La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
Recesión en Estados Uniods y su impacto potencial en los mercados es el monólogo de las últimas semanas. Desde que el mago Alan Greenspan dijera claro y alto, hecho inusual en él, que hay un 30% de probabilidades de que Estados Unidos entre en recesión, muchos gestores han visto cómo les flojeaban las piernas, presa del temor a que se cumpla el peor de los presagios. Ya se sabe que el crecimiento económico es el mejor aliado para los mercados de acciones, porque éste engorda el músculo de las empresas y anima al público a consumir. El Libro Beige de la Reserva Federal de Estados Unidos también incidió a principio de marzo en este fenómeno. Hay cifras, no obstante, que invitar a recelar de la recesión. O, al menos, a no ver tan pronto al fantasma como lo pintan. En Estados Unidos hay mucho dinero presto para ser gastado.
Hay mucho dinero en el sistema estadounidense. La riqueza neta de las familias de Estados Unidos alcanzaba a finales de 2006 más de 55,6 billones de dólares, cifra que supone más del 575% de su renta disponible. El fuerte aumento durante el 2006 llegó de la mano de una importante revalorización de las Bolsas y bajos tipos de interés, frente a la relativa estabilidad de la inversión en vivienda. O sea, un dato que permite albergar esperanzas de que la recesión puede ser combatida. Otro apunte más en esta dirección. El fuerte aumento reciente en los costes laborales (más del 6% en el cuarto trimestre) y el sostenido crecimiento del empleo serán suficientes para esperar buenos datos por el lado del consumo privado en los próximos meses.
Fallan, no obstante, los datos referidos a la inversión, aunque los estudiosos dicen que será cuestión de tiempo que responda a la solidez del consumo, que también se apoya en los últimos datos de empleo conocidos, apoyados en el sector servicios. Tanto el manufacturero como la construcción, perdieron. En el caso de la construcción, más de 60 mil personas, una cifra que sorprende con fuerza al alza a cualquier previsión anterior, aunque en muchos casos, los desempleados se consideraron víctimas del mal tiempo que impidió que asistieran a sus puestos de trabajo (la cifra fue el doble que en enero). Cabe la posibilidad, así, de que los 97.000 nuevos empleos se revisen más tarde al alza y con la tasa de desempleo en niveles del 4,5%, sólo queda advertir de los riesgos de inflación.
En este encuadre, hay estudiosos que siguen viendo los actuales niveles de tipos de interés de la deuda bajos, considerando el escenario más probable al que nos enfrentamos en los próximos meses. Dice el estratega de Citigroup en España, José Luis Martínez Campuzano, que el reciente test de la corrección de los mercados supone un intento de normalización del riesgo, pero no de su valoración. De todos los riesgos: crecimiento e inflación.
Añade, que la reciente caída de las rentabilidades supone un intento de reflejar el riesgo de recesión. Pero el riesgo derivado de la inflación, de la elevada capacidad utilizada, no queda reflejado por los tipos de interés. A esto se refieren los bancos centrales cuando afirman que no se debe bajar la guardia sobre los riesgos de inflación.