La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
“Cuidado con las posiciones cortas en Bolsas y en dólares, porque nada está decidido”. Me lo ha contado el analista jefe de un banco de inversión. En pleno puente vacacional de diciembre, los mejores estrategas siguen en el tajo, porque las Bolsas no han cerrado. Advierte de que hay indicadores de última hora alentadores en lo que respecta a la evolución del área dólar. Por ejemplo, el trasiego de fondos. En la subasta de bonos de hace diez días, los resultados no fueron tan terribles como esperaba la mayoría, especialmente si consideramos los bajos tipos de interés actuales. El ratio oferta/demanda de 2.26 veces, fue inferior al 2.48 promedio de los últimos meses y hasta 2.69 de la subasta celebrada en octubre. La demanda de terceros, que muchos operadores identifican con la posición de bancos centrales, apenas supuso un 21.4 % del total frente al promedio del 26.52 % anterior. Además, se ha sabido que la deuda (treasuries y agencias) en custodia de la Fed ha vuelto a aumentar, en esta ocasión en más de 6.000 millones de dólares hasta alcanzar ya 2.03 billones de dólares. Cifras, por tanto, alentadoras.
No obstante, hay especialistas empeñados en negar la mayor. Siguen encerrados en la teoria del caos y en el cambio de tendencia. Así, respecto a los apuntes iniciales considera que la solidez de los mismos hay que ponerla en cuarentena, porque es muy cuestionable, especialmente si comienza a generalizarse, como parece, la apetencia por la Bolsa desde los fondos soberanos. Aquí es donde los mejores analistas puntualizan y señalan que este proceso no va a ser tan rápido como algunos pregonan y que, además, estará colmado de volatilidad. Por el momento, la deuda es el activo más favorecido en lo que respecta a la aversión al riesgo.
No es el momento de enterrar a los muertos, porque puede ser sólo apariencia. En este especial encuadre, hay datos que contradicen a los anteriores como otros que los reafirmarán en un futuro inmediato, como si de un toma y daca se tratara. Por ejemplo, en Japón la última encuesta a gestores sobre su cartera ideal apunta a un mayor interés por la bolsa frente a la deuda. La inversión en bolsa aumentaría hasta un 57.2 % del total desde e 56.4 % anterior; en deuda bajaría hasta un 37.9 % frente al 38.6 %. No olvidemos que los japoneses han sido compradores natos de deuda.
¿Cuáles son sus apetencias? Bajan la posición en bolsas europeas y norteamericana frente al mayor interés en Japón y otros mercados asiáticos. No obstante, la información no es del todo transparente, porque hace unos días una encuesta publicada en la Prensa de Estados Unidos desvelaba que muchos inversores comienzan a replantearse reducir a mínimos su posición en las bolsas asiáticas.
¿Qué carta jugamos? Los teóricos dicen que ambos escenarios son casos típicos de final de ciclo, pero advierten que, en esta ocasión, es muy pronto para dar por buena la tesis. Habrá que esperar nuevas señales provenientes de la economía de Estados Unidos. Trichet ha dicho que el riesgo proviene de allí, de la economía estadounidense.