza, sigue. No hay tregua en unos mercados que acaban de empezar el año en la práctica, porque las ganancias que amasaban hasta hace quince días fueron borradas de un plumazo en apenas cinco días. No es para tanto, han dicho presidentes de grandes y pequeñas empresas, que han aprovechado que la barcaza se hundía para aumentar sus posiciones en sus respectivas compañías. Los viejos apostantes reniegan, no obstante, de este acto de fe de los presidentes de muchas empresas cotizadas y pregonan que volverán los rayos y truenos.
Las causas que provocaron la reciente masacre se mantienen, incluso algunas han empeorado. Se mantiene la incertidumbre geopolítica; el descontrol monetario y fiscal en China, que con su política de gestos sigue sin coger el toro de las reformas por los cuernos; los precios de las materias primas brincan; la pasión por el carry trade vuelve y las expectativas empresariales empeoran, aunque un sector del mercado mira atrás, como la mujer de Lot, y se queda con los resultados espléndidos del año pasado. Se mantiene, a punto de estallar, la burbuja de los activos, desde los estrictamente bursátiles a los inmobiliarios pasando por los bonos.
Una ojeada rápida a los titulares nos lleva a fijarnos en el que dice que el fortalecimiento en los últimos días del yen ha reducido el temor de los inversores internacionales al carry trade y ha reactivado el uso de este mecanismo, que consiste en la suscripción de préstamos en países como Japón con tipos muy bajos para luego invertir en el extranjero, según las firmas japonesas de inversión consultadas por el diario británico Financial Times. La devaluación del yen de las últimas semanas generó el temor a que los inversores internacionales que habían acudido a Japón a pedir préstamos, entre ellos hipotecas, viesen menguado el valor de sus activos en el mercado global.
Otro más. La mayor parte de los distritos federales de Estados Unidos registraron un crecimiento “modesto” durante el pasado mes de febrero, aunque algunos de ellos registraron una ralentización, indicó el jueves la Reserva Federal Estadounidense (Fed) en su libro beige. La Fed estima además, que las presiones sobre los precios han cambiado levemente debido a las tensiones procedentes del mercado laboral, añade el informe. Por ejemplo, señala la Fed, en Nueva York, donde generalmente el crecimiento es sólido, se registraron algunos leves signos de desaceleración. Además, en St Louis la actividad económica se incrementó a un menor ritmo que en enero. Boston registró una suavización de su actividad, Dallas se desaceleró levemente, aunque por otro lado, Filadelfia registró un suave avance positivo de las condiciones económicas. La mayoría de los distritos examinados registraron crecimiento en el comercio minorista, mientras que las ventas de vehículos siguen sin despuntar. Respecto a la ralentización del mercado inmobiliario, en numerosos distritos prosiguió el enfriamiento del sector, aunque se pudieron apreciar signos de estabilización en algunas regiones.
O sea, que hay factores que han empeorado.